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Artículos - diciembre 2008

Como hemos mostrado aqui en muchas ocasiones, BMW es una marca especialmente vinculada con el mundo del arte. Probablemente por su caracter de empresa familiar, mayoritariamente controlada desde 1959 por el clan de los Quandt, o quizá meramente por estrategia de comunicación, el hecho es que desde que en 1972 Karl Schwanzer construyese un gran y vanguardista edificio para la sede central de la marca en Munich, hasta hoy mismo, ese alianza entre los de Baviera y el arte ha dado interesantes y populares frutos, de los cuales hemos dado aqui noticia repetidamente (ver enlaces al final del artículo)

Pero incluso en BMW han visto en los últimos años que las formas tradicionales de entender el arte que habían servido treinta años atrás, los BMW Art Cars cuyas carrocerías habían pintado conocidos artistas, debían tener un cambio de orientación. Así se hizo con el encargo del decimosexto BMW Art Car, que recibió el artista conceptual Olafur Eliasson, presentando una interesante instalación con un BMW H2R congelado dentro de una cápsula. Y asi lo hacen ahora, con la campaña de lanzamiento del nuevo BMW Z4, en la que el coche se convierte en el instrumento con el que se crea no una sino dos obras de arte de forma simultánea. Veamos el resultado.

Para el lanzamiento del nuevo Z4, BMW ha encargado al joven artista sudafricano Robin Rhode y al realizador Jake Scott (hijo de Ridley Scott), la realización de un spot muy especial. Bajo el título "An expression of joy" (una manifestación de alegría), el artista diseñó la creación de una obra completamente enlazada con los presupuestos del "Action Painting" tan valorado en Estados Unidos, en la que la característica principal sería el dinamismo y la energía con la que el artista vertiese y aplicase la pintura sobre el lienzo, aliándose con el azar que reparte las salpicaduras dando al cuadro el carácter de obra única e irrepetible asociada a un momento. Es algo que hemos visto muchas veces, y no tan novedoso, por tanto, ya que este "Action Painting" hunde sus raíces en los años 50 y 60, así que quizá no convendría hablar de "pintura de vanguardia" (aunque para mucha gente "Las señoritas de Avignon" de Picasso, pintado en 1907, siga siendo "pintura de esa moderna"...) La diferencia esencial es que en este caso, el lienzo es una enorme superficie instalada dentro de una nave de Downey Studios, en Los Angeles, y el pincel o la espátula está sustituida por el nuevo BMW Z4.

El "leit motiv" del diseño del nuevo Z4, es precisamente el título del spot "An expression of joy", centrándose en la libertad, disfrute y sintonía con el vehículo y con el medio que produce la conducción de un "roadster" como este. Es Robin Rhode quien concibió la idea original de hacer que fuese el Z4 el que pintase un lienzo que se pudiera ver en plano cenital, y de a la vez documentar el proceso. La controlada pero a la vez improvisada e impulsiva conducción del coche, equipado con unos sistemas que proyectaban pintura de diferentes colores sobre sus ruedas, a lo largo del enorme lienzo, sería documentada por varias cámaras, y ahi es donde Jake Scott tuvo su participación. Su tío y su padre ya habían participado con BMW - USA en otro magnífico y recordado proyecto, la serie para Internet, "The hire", en la que Tony Scott dirigió una idea desarrollada con el propio Ridley, en la que James Brown retaba al diablo (Gary Oldman) a una carrera por su alma. Para Scott, al igual que para su tío, el videoclip ha sido su gran escuela, habiendo dirigido vídeos y documentales para Radiohead, REM, Tori Amos, Smashing Pumpkins o U2.

En cuanto a Robin Rhode, es un emergente artista que mezcla la pintura, incluso pintura de guerrilla, con la fotografía y la videocreación, y en la actualidad se encuentra en medio de una meteorica carrera que le ha llevado en pocos años de la Escuela de Bellas Artes de Johannesburgo hasta ser promocionado en la Perry Rubinstein Gallery de Nueva York. En España se pudo ver una de sus obras en una reciente exposición itinerante llamada "Empieza el juego" organizada por Caja Madrid que se pudo ver entre septiembre de 2006 y noviembre de 2007 en La Casa Encendida de Madrid y el espacio Caja Madrid de Zaragoza. La obra expuesta alli era la atractiva "Yo-yo", que enlazaba en parte con el grafiti, y que explora el campo de la videocreación a partir de imágenes secuenciadas, como la divertida "Stone Flag"

El resultado es un hermoso spot, en el que se documenta de forma elegante y estética la creación de la obra con el coche sobre el enorme lienzo. En cierto modo una trasposición moderna (y no tan cargada de vigencia ideológica y teórica) de los lienzos pintados con los cuerpos de modelos actuando delante del lienzo que hicieron famoso al pintor Yves Klein en los años 60, sus llamadas "Antropometrías", en las que las modelos eran "pinceles vivientes" Pero también sus "Cosmogonías", creadas a partir de lienzos expuestos al viento y el agua mientras se conducía en un coche a alta velocidad. En este caso, el "pincel viviente" es un pincel mecánico de alta precisión, el deportivo y sensual Z4. Sus líneas marcadas por giros, derrapadas y cambios de dirección presentan un hermoso aspecto en el que las marcas de neumáticos, a diferencia del documental "Tire Tracks" al que nos referíamos hace poco, sí tienen una intención artística, tanto en la acción creadora, como en el trazo y en la documentación del acto.

No obstante, la obra no es, ni mucho menos, producto de la improvisación poco desarrollada, sino que tuvo detrás un atractivo proceso de creación en el que se tuvo muy en cuenta la densidad de la pintura, la mezcla de colores, la composición de los trazos, e incluso la iluminación del escenario y el color finalmente escogido para el coche. Parte de ello puede verse en este breve "Making Of" que nos ofrecen los muchachos de http://www.wallpaper.com/

BMW ya había asociado su roadster al arte contemporáneo, en esta ocasión quizá si más de vanguardia. Lo hizo a través de la serie de estampas compuestas a partir de los patrones matemáticos de la carrocería del Z4 creados por el diseñador Joshua Davis, y que ya fueron tratadas aquí y cuyo proceso de creación puede verse en parte en las breves piezas de http://www.bmw-web.tv/, "BMW Z4 y Joshua Davis" y su segunda parte.

La obra y el spot del Z4, creada por Robin Rhode y Jake Scott, "An expression of joy", si bien no es una pieza esencial en la historia de la pintura ni en la de la videocreación, si que muestra una apasionada y fascinante visión, que está instalada entre las más profundas convicciones de quienes rigen BMW, y en la que la cultura, el arte y el automóvil se dan la mano en el campo de la pasión y la creatividad. Los "BMW Art Cars", la serie "The hire", los edificios de vanguardia encargados a Karl Schwanzer en 1972, o más recientemente a Zaha Hadid y a Coop Him(m)elblau para las plantas de Leipzig y el BMW Welt, o incluso sus concursos de pintura en España o el patrocinio de la sección de arte contemporáneo del Museo de Bellas Artes de Munich no son sino los cimientos sobre los que esta actuación, que en el caso de muchas otras marcas sería una extravagancia curiosa, en el caso de BMW tenga muchísimo sentido y explique una trayectoria de décadas en la comunión de arte y automóvil. Algo que en ¿Dónde está el depósito...? compartimos plenamente.

Ver el spot "An expression of joy"

Otras experiencias de BMW en torno al mundo del arte y la cultura:

- El Z4 transformado en obra de arte por Joshua Davis

- BMW Art Cars en Le Mans, una tradición legendaria

- Olafur Eliasson diseña el decimosexto BMW Art Car

- BMW y la arquitectura: de Karl Schwanzer a Zaha Hadid

- "The hire" o de cómo hacer de un BMW un actor de cine

- BMW y la pintura

* Fotos vía: www.seriouswheels.com

** Vídeos vía: http://www.bmw-web.tv

En la historia del automóvil, si hay un una marca mítica que no se refiera a un fabricante de coches, esa es Michelin. Por eso, al igual que en otros nombres esenciales en los origenes de la automoción, mirar a los inicios de Michelin es mirar a la historia de principios del siglo XX. Y también al Arte.

En 1905, los hermanos Michelin decidieron que la Inglaterra eduardiana con los jóvenes cachorros de su alta y rica nobleza interesados en el mundo del automóvil y las carreras, era un yacimiento importante para su negocio, y dado que las patentes de Dunlop habían expirado en 1904 cruzaron el canal para instalarse en Londres en 1905. El proyecto con el que los de Clermont - Ferrand pasaron a Reino Unido se instaló en Chelsea, con un magnífico proyecto arquitectónico que, a la vuelta de casi un siglo, se ha convertido en un auténtico símbolo de esa zona de Londres. La Casa Michelin, inaugurada en 1910, fue uno de los primeros y más relevantes establecimientos comerciales con arquitectura atrevida y de vanguardia (un modernismo de corte industrial profundamente lúdico y colorista), y contribuyó plenamente a reforzar la imagen de la marca en Inglaterra así como en el resto de Europa.

Bajo un proyecto de Françoise Espinasse, ingeniero y empleado de la marca, se construyó un edificio que serviría como oficinas del grupo en el Reino Unido, así como de centro logístico. Y para ello se recurrió a un diseño arquitectónico que cabalga entre el Art Nouveau de estilo más francés (a diferencia del sobrio y elegante estilo de la escuela de Glasgow abanderado por Charles Rennie Macintosh) y su epílogo el Art Decó, pero que bebe también en las fuentes del mismo movimiento Arts And Crafts de William Morris. La Casa Michelin es un prisma que da a tres calles diferentes, con tres diferentes fachadas de las cuales la principal presenta una decoración con vidrieras plomadas con Bibendum en diferentes actitudes. Las torrecillas que flanqueaban las esquinas tienen también unas pequeñas cúpulas de cristal. Este estilo ecléctico de la casa, que trae el decorativismo a un proyecto industrial, creando así una mezcla de arquitectura comercial, industrial y a la vez palaciega y de representación, tan del gusto del cambio de siglo. Este nuevo lenguaje comercial a partir de un tipo de arquitectura con recuerdos a los estilos del pasado resulta una atractiva mezcla que, transcurridas las primeras décadas del siglo, jamás se volvió a dar. Muestra de que no es un caso aislado, están las aparentes similitudes formales entre la Casa Michelin y la Estación de la Concordia en Bilbao, por ejemplo. La Casa Michelín presentó por tanto un gran programa iconográfico de publicidad de la propia marca. Grandes carteles en los laterales, varias vidrieras de cristal plomado que mostraban la imagen del ya por entonces popular "Bibendum".

Pero quizá el más destacado de estos conjuntos son los paneles cerámicos que cubren el exterior y el interior de la casa, y que narran los éxitos en competición de la marca desde su origen hasta 1909. En total 34 paneles hechos con cerámica de los afamados ceramistas Gilardoni, cuya trayectoria arrancaba en la primera mitad del siglo XIX y de cuyas piezas se pueden encontrar aún ejemplos en muchos lugares de Francia. El dibujante, el artista fetiche de los Michelín, Ernest Montaut, se puede considerar uno de los personajes fundamentales en el desarrollo de la plástica de las carreras, y en la confección de un lenguaje visual que presentase las carreras de coches en el mundo del arte. Sus dinámicos dibujos y carteles sirvieron no sólo a la marca Michelín sino a otros fabricantes del sector, con sus bólidos corriendo por amplios parajes con lejanísimos horizontes. Es inevitable ver, en la obra de Montaut, muerto en 1909 a la temprana edad de 31 años, un paralelo a la de otro pionero de la representación de las carreras, el fotografo francés Jacques Henri Lartigue, cuyas imágenes son hoy un clásico no sólo de la historia del automovilismo, sino también de la fotografía y el arte, como muestran exposiciones monográficas como las del Cleveland Museum of Art, en 1999, o la del Centro Pompidou, en 2003. Los paneles de Montaut son 34, mostrando los logros en competición de Michelín entre 1891 y 1908, y en ellas aparecen carreras ya míticas como la Paris Amsterdam de 1898, el Tour de France de 1899, o algunas relacionadas con España como la trágica e inconclusa Paris - Madrid de 1903, o la Copa Cataluña de 1909. Pilotos que suenan hoy a leyendas de los origenes, en algunos casos, como Charrot, Naudin, o el propio Marcel Renault, y marcas que igual han pasado a la gloria como al olvido, como Panhard & Levassor, Isotta Fraschini, Itala, y por supuesto Renault, Peugeot, Mercedes o Hispano Suiza. En todos ellos, los magníficos bólidos surcan los caminos mientras el paisaje a su alrededor es hermoso y profundo, o algunas personas saludan a los héroes, acompañados siempre de sus no menos heróicos copilotos y mecánicos. La serie incluye el triunfo de Terront en la carrera ciclista Paris - Brest de 1891, o el de Bucquet en la carrera motociclista Paris - Viena de 1902, a bordo de una Werner. El grupo esta coronado por una imágen del rey Eduardo VII de Inglaterra, a bordo de su señorial Daimler.

La Casa fue paulatinamente cayendo en el abandono, debido a la menor influencia de Michelin en el mercado británico, y sobre todo a la apertura de otras instalaciones en las afueras de Londres, al igual que en Clermont - Ferrand se ampliaban las sedes. Con el paso de los años, Michelín terminó por alquilar parcialmente sus instalaciones, después de que, durante la Ssegunda Guerra Mundial se hubiesen desmontado, y después perdido, parte de las vidrieras originales, al tiempo que se instalaba en ella el Ministerio del Aire. En los años 80, con el augo del barrio de Chelsea, un consorcio inglés compró la casa por 8 millones de Libras Esterlinas, y comenzó su rehabilitación, que corrió a cargo del estudio de arquitectos Conran & Partners. Durante este proceso se recuperaron y recrearon las vidrieras tal y como se encontraban en su origen, y como hoy aún se pueden ver. En ella se instaló poco después el prestigioso restaurante Bibendum, que sigue, a día de hoy, dando comidas en el magnífico marco arquitectónico definido por Espinasse

La Casa Michelín es, probablemente, el más temprano y esplendoroso ejemplo de eso a lo que nos hemos referido en muchas ocasiones como "arquitectura corporativa". Mediante este proyecto, Michelín consiguió un inmediato reconocimiento como marca comercial de prestigio en el Reino Unido, donde las carreras eran más escasas que en Francia, pero igualmente apreciadas. Su programa iconográfico a partir de los triunfos en competición de la marca, y con la representación del propio Eduardo VII que había consentido la instalación de la firma francesa en territorio británico, no hacía sino reforzar las bondades de su excelencia como fabricante, al tiempo que colocarse al mismo nivel que el fabricante de la tierra y pionero, Dunlop, que poco después construiría su "Fort Dunlop". De esta manera, la Casa se adelanta por cerca de veinte años a uno de los más afamados ejemplos de arquitectura corporativa de la primera época del automóvil y prácticamente de todos los tiempos, el Chrysler Building. Pero la coqueta Casa Michelin, se encuentra dentro de un proyecto más humano y humanista que el mastodóntico Chrysler, y su pervivencia en estado casi original hasta el día de hoy nos remite a un tiempo en el que los coches, las carreras y los pioneros de la automoción, eran tanto héroes como empresarios, y se movían tanto por el interés económico como por sus ideas, aspiraciones y principios.

Los paneles cerámicos de Montaut en la Casa Michelín: PanelesPaneles 2Paneles 3Paneles 4

Otras vistas exteriores e interiores de la Casa Michelin: Vistas 

* Gracias al gran Carlos, por cuya noticia sobre otras cerámicas de Michelín llegué hasta esta bonita historia

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