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Artículos - mayo 2009

# viernes, 29 de mayo de 2009 22:09

Exit dedica su número 34 al automóvil

Desde el año 2000, la revista Exit ha sido una referencia entre las publicaciones dedicadas a la cultura, el arte y el pensamiento contemporáneos. Dirigida por Rosa Olivares, la revista ha abordado, en 33 números y un puñado de monográficos, y libros, muchos de los aspectos más actuales de la cultura contemporánea, siempre con el foco puesto en el arte, pero con una amplia y transversal visión (como no cabe de otra manera) de la cultura contemporánea.

En su último número (34), la revista dirigida por Rosa Olivares ha decidido poner su mirada en un mundo que, entre el ambiente cultural de los últimos tiempos, empieza a verse como el símbolo del cambio en la sociedad de nuestro tiempo: el del automóvil. "Coches" es el título de este ejemplar de Exit, en el que, en parte con textos tomados prestados nada menos que a Peter Wollen (editor del imprescindible "Autopia: Cars and Culture", Reaktionbooks, 2002), Jack Kerouac, o J.G. Ballard, junto con otros de la propia Rosa Olivares, Juan Naranjo, Felipe Hernández o Francesc Torres, se traza una atractiva visión del mundo de la cultura del automóvil, por un lado, la presencia de éste en el arte, por otro, y el papel del automóvil como símbolo de la sociedad contemporánea y sus cambios en las últimas décadas, como eje de todo el número.

Un atractivo repaso actualizado a unas cuantas de las intersecciones entre el automóvil y la cultura, con los siempre atractivos textos de Ballard o Kerouac, y especialmente con los de Peter Wollen (en inglés) que podrán resultar nuevos para muchos, y que están siempre repletos de contenido y sugerencias para nuevas investigaciones. Y con aportaciones novedosas, o no tanto, repasando, por ejemplo, el mito de la velocidad y el automóvil en nuestro tiempo.

Un ejemplar que, por lo poco editado en castellano con este enfoque, cualquiera interesado en la cultura y el automóvil en esta lengua debe conservar junto al catálogo de la ya clásica "Garaje" y, cómo no, el número de la modesta Laberintos "La piel metálica".

Espero que os guste.

Desde que, en 2001, el Centro Gallego de Arte Contemporáneo, la Fundación Carlos de Amberes y la Fundación Barreiros organizaron la exposición "Garaje. Imágenes del automóvil en la pintura española del siglo XX", los proyectos, exposiciones o ciclos culturales que han puesto su mirada sobre el coche han sido un goteo constante. Pero hasta ahora, ninguno de ellos había vuelto a abordar el tema del automóvil en el arte contemporáneo de la manera que "Auto. Sueño y Materia", lo presenta.

Organizada por Laboral Centro de Arte y Centro de Arte Dos de Mayo, y comisariada por Alberto Martín, "Auto. Sueño y Materia" analiza la relación arte - automóvil desde un campo casi opuesto al de "Garaje", pero perfectamente complementario. Si "Garaje" centró su atención en la imágen del automóvil en la pintura contemporánea, considerándolo un objeto, o un "tema", esta exposición plantea la presencia del automóvil en el arte rigurosamente contemporáneo más como un medio en sí mismo que se conecta con el arte. Como el propio dossier de la exposición manifiesta, "...o de un modo más preciso, la relación entre la cultura del coche y la creación artística de nuestro tiempo" es decir, partiendo de la unión de arte contemporáneo y "Cultura del coche" que es un amplio y a veces difuso pero siempre interesante término de raíz esencialmente estadounidense.

La selección de artistas y obras recoge prácticamente todas las fórmulas de revisión del automóvil como hecho cultural en el arte contemporáneo reciente, pero además también reúne a unos cuantos de los más relevantes artistas de las últimas décadas. Stephen Dean, Vik Muniz, June Bum Park, Panamarenko o Andrew Bush aportan con sus obras una amplia y completa visión de los diferentes aspectos del impacto de la "Cultura del automóvil" en el arte contemporáneo.

"Auto. Sueño y Materia" recorre por tanto muchos de los aspectos que se han tratado aqui en muchas ocasiones, y también muchos otros que no han sido referidos. Una atractiva y necesaria propuesta, en el marco de una etapa de cambios en la relación entre sociedad y automóvil, que igualmente puede significar el fin del mismo o se reinvención exitosa, pero que en cualquier caso se trata de un periodo de liquidación de una forma de entender el coche y el mundo que pertenece al siglo XX.

De entre las muchas obras de la exposición, aparte de las siempre intrigantes y coloristas obras de Stephen Dean, o la ya clásica y atrayente propuesta de Panamarenko, tengo que reconocer que siento una debilidad especial por esos luminosos, dinámicos y enigmáticos "Vector portraits" de Andrew Bush, tomados en sus repetidos viajes en carreteras de los Estados Unidos, y que captan toda la profundidad del concepto "cultura del automóvil" en una obra fotográfica perfectamente artística y que tiene mucho de lo más clásico del retrato en el arte de todos los tiempos.

"Auto. Sueño y Materia", comisariada por Alberto Martín y Victoria del Val, estará abierta en Laboral Centro de Arte de Gijón hasta el 21 de Septiembre, y con posterioridad se mostrará en el Centro de Arte Dos de Mayo de Madrid. Sobre la exposición, poco más puedo decir, en parte gracias al magnífico trabajo en web de Laboral, que aporta muchísima información sobre la exposición:

Auto. Sueño y Materia. Información online:

- Web principal

- Listado de artistas

- Listado de Obras

- Dossier de Prensa (Documento PDF con 84 páginas)

- Catálogo (tienda Laboral)

Antes que nada, no os alarméis por el título, no es que hayamos tenido un stand en el Salón del Automóvil. Ni siquiera que vaya a animarme a una revisión de la hilarante recopilación de relatos de Woody Allen. Es simplemente que no se me ocurría una mejor manera de llamar de forma descriptiva a este post sobre las visiones e impresiones de mi visita al Salón del Automóvil de Barcelona de 2009. Tan sólo algunos apuntes sobre asuntos que tienen que ver con las áreas de las que trata el proyecto ¿Dónde está el depósito...? de entre lo mucho que se puede ver hasta el domingo en el Salón del Automóvil. Quizá no coincida con los mayores puntos de interés para los medios especializados y generalistas, pero seguro que os deja una visión diferente, a los que no habéis ido, y quizá también a los que fuisteis.

El Salón de este año estaba marcado, de un lado, por celebrarse su 90 aniversario, y de otro por las dificultades del mercado que el pasado invierno, ante el anuncio de las marcas de no acudir, puso en riesgo incluso su celebración. Seguramente por eso, una tendencia que se ha podido apreciar a simple vista entre las marcas ha sido la simplificación de los stands, mucho más sencillos en su decoración en algunos casos y menos aparatosos, con una notable reducción de gadgets electrónicos, pantallas y despliegue audiovisual (y recuerdos y "merchandising" disponibles). Eso no quiere decir que los stands no hayan sido atractivos, sino que los recortes han ido desde la desaparición de las pistas activas de 4x4 de Nissan y Toyota hasta el mobiliario de los stands, como los sofás vistos en el stand de Citröen, los mismos de la edición de 2007.

Por otra parte, el curioso protagonismo del automóvil en la crisis económica estaba presente en una decidida voluntad por "recodificar" al coche. Por un lado, el sector de la automoción ha estado muy cerca del epicentro de la crisis, como causante de grandes cantidades de despidos y el hundimiento de otros sectores. Pero por otro lado, este mismo sector se ha erigido como el clavo ardiendo al que tratan de agarrarse los gobiernos para reactivar la economía y la industria. Esto, unido a los crecientes problemas de calidad de vida que causa el automóvil en las ciudades y la preocupación por el medio amiente, ha hecho que, como ya se apreciaba en 2007 (y como tendencia creciente en la última década), el discurso de muchas de las marcas y stands se centrase en términos abstractos con los que "vestir" a sus coches. Ecología, sostenibilidad (que no es lo mismo), estilo, arte, diversión, moda, estatus... Y en muchos de estos casos, el arte y el diseño han tenido su protagonismo a la hora de fundamentar o apoyar el discurso, con nuevas y no tan nuevas propuestas. Parece que en esta edición, tocaba hablar del automóvil sin el automóvil, pero para el automóvil.

Opel, por ejemplo, tenía su stand repleto de los gracioso y cáusticos muñecos C'mon del artista Boris Hoppeck, de los que ya hablamos aquí hace mucho. Parece que la marca está decidida a "sacar las entretelas" a su exitosa y popular campaña, como muestra todavía en su publicidad de esta temporada, y resulta un caso curioso como los C'mon, que aparecieron por primera vez asociados a Opel en la campaña de lanzamiento del actual Corsa, hace casi dos años, se han convertido casi en una imagen de marca para los alemanes. Eso si, a los presentes en las vitrinas no se les veía la "pilila"...

 

El resto de las marcas de GM recurrieron a una presentación más bien discreta, salvo Saab, la que se enfrenta casi a su desaparición, que seguía teniendo por bandera el estilo y el diseño, con sus atractivos concept y sus abundantes accesorios, presentados casi a modo de instalación artística, para promocionar su gama de artículos Saab Expressions.

En el mismo pabellón 8, aparte del guiño a la historia de Peugeot presentando el precioso 402 Eclipse de 1937, me llamó mucho la atención la austeridad del stand de Volkswagen. Un fondo retroiluminado con un gran lienzo plano de color vainilla ofrecía un marco aséptico para la gama de vehículos, entre los que destacaba el nuevo Polo.

Parece que la escasez en el colorido, como signo de austeridad o bien de estilo, era consigna en los stands de VAG, porque el de Audi presentaba un atractivo puñado de coches blancos, en el que sólamente el nuevo R8 V10 y un S4 Avant rojos ponían la nota de color, mientras que un TT RS se desmarcaba del blanco pero en un discreto (y desacertado) gris. La estrella del stand de Audi, al menos para mí, era el hermoso Auto Unión V12 de 1938 réplica del conducido por Nuvolari en la temporada 1938. Nuvolari y los Auto Unión anteriores a 1936 compitieron en las mismas calles donde hoy se celebra el Salón del Automóvil, poco antes de la Guerra Civil en España, aunque nunca juntos. Y el mismo circuito de Montjuich vió a otro mito que se paseó sobre un Auto Unión, nada menos que Bernd Rosemeyer. Y como comprenderéis, para alguien del gremio de la historia como yo, el type C resultaba mucho más sugerente que el mismisimo R8 V10, y eso que esta unidad ya la había podido contemplar en el Audi Forum de Madrid en la exposición del 75 aniversario de Audi.

Las marcas del grupo Fiat ofrecían una imagen más jovial y estilosa, dentro de la austeridad reinante en el Salón. El stand separado de la renacida Abarth estaba repleto de artículos de "merchandising" principalmente ropa y complementos, aparte de una llamativa decoración en blanco y rojo que llegaba desde los muebles a las (muy atractivas) azafatas. El escudo con el escorpión presidía el montaje, resaltando el carácter de la división deportiva de Fiat.

 

Igual sucedía con el stand de Alfa Romeo, aunque en este caso combinaba el rojo con el negro, saliéndose de la norma para mostrarse en blanco dos Alfa Mito. Muy acertadamente, el mobiliario del stand de Alfa proyectaba una imagen moderna y estilosa acorde con la redefinición que Fiat ha hecho de la marca en la última década, y que la ha colocado a un nivel apreciable. En el stand de Lancia, nos esperaba aún una sorpresa inesperada. Entre medio de las series limitadas Armand Basi, Executive etc, ¿que hace un cartel de "Angeles y demonios" con el careto de Tom Hanks en el mismo stand de Lancia? Las simpáticas (y muy atractivas, of course) azafatas me lo aclaran: Lancia patrocina la película y en ella aparece un Delta, que enseguida veo. Inevitablemente me vino a la cabeza la aparición de otro Lancia, hace ya unos años, en una película en la que también se mentaba al demonio. Se trataba del corto de Antoine Fuqua para Pirelli "The Call", en el que John Malkovich interpretaba a un exorcista con un caso un poco complicado. El exorcista, que vivía en la misma ciudad del vaticano, se desplaza hasta el lugar de los hechos en un hermoso Lancia Thesis, en medio de la noche romana, y sorteando la imponente columnata de Bernini. Por lo que ví en el trailer de la película, el Delta de "Angeles y demonios" quizá no tenga una aparición tan sugerente, pero el vehiculo presentado en el salón tenía un bonito aspecto con su pintura gris oscuro mate. Y sobre el fenómen Dan Brown sólo hablaré delante de mi abogado o de unas cañas fresquitas, lo que llegue antes.

Sin embargo, una de las atracciones, que no novedades, más simpáticas del salón, relacionadas con el arte, era la instalación de Mini a la entrada de su salón. Cuatro Mini Clubman enterrados por el morro en el jardín, se erguían en diente de sierra haciendo un homenaje al "Cadillac Ranch" de Ant Farm en Amarillo, Texas. En realidad, no es una novedad, porque esta instalación ya se presentó para el Salón de Bruselas en enero de 2007, pero este guiño al arte y a la cultura (o subcultura) automovilística es la clase de cosa que eleva varios puntos la percepción de una marca. Quizá algún cartel con imágenes del "Cadillac Ranch", aparte del simpático "Por favor, no regarlos" habría ayudado a mucha gente a entender mejor el homenaje. La mucha cantidad de artículos relacionados con Mini en el stand (incomprensiblemente no a la venta, aunque un alivio para el bolsillo) y el resto del montaje, con un precioso Clubman verde con la bandera del Reino Unido sobre el techo, completaban uno de los stands más redondos de la feria. En el mismo espacio, BMW hacía presidir un gran detalle del lienzo de Robin Rhode para la campaña "An expression of joy", con un gran resultado plástico. Sin embargo, aparte de un bonito folleto del Z4 que amablemente buscaron y me facilitaron las (extremadamente atractivas) azafatas de BMW, ninguna referencia más al extenso patrocinio de BMW en el campo de las artes se mostraba en el stand.

En esta edición, se anunciaban cuatro exposiciones para conmemorar los 90 años del Salón, que a priori despertaban bastantes expectativas para mi, pero que debo decir que me dejaron un poco frío.

Auto & Rock, era un interesante montaje que ponía en contacto el mundo de la música y el automóvil. Una selección de portadas de discos en las que aparecían coches, con un ejemplar del coche en cuestión. Así, un Caterham Seven, un Jaguar E Type, un VW Karmann, un Chevrolet Corvette o un inmenso, excesivo y precioso Cadillac Coupé de 1959 se podían ver en la muestra, así como una interesante selección de portadas de discos en las que aparecen automóviles o que tienen que ver con ellos. La estrella, un Mercedes 280 CE que fue propiedad de George Harrison. Quizá porque esperaba una cosa diferente la exposición me dejó un poco parado, pero no hay que quitarle mérito a la atractiva y desenfadada propuesta, avalada además por la gran colección de articulos relacionados con el Rock de Jordí Tardá, que se convertirá en un museo con sede física próximamente. Les deseo toda la suerte y los éxitos.

La exposición del 90 aniversario del Salón de Barcelona resultaba algo más modesta, aunque bien enfocada. Reproducciones de todos los carteles hasta la fecha, y un puñado de maquetas que fueron presentadas en diferentes momentos, entre las que estaban un interesante Seat Ibiza cinco puertas "batalla larga" de 1984, una propuesta para un Ibiza tres volúmenes en la primera generación, ambas por Jaime Lozoya para Astesa, y el concepto de lo que hoy es el Volvo C30. No obstante, de un evento del automóvil que se ha dilatado durante 90 años se esperaba una exposición algo más ambiciosa. Probablemente la coyuntura actual no es la mejor, y habrá que esperar a 2019 para disfrutar de una gran exposición con el 100 cumpleaños del Salón.

En otro de los pabellones, se encontraba una muestra (llamarlo Exposición sería injusto) de Hispano Suiza, que servía para promocionar la tercera ruta Paris - Barcelona, que hará escala en San Sebastián, y que se celebrará entre el 22 y el 29 de Mayo de este año. Los elegantísimos Hispano - Suiza remiten a otra época de la historia del automovilismo, y atraían a mucha gente. Al lado, un stand en el que también se remitía a otro momento de la historia del automovilismo, que parece volver: el de Lada, con el inagotable Niva como estrella.

Y por último, algo que tampoco merecía ser llamado exposición, pero que en cualquier caso merecía ser visto: el homenaje de Seat a los 25 años del Ibiza. A la entrada del ya clásico y abarrotado pabellón de Seat (desde la primera vez que fuí al Salón, en 1991, el stand de Seat es sinónimo de ¡Muchisima gente!), el León TDI flamante y reciente campeón mundial de turismos y el Seat Ibiza Kit Car campeón del mundo de rallyes en categoría dos litros en los años 90 nos ponían en situación. En el interior, entre las novedades de la marca, una sencilla línea de Ibizas rojos, con un ejemplar de cada una de las generaciones del modelo, desde 1984 hasta hoy. Aunque se podrían haber hecho muchas, muy interesantes, y sobre todo muy divertidas exposiciones con los 25 años del Seat Ibiza, es justo reconocer que, para quienes hemos vivido en directo el nacimiento y evolución de este modelo, y de la sociedad española (y europea) en torno a él, poner los cuatro coches juntos era suficiente para explicarlo todo. De todas maneras, por si hay algo más que explicar, no me resisto a poner un enlace al famoso anuncio "People from Ibiza", de la segunda mitad de los años 80, y a la actual campaña del Ibiza, con esa lánguida (y ñoña) nostalgia de un tiempo improbable.

People from Ibiza (Seat Ibiza, c. 1985)

Forever young (Seat Ibiza 2009)

Y, por supuesto, como cada año, docenas de detalles e iniciativas curiosas que siempre vale la pena seguir por un momento: La selección de coches del magazine para mujeres Yo Dona de El Mundo, entre los cuales estaba el Kia Soul o el Renault Be Bop; el azucarado y divertido Fiat 500 Barbie, pintado de un rosa metalizado no apto para tímidos, o el concurso de diseño de camisetas de Nissan, Micra T-Contest, aportaban un aire distinto a un salón en el que se percibia la tensión de un sector en reajuste, pero también quizá la impresión de que se ha acabado para siempre una forma de entender el automóvil y comienza otra. Y aunque esto es algo que viene diciéndose desde los años 60, pero quizá nunca ha estado tan cerca de ser verdad.

El Salón del Automóvil siempre tiene muchas cosas que ver desde el punto de vista del arte, pero sobre todo de la cultura en el sentido amplio en que me gusta contemplarla en ¿Dónde está el depósito...?.Los diseños de los muebles, las técnicas de comunicación con el público via Bluethoot, la música, las azafatas y sus vestimentas (¿he dicho ya lo terriblemente atractivas que eran todas?), los colores de los coches, la selección de modelos, los ambientes en los stands... Pero quizá sería aburrido y no muy productivo. Así que os dejo esta visión parcial pero dirigida del Salón de 2009, en la que hay unas cuantas ideas hilvanadas, para componer un sencillo pero variado y atractivo tapiz sobre la presencia del arte, el diseño y la cultura en la situación actual del automóvil frente a la sociedad.

Los coches de Rallyes de Grupo B son, probablemente, los coches de competición que definen la década de los 80. Si los monstruos de los campeonatos de resistencia reinaron en los 70, y los más fabulosos Fórmula 1 en los revolucionarios 60, estos vehículos irrepetibles son el icono automovilístico de una década excesiva y lúdica como la de los 80. Los motores de cerca de 500 cv y aquellos bastidores dificilmente capaces de digerir el caballaje, componían coches que, posiblemente, eran más lentos que los de hoy en un tramo virado. Pero cuyo manejo, plástica en movimiento, y sobre todo cuyo sonido quedó grabado para siempre en nuestra memoria, y es un sonido y son unas imágenes que responden a la palabra Rallye. Una decisión drástica, probablemente tomada ante la incapacidad de gestionar la seguridad en las carreras, especialmente tras el accidente mortal de Henri Toivonen en 1986, y no tanto por el peligro de los coches en sí, acabaron con estas bestias legendarias para siempre.

Ahora, una exposición en el activo y atractivo Museo Würth, en Agoncillo, La Rioja, rescata, de la mano del Automóvil Club de La Rioja, a estas máquinas míticas. Sonidos de los 80, nos pone en contacto con el otro sonido clave de los años 80, la música. Una década tan plenamente reconocible en lo músical, donde se fragua mucha de la música que nosotros llamamos hoy "fusión", y donde los sintetizadores, los "vocoder" los teclados y el ambiente excesivo y lúdico lo invadió todo por unos años que parecieron irreales y que se llenaron de fugacidad (aunque para la industria un revival a tiempo, no importa de qué, es siempre un buen negocio) El Museo Würth, con esta actividad, lleva pues por segunda vez a sus instalaciones al automóvil como elemento de su discurso en torno al arte y la cultura, como ya hizo, también de la mano del Automóvil Club de La Rioja, hace algo más de un año y contamos aqui en "Paseando a Miss Lillie".

El sonido de los coches de Grupo B, el auge de las grandes motos japonesas con motores de cuatro cilindros en línea, aullando como el Lobo Fenrir, y la música de los 80, se da cita en esta exposición en el Museo Würth hasta el 31 de Mayo.

Para que entréis en situación, antes de ir a La Rioja a ver la exposición, os dejo un vídeo con los estremecedores sonidos de los coches de Grupo B (y del más maravilloso coche de rallyes de todos los tiempos, el Audi Sport Quattro S1

Sonidos de Grupo B

http://www.youtube.com/watch?v=K3Mag3kA2J8

Y como homenaje a la música de los 80, inevitable hoy no referirse a Antonio Vega, muerto anteayer, y su grupo Nacha Pop. Pero no con la melancólica y maltratada "La chica de ayer", sino con un tema mucho más "ochentero" en su sonido, "Vistete"

Nacha Pop, Vístete

http://www.youtube.com/watch?v=RgAz67aSqKs

El "Low Rider" es un interesante fenómeno engarzado dentro de la cultura "custom" norteamericana, que aporta el valor añadido de la visión mestiza producto de la influencia mejicana y concretamente de esa especie de tierra de nadie (o de todos) que es la frontera de Méjico con California. Un lugar donde ciudades a ambos lados de la frontera, como "Mexicali" o "Calexico" representan perfectamente esta cultura de mezcla.

Los coches transformados para ir casi rozando el suelo, pero también sus cromados, grandes aletas, y sobre todo espectaculares mecanismos hidráulicos para hacerlos subir, bajar, y prácticamente saltar sobre sus ruedas, son tan populares entre la cultura automovilística norteamericana que Pixar, para su "Cars", escogió a un "Low Rider", Ramón, como caracterización del personaje mejicano, el cual, cómo no, es un Chevrolet Impala, el venerado objeto del deseo de la mayoría de los diseñadores de "Low Riders"

Rubén Ortíz Torres es un artista nacido en Méjico en 1964, y cuya obra pasa por formas de expresión de formatos tan diferentes como la fotografía, el videoarte o la escultura. Pero quizá sus obras más conocidas son las instalaciones mecánicas con partes que se descoyuntan y mueven automáticamente en ejes y planos diferentes. Una representación mecánica de una forma cultural en la que los elementos son siempre algo diferente de lo que parecen y cumplen funciones diferentes de aquellas para las que están concebidos. Como en su serie fotográfica “Monarquía Americana”, donde se muestran imágenes de la saturación y del colorismo de las tradiciones más inveteradas de Méjico mezcladas con la abundancia hiperbólica del vecino estadounidense, al tiempo que la yuxtaposición de elementos desubicados, como su “Raza cósmica”, de la cual se pudieron ver algunas muestras en La Lonja de Zaragoza en la exposición itinerante "Mapas abiertos", en el verano de 2007.

En 1997, y en colaboración con Santiago "Chava" Muñoz, un especialista en diseño extremo de "Low Riders Bailarines", creó su obra multimedia “Alien Toy”, una instalación a partir de una pick-up rotulada de la policía, que se desarma, descoyunta, eleva y descompone mecánicamente al tiempo que sus partes giran sobre sus ejes divergentes. El “Alien Toy” no es otra cosa que un “Low Rider” transformado en un espectáculo de feria, llevado al extremo. La cultura “Mexicali” supone una interesante intersección entre la muy veterana tradición del Hot Rod y el Custom norteamericano, y la abigarrada y también tradicional cultura popular del automóvil mejicano, que tiene en su centro, pero no como única manifestación de entidad, al sempiterno “vocho”, el taxi VW Beetle de Méjico DF. Una exhuberante muestra de habilidades mecánico-artísticas registradas en vídeo, remite a un mundo dinámico, pero al tiempo irreal, veloz, colorista, y un tanto gamberro, con sus propias leyes rítmicas y cíclicas... Y que, no por casualidad, está decorado como uno de los coches de las patrullas estadounidenses de la frontera, los "Border Patrol". Porque detrás de toda la parafernalia aparentemente frívola de "Alien Toy", el trabajo de "Chava" Muñoz y la videocreación, está la idea de la inmigración, de la desubicación (que ambos han sufrido), de la transversalidad a los discursos de ambos lados de las fronteras, y de cómo en cierta manera alguien que emigra a otro país, termina por no pertenecer ni al lugar de origen ni al de acogida. Aspectos que, por otra parte, tan bien han sido tratados y recogidos en las ya numerosas ediciones del magnifico y necesario ciclo "Zaragoza Latina" que se viene celebrando en el Centro de Historia de la ciudad desde hace unos cuantos años.

La obra fue presentada inicialmente en InSITE97, en San Diego, y desde entonces las colaboraciónes de Ortíz y Muñoz han continuado hasta su más reciente obra high 'n' lo, a partir de un elevador mecánico. "Alien Toy" pasó en su día por diferentes museos, como el LACMA o la track16 gallery. Recientemente, la Tate Modern Gallery compró la pieza de vídeo que Ortíz realizó como parte de la instalación en la que se ve a la máquina de Muñoz "bailar" entre otras cosas.

Pero... ¿Dónde habré visto yo eso? Probablemente os habéis cruzado en alguna ocasión con un videoclip, entero o algún fragmento, que os ha dejado sentados sobre el sillón o la silla del bar. Un hombre de negocios auténtica representación del aburrimiento y agotamiento se marchita sentado en el hall de un hotel... una sintonía suena en la radio que las señoras de la limpieza llevan sobre su carrito... poco a poco el hombre comienza a mover su cabeza, sus hombros... y se levanta del sillón casi de un salto. Efectivamente, se trata del que probablemente sea el mejor videoclip de la historia, “Weapon of choice”, de Fatboy Slim, y dirigido por Spike Jonze. Efectivamente el hombre que baila es Christopher Walken, y el vídeo es un hilarante número musical con un único protagonista que tiene algo que ver con este “Alien Toy” de Rubén Ortiz. No sólo en el absurdo torrente de ritmo y coreografía irreal que Walken y la furgoneta exhiben. Sino también porque “Alien Toy” es también protagonista secundario de otro de los vídeos de Fatboy Slim, en este caso el de uno de los temas más pegadizos y bailables de todos los tiempos, “Rockafeller Skank” (“Right above now, the funk soulbrother...”) El director de "Rockafeller Skank" no es Jonze, sino el videoartista Doug Aitken, y el resultado es un divertido vídeo, a la altura de la divertida y poderosa “Rockafeller Skank”, una gran exhibición de sentido del humor, cultura pop, y acumulación de elementos. Una historia que comienza con una persecución de carritos de supermercado por un párking, del que una joven vestida de marinera casi pin-up sale huyendo en busca de la libertad en uno de los innumerables viajes iniciáticos de la historia del videoclip. La aparición del “Alien Toy” de Ortíz es fugaz, pero encaja en la hilarante sucesión de situaciones completamente absurdas, kitsch y divertidas que componen el video.

Cómo engarza el “Alien Toy” y la corriente en la que se inspira, el “Low Rider” en la cultura “Hot Rod” y “Custom”, y cómo se relacionan y desarrollan a lo largo del siglo XX es un tema mucho más complejo y amplio, que requerirá de una explicación más detallada y amplia que plantearé a lo largo de unos cuantos artículos que hace tiempo que vendo preparando.

Entre tanto, un poco de Fatboy Slim y un poco de Rubén Ortíz Torres pueden ir poniéndonos en situación...

Doug Aitken: Fatboy Slim "The Rockafeller Skank": http://www.youtube.com/watch?v=hfIxqPAtdd4

Spike Jonze: Fatboy Slim "Weapon of choice": http://www.youtube.com/watch?v=sMZwZiU0kKs

Rubén Ortíz Torres: Alien Toy

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