Ayer por la tarde hubo unanimidad en el baloncesto nacional, los entrenadores de la ACB eligieron a Joan Plaza como el mejor entrenador de esta temporada recientemente terminada. Un justo reconocimiento, al margen del gusto por su propuesta. Joan Plaza ha sido sin duda la revelación absoluta, no de esta temporada sino de los últimos siete años. A la altura de Pau Gasol. Distingo la propuesta de quién lo propone, la propuesta de baloncesto es simple pero quién la ha propuesto tiene todo el mérito absoluto. Un entrenador que difícilmente tenía ofertas para entrenar en la liga LEB como protagonista se ha coronado ni más ni menos como el artífice de los éxitos de su equipo, el Real Madrid, ganando dos títulos, Copa ULEB y liga ACB, quedando segundo en la liga regular y finalista de la Copa del Rey. Exito absoluto y rotundo.
Tiene mérito en el baloncesto que de la nada un entrenador se haga no sólo un hueco sino también un nombre. Los banquillos en el baloncesto suelen ser más sedentarios que nómadas, más conservadores que arriesgados. Hay lugar para entrenadores experimentados pero no hay tiempo para apostar por entrenadores emergentes. El baloncesto es quizás el único deporte que a día de hoy bebe de las mismas fuentes de inspiración que las de hace veinte años. Todo gira en torno a Aíto, Diaz Míguel, Maljkovic, Obradovic,Ivkovic y Bianchini. Absolútamente todo. Posteriormente salen discípulos como Ivanovic, Pesic, Perasovic, Messina o Scariolo, pero la matriz perdura veinte años después. Aunque no entrenen ni Diaz Miguel ni Bianchini, el legado perdura.
Pasan entrenadores, como Ricard Casas, Luis Casimiro, Pedro Martínez, Salva Maldonado, Pepu Hernández, incluso Joan Plaza, Sasha Djordjevic, ahora sin equipo, o Fotis Katsikaris del Pamesa, o el nuevo entrenador contratado por el Caja San Fernando, Ruben Magnano, o el que se está consolidando ahora en el Estudiantes como es Mariano de Pablos, pero éstos a parte de garantizar el relevo generacional se les debe exigir algo más. Que aporten algo nuevo en la táctica del baloncesto, que den un paso hacia adelante. Todos tienen sus virtudes y sus distinciones, todos tienen la obligación de crear estilo y posteriormente escuela.
Plaza ha sido reconocido con el premio de ayer. No por su propuesta de juego, sino porque ha sabido crear un estilo de juego en la plantilla madridista. Su mérito ha sido el de crear un equipo compacto y sólido a partir de unos retales, ahora su obra debe crecer con la llegada de nuevos pilares que ayuden a su equipo a aspirar a cotas más importantes. La labor de Plaza no termina con lo de ayer sino que es ahora cuando empieza. Ha conseguido ser la revelación, abrirse hueco, ahora debe coronoarse, hacerse un nombre.
En el baloncesto los entrenadores también juegan