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Artículos - marzo 2011

Hace ya algunos años que, en este mismo blog, dedicamos un post a un curioso experimento de Audi USA en colaboración con Wim Wenders. Se trataba de un spot de larga duración (algo más de seis minutos, eso que en los tiempos del Atún Claro Calvo se llama "Publirreportaje") que era en realidad una pequeña "Road Movie" sin diálogos en la que el protagonista era una pareja y un Audi A3. Muy interesante era el modo en el que Audi exploraba, a través de esta campaña, la interrelación iconográfica entre el automóvil y el cine, particularmente a partir de ese género (o más bien "trans - género" puesto que es un género transversal a otros "géneros canónicos") tan potente e influyente que llamamos "Road Movie". Aunque el resultado no terminaba de ser emocionante, quizá porque en todo momento pesaba más la intención promocional que la artística, el patrón estético escogido era acertado, y la película destilaba un número de buenas ideas, no todas ellas debidamente desarrolladas.

Ahora Mercedes Benz, aprovechándose de algunas de las ventajas de Internet y realizando algo que, de algún modo, otros habían explorado, nos ofrece ser el protagonista de una "Road Movie". O co-protagonista, ya que las otras dos estrellas son una guapísima modelo y actriz llamada Ksenia Lauren, y un fascinante Mercedes SLK AMG. La campaña "SLK Speed date" consiste en una web interactiva en la que, mediante una serie de preguntas, respuestas y elecciones, podemos ser el protagonista de la película, de modo que nuestro nombre aparezca en los créditos de la película, y nuestra misma cara aparezca en algunos de los planos. Dicho así, resulta sencillo e inofensivo. 

Lo interesante es precisamente el contexto fílmico, narrativo y cultural que los de Mercedes escogen para esta campaña, situando la acción dentro de la estética de las "Road Movie" que tantas veces hemos visto en el cine. Este tipo de películas suelen narrar largos viajes físicos que son en realidad importantes viajes iniciáticos y vitales; se trata de historias en torno a la aventura, el descubrimiento interior, la huída de la realidad y otras dimensiones del conocimiento interior y exterior. Las "Road Movie" son, a menudo, interpretaciones modernas de las más clásicas epopeyas de viajes de la literatura clásica, desde Jasón u Odiseo hasta los viajes de Gulliver o las aventuras de Julio Verne. De ahí que el hecho de que Mercedes recurra a la alusión a la "Road Movie" en esta campaña apela a algunos sentimientos universales e intemporales que tienen que ver con la libertad, la voluntad de cambiar el destino, el descubrimiento... Y es doblemente interesante porque, aunque la campaña está lanzada desde la web de Mercedes en Estados Unidos, su vocación es plenamente internacional, lo cual quiere decir que está dirigida a todo el mundo. Y es importante recordar esto para comprender la dimensión universal que, en este momento de la Historia, tiene el lenguaje plástico del género cinematográfico "Road Movie". 

Este es un estilo y un habito que hemos visto en la publicidad en torno al automóvil en los últimos años en varias ocasiones. A menudo a través de sencillos trazos, como los amplios y desérticos paisajes de un aparentemente inofensivo spot sin más ambición que enseñar el coche. En otros casos se trata de escenarios como viejas gasolineras del interior de Estados Unidos (patria de la concepción moderna del "viaje iniciático", especialmente después de los "beatnik" y el Rock And Roll), o de establecimientos que remiten a la inmensa iconografía cinematográfica del viaje o el viajero (un bar de carretera, un hotel, un puente...) En este caso, Mercedes ha optado por algo más ambicioso, ofreciéndonos la posibilidad de crear el trailer de nuestra propia película con Ksenia Lauren y un SLK de protagonistas. Algo que no es sino un juego. Nada inocente, pero un juego. 

* Aquí podéis crearos vuestra propia película:

Mercedes SLK y Ksenia Lauren en "Speed Date"

* Y aquí os dejo mi tráiler particular, con guiño para iniciados y todo:

Ksenia y Luis

 

¿Cual es la música que escuchas al conducir? No, no contestes, cada uno escucha lo que más le gusta o apetece en cada momento. Yo llevo en el coche un poco de todo, desde The Clash a Jethro Tull, o desde Elvis Presley a New Order. El caso es que a menudo la actividad de conducir y escuchar música es algo más que un inocente pasatiempo. Probablemente cuando seleccionamos un disco inconscientemente tenemos en cuenta diferentes factores: el motivo de nuestro desplazamiento (si es un viaje largo o vamos a recoger los niños al colegio), el paisaje, el estado del tráfico, nuestro estado de concentración, el tiempo meteorológico... seguramente tratamos de, mediante la música, acompasar nuestra mente al entorno, bien estimulándola o bien relajándola, acercándola a la realidad para concentrarnos, o separándola para distanciarnos un tanto del entorno.

De forma mucho más lúdica y, si se me permite, estilosa, en Renault han escogido ese momento de placer y abstracción al escuchar música para el spot de su campaña de la edición limitada Bose en sus vehículos. El valor que tiene la música como embrague respecto al mundo que nos rodea al circular por la ciudad queda reflejado en el spot de Renault de una forma muy gráfica en la que la cantante estadounidense Melody Gardot se convierte en el centro del relato.

La campaña Live Concert de Renault, para promocionar su línea Bose Edition, se sirve de la idea de que en un coche equipado con tales altavoces un disco suena casi como un concierto privado. Y para ello ha sorteado entre los participantes en su campaña un concierto privado con Melody Gardot en Paris para el día 6 de abril. Pero la forma de expresar esto en el spot es más lúdica y creativa que la idea misma.

Melody y su banda tocan "Your heart is as black as night", de su disco "My one and only thrill", una canción con una cadencia lenta y oscura, densa como una película de cine negro, y llena de esos acordes que interpretamos como música de esa a la que hay que prestar atención. La Gardot se gusta desgranando las notas, hasta que, de repente, un operario se pone a perforar el escenario con un martillo mecánico, sólo un momento antes de que una excavadora destroce el piano... eso es lo que sucede con un equipo de sonido cualquiera. Pero en un Renault Bose Edition, la audición se convierte en un concierto privado de verdad. 

Un spot curioso creado por Publicis, y que incorpora un registro distinto de la relación comercial entre automóvil y música, que a menudo ha estado constreñida a ediciones limitadas como el Clio Mecano, o a incorporar a El sueño de morfeo a la campaña de un Ibiza. Y algo que también activa algunos resortes más en mí mismo, que acostumbro a viajar con Melody Gardot... en los altavoces de mi coche.

 

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Duración: --:--

 

El mundo entero es un libro para quien sabe leerlo. Las ciudades, que a menudo son un mal necesario, un agobiante conglomerado de actividad humana y maquinaria, son también un enorme libro que nos permite leer la historia de la evolución reciente, de los grupos humanos, de los hábitos, de la economía, etcétera. Y todo ello, nos lo ofrecen escrito con dos caracteres básicos: arquitectura y automóvil. Por ello, para leer la historia de las ciudades es imprescindible comprender la relación entre ambos y los resultados de su simbiosis. "Voiture Minimum. Le Corbusier and the Automobile", el libro del arquitecto Antonio Amado publicado por MIT Press es, por encima de cualquier otra cosa, un fascinante libro acerca de la intensa y trascendente relación entre arquitectura y automóvil en el siglo XX. Y lo es porque el hilo conductor y el argumento principal del libro es precisamente la incursión en el diseño de automóviles del arquitecto más importante y trascendente del siglo XX, Le Corbusier.

 

La influencia de la obra arquitectónica de Le Corbusier en el siglo XX es absolutamente trascendental y, en mi opinión, lo es en dos aspectos fundamentales: por un lado, su insistencia en un concepto maquinista y sistematizado de la arquitectura, una visión holística que abarcaba desde la visión de una técnica en la construcción mucho más automatizada y económica en cuanto a los recursos y tiempos, hasta el propio concepto de la vivienda como “máquina de habitar”; y por otro lado, una concepción del urbanismo que, si bien no era completamente nueva, si que al menos planteaba un escenario integrador para la evolución de las ciudades y de la humanidad misma, con un fuerte contenido social, de modo que sus bloques de viviendas pensados en términos de producción en serie, respondían a un modelo de ciudad (y por extensión de sociedad) llevado en volandas por los avances técnológicos y que debía alejarse a toda velocidad del mundo inmediatamente anterior (el siglo XIX). Ambos pilares están completamente vinculados al automóvil. De una parte, la visión maquinista, automatizada y seriada de la arquitectura que Le Corbusier propugnaba en algunos de sus ensayos estaba completamente inspirada en la evolución técnica del automóvil en apenas tres décadas desde su mismo nacimiento, y por otro lado por el impacto comercial y económico causado por la producción en cadena que Ford había comenzado en su factoría de Detroit entre 1910 y 1913.

Pero Amado nos muestra, en su magníficamente editado libro, que Le Corbusier fue un paso más allá. En la segunda mitad de los años 20 y los años 30, uno de los dos o tres periodos más fascinantes de la historia del automóvil, varios fabricantes e ingenieros trabajaban en dos conceptos que están en el mismo núcleo del automóvil moderno: las formas aerodinámicas, y las carrocerías integradas como un solo cuerpo. En este momento, en el que los coches estaban terminando de ser el “coche de caballos sin caballos” para convertirse en el “automóvil”, Le Corbusier, que había adelantado la tremenda influencia que este invento iba a tener en las ciudades del futuro y en la forma de vivir de las personas, trató de explorar el campo del diseño él mismo junto a su primo Pierre Jeanneret.

 

Le Corbusier, como muestra Amado, investigó en la línea de algunos de los ingenieros que en la época trabajaban en los conceptos aerodinámicos y los coches "urbanos". Diseñó un pequeño coche, con ideas propias en cuanto al planteamiento general, y formas que recuerdan a los ensayos de Porsche, Jaray, Ledwinka o Boulanger. El  "Voiture Minimum" es una intuitiva reflexión acerca del automóvil por el hombre que definió las líneas generales de la relación entre el automóvil y la ciudad.

En pocas palabras, ahora que en los medios está tan de actualidad reflexionar sobre la movilidad en las ciudades (a veces con una mezcla de ocurrencias e improvisación alarmantes) para entender la actual relación entre arquitectura, urbanismo y automóvil hay que entender el importante papel del automóvil en el concepto de la arquitectura y la ciudad en la obra de Le Corbusier. Y para entender este papel, no hay un documento mejor en este momento que el magnífico libro de Antonio Amado, publicado por MIT Press.

* Antonio Amado; Voiture Minimum. Le Corbusier and the Automobile; MIT Press, 2011

La delgada línea entre el arte y el diseño es el escenario de una larga batalla teórica acerca de la definición de cada uno que no siempre conduce a resultados esclarecedores. En ocasiones, determinados objetos de diseño muestran cualidades plásticas y un alto sentido estético y personal del diseñador. En otras, la delgada línea entre el arte y el diseño se define por la singularidad o multiplicidad de las piezas. O a veces es la funcionalidad la que parece decantar la balanza de un lado u otro, lo cual no deja de ser un argumento un tanto caprichoso. Por otro lado, la inspiración del arte en la naturaleza, y el más antiguo y profundo debate en las artes, acerca de la imitación o inspiración en la naturaleza.

En la edición de 2010 del Salón del automóvil de Detroit, el Centro de Diseño de Mercedes Benz, con Gorden Wagener a la cabeza, presentó algo realmente atrevido y con grandes implicaciones: un “Concept Car” que era en realidad una escultura; o al revés, una escultura que tenía forma de “Concept Car”. Ya el año pasado dedicamos un artículo a la imponente pieza en la que un coche (hoy sabemos que era el nuevo CLS) surgia de debajo (¿o de dentro?) de un bloque de metal. En su momento comentamos las importantes implicaciones que esta obra tenía desde el punto de vista de las artes plásticas, pero también de la definición del límite entre Arte y Diseño. La pieza de Mercedes mostraba unas formas que, estando inicialmente determinadas por una función, trasladadas a una pieza inerte y sin más finalidad que la expresión plástica, adquieren una dimensión estética que se olvida casi por completo de la función para adentrarse en un lenguaje completamente diferente.

En la pasada edición del Salón de Detroit, Mercedes volvió a plantear esta interesante disyuntiva presentando de nuevo una escultura en su stand. En esta ocasión algo un tanto diferente a la más “figurativa” escultura con la silueta del automóvil del año pasado. Más bien se trata de una suerte de estructura, como el esqueleto fósil de un gran pez, compuesta por una serie de costillas con dinámicas y al tiempo estilizadas formas que forman una potente composición en la que la masa y el vacío crean un importante diálogo que otorga a la pieza un aire ligero pero a la vez rotundo. Una vez más, el departamento de Wagener vuelve a explorar los límites entre el diseño y el arte, jugando con el concepto de utilidad y con la reinterpretación del binomio “forma – función”. Quizá, eso sí, haciendo un poco de trampa o, por ser más preciso, partiendo de un punto que no es exactamente el cero. Si la pieza del año pasado contenía los principales estilemas del concepto F-800 (que luego han resultado ser la base del nuevo CLS), esta escultura recuerda poderosamente al concepto F – 400 de 2002, una idea de vehículo que tuvo un cierto impacto mediático en su momento, especialmente por su característica geometría de dirección y su agresivo concepto de dos plazas

El centro de diseño de Mercedes ha denominado esta escultura "Mercedes Benz Aesthetics nº 2", y la justificación de este planteamiento se resume en la frase del director Gorden Wagener "En Mercedes Benz, el diseño de automóviles es una creación artística". Lo que es verdaderamente excitante acerca de este proceso es precisamente el hecho de que Wagener y Mercedes se adentren con esta pieza dentro de un argumentario que retoma el eterno debate acerca del arte y la imitación de la naturaleza. Algo que está en el mismo centro de la teoría del arte, y que se repite desde la fábula de Zeuxis y Parrasio, hasta la famosa afirmación de Goya "mis maestros son Velázquez, Rembrandt y la Naturaleza". Dicen los de Stuttgart que sus formas están inspiradas en los cañones y montañas, en la forma de la Mantarraya, o en la de la columna vertebral. Algo que, leído todo junto en el dossier de prensa de Mercedes, suena bastante sugerente, y hasta un tanto artificioso.

Lo verdaderamente interesante de este proyecto "Mercedes Benz Aesthetics" que acaba de presentar su segunda pieza, es el posicionamiento de su equipo de diseño en el mapa teórico del arte y el diseño. Presentando una pieza que marca unas líneas estéticas del futuro del diseño de la marca, pero en absoluto funcional, los límites entre el arte y el diseño se ponen completamente en crisis. La pieza es obra de un equipo de diseño de una marca, y su función es probablemente la comunicación e imagen corporativa, por no mencionar que sea un laboratorio de ideas para futuros coches del fabricante. Si atendemos a esto, parece que el Aesthetics nº2 no se sale de los cánones del diseño. Pero es una pieza única, creada tras una profunda reflexión estética, y sin más función que la expresión plástica de unas ideas ¿No es eso esencialmente el arte?

Lo que sucede es que a estas alturas es terriblemente difícil trazar una línea la cual deje a un lado el arte y a otro el diseño. Los límites son muy difusos, especialmente cuando en el mundo del arte entra la industria y la reproducción en masa, o cuando el diseño alcanza un estatus que le coloca en un estrato de la reflexión plástica más puro y honesto que el que ocupan muchos artistas. Los fabricantes de automóviles han sabido ocupar este espacio difuso con mucha habilidad, pero no sólo de cara a la comunicación y la publicidad, como hemos relatado ya en muchas ocasiones en este blog. También lo han hecho incorporando cada vez una mayor actividad creativa a sus Centros de Diseño, especialmente a sus "Departamentos de Arte". El automóvil, además, lleva ya camino de siglo y medio entre nosotros, y su influencia y retroalimentación con la cultura popular es muy fuerte, de modo que también la evolución y reflexión en torno a sus formas tiene un fuerte impacto no sólo en dicha cultura popular, sino en el mundo más tradicional de las artes.

El "Mercedes Benz Aesthetics nº2" es un hito porque confirma una tendencia. No deja de ser un "Concept", pero el envoltorio teórico del que el equipo de Wagener lo ha revestido hace que se acerque un poco más a la idea de que el diseño de automóviles puede tener rasgos tan potentes de creación artística que nos resulte difícil distinguir al uno de la otra. Desde luego, si la inspiración es la naturaleza, quizá comienza a llegar el momento de reescribir la fábula de Zeuxis y Parrasio...

* Imágenes y dossier de prensa vía www.seriouswheels.com

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