Gran partido de baloncesto el que se vió ayer en el Madrid Arena. Dos equipos de jugadores menores de 18 años que actuaban como adultos. Equipos maduros y jugadores contrastados que ofrecieron el diálogo sobre este deporte más interesante en los últimos años en cuanto a promesas se refiere. Ayer, las selecciones juniors de España y Serbia, comenzaron a asentar una rivalidad deportiva que se mantendrá inamovible en años venideros. Hablo de años y no de meses, porque lo que se vió ayer perdurará durante mucho tiempo. Esa fue la noticia del partido, y no los números estériles de Ricky Rubio. Esa fue la noticia junto con el renacimiento del espíritu balcánico, dónde se gestó el cromosoma y que evolucionó hacia un carácter competitivo merecedor de estudio. Vuelve Serbia, ha nacido la nueva Yugoslavia.
Hace unos meses hicimos una reflexión sobre la crisis identitaria del baloncesto serbio, motivada principalmente por la aparición de una generación perdida en este deporte. Una generación que oscila entre los 23 y 26 años, los nacidos entre 1980 y 1985, quizás la más afectada por la guerra. Por supuesto residen excepciones, como Nenad Krstic o el flamante fichaje del Cvetkovic, pero que no ocultan la preocupante indiferencia que generan muchos de los jugadores presentes en el Eurobasket senior. El presente para Serbia no existe en estos momentos, y a falta de un "angolazo", están condenados a hacer madurar a jugadores como los que vimos ayer y padecer a esta generación perdida en el Eurobasket de septiembre. No queda otro remedio, pero para los serbios el equipo que defendía ayer los colores de la nueva Yugoslavia debe ser sinónimo a esperanza. El color en la paleta de colores grises.
Sobre este equipo, decir que saben ganar y sobretodo dominar. Ya en el verano anterior muchos de sus jugadores ganaron el campeonato de Europa sub 19. Hace sólo unos días Serbia ganó el Mundial de esa categoria.y dos de ellos se erigieron como protagonistas, Milan Macvan y Stefan Stojavic. Macvan, es un pivot que domina el oficio como pocos, sin apenas cometer faltas y sabiendo colocar su cuerpo. No se trata de un jugador de 7 pies sino de un pivot bajo semejante a Sitapha Savané o el mismo Felipe Reyes. Su compañero de zona ideal será en un futuro Kosta Perovic y formarán una pareja de pivots dominadora en los torneos internacionales. Por otra parte Stojavic es un escolta anotador con un buen lanzamiento exterior. Su perfil sería similar, no igual, a Marco Bellinelli. Poseedor de una gran variedad de recursos ofensivos más una interesante presencia defensiva.
Sin duda estos dos jugadores darán que hablar y en la Federación de Baloncesto Serbia lo saben. Han jugado y siendo protagonistas ya en la categoria juvenil, lideran y compiten. Estan por encima del resto de jugadores, incluídos los de la selección española. Aunque podemos seguir contentándonos con los 25 puntos de Ricky, de su talento innato y de su capacidad de liderazgo. Pero no nos engañemos, Ricky no pudo hacer otra cosa que mirar, jugar y ver a un equipo muy por encima del suyo, a pesar que se medían las dos mejores selecciones del momento si Ricky anotaba era para situarse a la misma altura que ese par de monstruos baloncestísticos. Ricky con su actuación sobrenatural, e individualista, nos señalaba que se enfrentaban a un equipo contrario de otro planeta. Daban igual los 25 puntos y los 8 rebotes, Serbia están muy por encima. En la luna.
Campeonato de Europa Sub-19: La nueva hornada serbia.