Por fin un
partido adulto de la selección española. Ha tenido que ser en Valencia,
en la Fonteta, donde la selección ha tenido que ponerse el mono de
faena. Dorado kitsch pero que cuya mayor torpeza era la de no distinguirse el
dorsal del color de la camiseta. Tocaba Alemania, el eterno motor
diésel que siempre funciona. Ergo Nowitzy, la obsesión de la selección
española, la principal amenaza.
Carlos Jiménez horas antes en su blog hablaba de espabilar,
que lo diga el capitán resulta clarividente del estado real de la
selección. Se les debe exigir lo máximo porque pueden y deben hacerlo.
Como hoy. Se puede hablar de pérdidas de balón, de errores puntuales,
pero la selección española no ha perdido de vista el objetivo del
partido: ganar con suficiencia, fuera como fuera.
Toca ahora una semana para reflexionar. Se han jugado seis partidos y
en todos se ha conseguido no sólo una diferencia alrededor de los 20
puntos, se ha conseguido apretar la defensa, se baja de los 65 puntos
encajados y así es mucho más práctico conseguir la victoria. Para ganar
a la selección española se deben anotar más de 80 puntos, y esto ahora
mismo es una tarea titánica para cualquier tipo de selección, llámese
Portugal, Lituania o Alemania. Pero hoy se ha espavilado porque
enfrente estaba uno de los mejores jugadores europeos de toda la
historia. Hablo de Dirk Nowitzky, genio, figura y alma de esta
selección tan mundana pero competitiva como es la selefcción alemana.
Hoy la selección ha sido menos egoísta consigo misma. Ha jugado con un
gran sentido colectivo del juego. Siendo inteligente. Sabiendo cuando y
en que lugar había que atacar. Detectando los lunares de la selección
alemana, bien la rigidez de Femerling o bien la inexperiencia de Jagla.
Por ambos lados Pau Gasol y Felipe Reyes se han sentido muy cómodos, no
tanto cuando tenían enfrente a Nowitzky, habiéndo intentado algún mano
a mano fallido por parte de Gasol, lo que provocaba que Calderón
moviera el balón al lado diametrálmente opuesto al territorio ocupado
por el líder germano. A España hoy le ha aparecido el miedo, ha
aparcado la soberbia y por primera vez en lo que va de pretemporada ha
salido humilde. Buena señal.
Nowitzky completó una primera parte sublime, pero también un final de partido desastroso. Mandaba en la pista,
mientras los españoles observaban a Demirel que marcara la jugada Nowitzky
era el que indicaba a sus compañeros desde el fondo de la pista qué jugada seguir.
Y Demirel, o Hamman obedecían, el equipo giraba a su alrededor,
gregarios como Okulaja o Femerling trabajan para que el jefe se sienta
más cómodo en la pista. El líder sólo tenía que armar el brazo, pero
hoy no tenía su día. Pepu ha sido inteligente y ha ordenado a sus
hombres extrema vigilancia bajo el aro. Felipe Reyes, o Gasol, o el
hermanísimo dificilmente han salido de la zona, o cómo mucho debían hacer marca individual a Nowitzky, el hermanísimo lo ha intentado y se ha llevado un
triple delante de sus morros, Gasol sin embargo ha estado mejor en esa
labor intimidando al alemán. Pepu había construído una muralla e
invitaba a Nowitzky a transformar lanzamientos desde el perímetro. Si
hubiera tenido un buen día, la táctica defensiva de Pepu se habría ido a
pasar mejor vida, pero lo cierto es que el alemán estaba muy muy muy
rígido en ataque. Ha transformado sólo 14 puntos, ninguno en el último
cuarto. Nowitzky había quedado desquiciado.
Sin embargo la selección no ha aprovechado esta superioridad en el
marcador. Si bien Nowitzky no estaba cómodo, su colectivo de gregarios
no ha bajado la guardia en ningún momento. La selección alemana en sí
no es brillante, sus jugadores más importantes llevan muchos kilómetros
recorridos, desde Hamann a Okulaja hasta llegar a Femerling. No tienen
el don de la eficacia pero sí el de la eficiencia. Son fiables y
competitivos, y pueden aspirar a medalla aún teniendo a la mayoría de
sus jugadores en ligas muy menores. A Alemania le quitas a Nowitzky y
es una selección de tamaño insulso similar a Portugal, Chequia o
Polonia. De ahí la dimensión que adquiere su principal estrella. Pero
son eficientes, disciplinados y creyentes en la idea de juego que
desarrollan.
Es por ese dogma que defienden unido a esa eficiencia lo que les ha
llevado a estar a sólo 5 puntos de diferencia durante casi todo el
partido. El partido estaba muy atascado, ideal para un destello
individual, un golpe de genio. Y en esas aparece Navarro, de sexto
hombre, por primera vez, y siguiendo al paulatino progreso de Rudy, ha
salido de revulsivo del combinado nacional. Navarro puede tener su
sitio no saliendo de inicio en la pista, aprovechando el desgaste
físico, mental y de faltas que puede provocar Rudy de salida. Hoy ha
sido así. 4 triples casi de manera consecutivas han detonado en la
táctica alemana haciéndola saltar por los aires. Pletórico. De la nada
Navarro ha acabado con 18 puntos. Como contra Lituania.
Con el partido de hoy la selección concluye la primera fase de
preparación de cara al Eurobasket. Existen cosas a subsanar, como la
frivolidad, la racanería y la actitud perezosa, pero bien es cierto que
ante los rivales más importantes la selección ha cumplido. A veces de
manera miserable, hoy con mucho orgullo. Al término de esta primera
fase no se echa de menos a Garbajosa pero sí se echaba en falta otro
tipo de dirección en la pista. Por eso quizás Pepu ha puesto a Cabezas.
¿Se le habrá agotado la paciencia a Pepu?
Pepu Hernández: "Hemos dado un paso adelante."