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# domingo, 07 de octubre de 2007 22:36

Un atasco, un reloj, y un cuento. Cortazar y "La autopista del sur"

En una ocasión, Luis del Val me recomendó un libro. Me detuve en la caseta de la Feria del Libro de Zaragoza en la que firmaba libros, para que le dedicase una de sus obras a mis padres, que son seguidores suyos. Del Val, amable y paisano, me dio conversación. Yo llevaba "El llano en llamas" bajo el brazo, y dándole vueltas al relato corto, terminó por recomendarme un libro de Cortázar, "Todos los Fuegos, el Fuego".

Hace unos meses, se hizo popular una campaña de Seat, la del León, en la que aparecía Cortázar. Bueno, en realidad no aparecía. Sólo recitaba. Cortázar, tenía, aparte de su acento argentino una extraña dicción, algo de frenillo, y cadencia al leer. Por eso la voz del anuncio del León sonaba un poco extraña. Alguien me dijo "He visto ese anuncio del gangoso y el reloj..." y yo salté como un resorte "Ese gangoso es el escritor de relatos cortos más grande de todos los tiempos, es Cortázar ¡¡ Cortázar leyendo un párrafo suyo!!" Algunos lumbreras incluso analizaron sesudamente y dijeron que el anuncio era un plagio del de BMW con Bruce Lee (una pieza, dicho sea de paso, terriblemente sobrevalorada) Nada de eso. El anuncio era simplemente uno más de una tipología mucho más antigua que todo eso, y que arranca por lo menos a principios de los años 90. El anuncio, era, nada menos, un anuncio de coches con un relato de Cortázar.

 "Todos los fuegos, el fuego", se abre con un relato sobre coches. O más bien un relato con coches. No tengo demasiada literatura a mis espaldas, o al menos no tanta como para hacer afirmaciones en términos de mejor y peor. Pero "La autopista del Sur", el relato de 1964 que abre el libro mencionado, publicado en 1966, es, desde todos los puntos de vista, magistral. Un ambiente, como en casi toda la narrativa breve sudamericana, denso, colorido y un tanto irreal. Una situación inexplicable, un tanto delirante, y que tiene mucho que ver también con esa mirada un tanto recelosa sobre el progreso desbocado, que algunos escritores de mediados del siglo XX tuvieron, con gran acierto en muchos casos. Un atasco en una de las vías que llevan a Paris, que deja una autopista colapsada durante varios días sin que los coches puedan moverse.

"La autopista del sur" es un maravilloso relato en el que Cortázar usa a los coches como identificativos de los personajes. Personajes que nunca llegamos a saber cómo se llaman en realidad. Y en el que el autor presenta una galería de automóviles que es una espléndida fotografía de una carretera cualquiera de la Europa de los años '60, para configurar un atasco que, por los coches que lo componen, parece más bien salido de un relato de Tintín. Peugeot 404, Dauphine, Taunus, Fiat 1500, Caravelle, Morris Minor, Peugeot 203, 2CV, Citröen ID (DS)... La galería de automóviles que presenta Cortázar es en realidad una galería de personas. Los nombres de los coches terminan por desplazar a los de las personas. La muchacha del Dauphine, Taunus, las monjas del 2CV, Beaulieu... Durante los días que, inesperadamente, dura el atasco, las máquinas y sus personajes sufren una fusión. Pero además, los coches determinan las relaciones de forma lírica y sugerente.

Hay algo de receloso del progreso en el relato de Cortázar. El mero hecho de que el desarrollo se inicie con un atasco, que es la más evidente de las formas inmediatas de ausencia de progreso, o de saturación del mismo, ya condiciona. Pero además, y en esto hay una fuerte carga semántica, los automóviles determinan las relaciones entre las personas. El autor reparte concienzudamente a los personajes por los coches según les corresponden a su perfil. Pero, durante el atasco, surgen relaciones entre estas personas, que crecen y se fortalecen en la medida en la que los coches están parados. En algunos momentos del atasco, se producen leves avances en alguno de los carriles, que inmediatamente propician la fractura de algunas relaciones establecidas entre conductores de coches que habían quedado en paralelo, y se establecen otras nuevas según la posición final resultante. Durante algunas horas, las máquinas paradas, cientos de ellas, miles, permiten que las personas que viajan dentro se comuniquen y relacionen, intercambien sus pasiones, miedos y sueños.

Cortázar parece conocer bien los automóviles, pero es despiadado con ellos. Después de un par de días, de algún romance y buenas y fuertes amistades, la autopista se despeja, y el coágulo en el progreso que es el atasco comienza a disolverse. Donde la máquina comienza a funcionar, parece mermar el hombre. Las relaciones se empequeñecen, hasta quedar convertidas en unas rojas luces en el confuso horizonte de un Paris nocturno al frente.

"La autopista del sur" es un relato imprescindible. En el que Cortázar se sirve del automóvil de una forma sutil, frívola pero al tiempo densa, profunda y cargada de significado. 

Probablemente pensaba Cortázar del coche lo mismo que del reloj del fragmento del anuncio del León. Al fin y al cabo, la imágen del reloj atado a la muñeca aparece intensamente en la segunda frase del relato. Y el tiempo atado a la muñeca, es como el coche atado a la velocidad, que mantiene a su conductor aislado de los demás. ¿Quién posee a quien? Quizá por eso, en una especie de tránsito testamentario, un legado quijotesco, hizo aquel extraño viaje de 33 días en su vieja VW combi, con su esposa, ambos ya cerca de la muerte, para dejar esa obra genial que es "Los autonautas de la cosmopista"

"Al principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj, pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa..." (Continúa el relato completo "La autopista del Sur"

 

Comentarios

# Moebius ha opinado el lunes, 08 de octubre de 2007 11:27
re: Un atasco, un reloj, y un cuento. Cortázar y "La autopista del sur"

Recuerdo una película sobre un hombre que por vueltas del destino debía de llevar el cadáver de un familiar hacia una ciudad importante de américa. Recuerdo ya vagamente ,que las tramas sucedían a cada atasco, todos en una autopista. Al final del viaje aquel cadáver anónimo terminó por ser el ausente de todos, acompañándole a su descanso eterno. Las imágenes que mejor me acuerdo eran los primeros planos en el interior del coche con aquel rostro latino amargado y descompuesto por el propio viaje, y los planos aéreos, donde a la vista de la carretera, agonizabas porque sabías lo mal que lo pasaban cada una de aquellas allí encerradas y paradas.

Los planos de los atascos son una contradicción,por un lado encerrado por una línea, y en cambio a cada lado libertad. Es el complejo del cosmonauta.

# Madre de Helena ha opinado el martes, 09 de octubre de 2007 21:43
re: Un atasco, un reloj, y un cuento. Cortázar y "La autopista del sur"

Es imposible competir contigo.

¡Además de Arte, ahora literatura!

Me siento pequeña.

Por cierto, tuve la oportunidad de conocer a Luis del Val y poderle decir que mi hija se reía mucho con su tía Pascualina y la "letra pequeña", siempre que la llevaba al colegio en el coche. Él, me lo agradeció con un beso.

Y es que los coches están tambien muy unidos a la literatura, a la radio y a esos momentos de silencio y concentración que cada uno pasamos en esos larguísimos atascos.

Impresionante, como siempre.

Flor, madre de Helena.

# Luis_Miguel ha opinado el martes, 09 de octubre de 2007 23:00
re: Un atasco, un reloj, y un cuento. Cortázar y "La autopista del sur"

Muchas gracias una vez más Flor, por tu entregado comentario, pero el mérito es de Cortázar. Yo sólo leo y cuento algo de lo que entiendo, que seguro que es mucho menos de lo que hay.

Como bien dices, el automóvil es un elemento muy importante en nuestra rutina y en nuestras vidas, y produce algo más que graves problemas.

Además, mi formación es de Historia, y no lo puedo evitar, para mí cualquiera de estas manifestaciones, literarias, cinematográficas, artísticas o de cualquier tipo, es como un pequeño yacimiento arqueológico. Puede no ser la tumba de Tutankamon, pero sin duda puede aportar mucha información particular a través de la cual vislumbrar un panorama general de la sociedad y la cultura que lo ha producido. Como recordarás, la cerámica es un tipo de material o resto que se utiliza como guía en arqueología, porque sus técnicas y estilos son muy sensibles a los cambios sociales, estéticos y económicos y relativamente sencillas de datar con precisión. Según yo lo veo, el automóvil sería como la cerámica del siglo XX a la hora de analizar la sociedad.

Un abrazo enorme

Luis Miguel

# MundoMotorman??a - » Un atasco, un reloj, y un cuento. Cortazar y “La autopista del sur” ha opinado el jueves, 31 de enero de 2008 19:58
MundoMotorman??a - » Un atasco, un reloj, y un cuento. Cortazar y “La autopista del sur”
# Pablo ha opinado el jueves, 24 de julio de 2008 18:25
re: Un atasco, un reloj, y un cuento. Cortazar y "La autopista del sur"

Hace poquito que descubrí tu blog (incluso me tomé la libertad de mandarte un par de cositas), pues bien, en mi repaso a todos tus post me he encontrado con este y no podía dejar de pensar en que ese argumento ya lo había visto yo en la TV.....pues bien, así es.

El relato de Cortázar fue llevado al cine en Italia en 1978 como "L'Ingorgo (Una storia impossibile)". Te dejo el link donde encontré la información.

http://www.geocities.com/juliocortazar_arg/peliculas.htm

Un saludo y a continuar con mi puesta al día sobre el blog

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