Entre el humo y lo espumoso. Así se debería clasificar el paso de la
selección turca en este Eurobasket. Por la salida de emergencia, con un
parcial de cinco derrotas en seis partidos. Una selección que parecía
destinada a dar la campanada, con una generación sensacional de
jugadores, la más prolífica de toda su historia y que sin embargo no ha
sido capaz de coleccionar los triunfos necesarios para situarse entre
las 8 mejores selecciones de Europa. Un castigo severo pero quizás
necesario si pretenden estar a la altura en el Mundial que organizarán
en el 2010. Un hecho muy inesperado pero que por lo visto en este
torneo lo mejor ha sido finalizarlo lo antes posible. Con todo el
dramatismo que caracteriza a una prórroga, con una gran decepción
acumulada entre los que confundimos el futuro con un esplendoroso
presente.
Siempre que van mal dadas en un
colectivo el que gana es precisamente el que no está. Y ahora mismo
quiénes salen reforzados de esta crisis son un jugador, Serkan Erdogan,
y un entrenador, Oktay Mahmuti, ahora mismo sin equipo y que representa
los valores de la escuela turca de entrenadores. Después del desastre
no veo a Tanjevic capaz de mantener su crédito en orillas otomanas. Y
menos cuando queda poco más de tres años para construir una selección
competitiva y ganadora. Lo que está claro es que más de un jugador
deberá reflexionar sobre su participación y el grupo deberá ser
consciente que para aspirar a ganar debe imperar un sentido colectivo
del juego.
Turquía acompaña a Serbia en cuanto a
decepciones prematuras pero encabeza las desilusiones por el potencial
que se anunciaba. Víctima también de unos jugadores que no han sabido
hacerse un hueco en sus equipos de origen y verdugo de jugadores que
imponen su vanidad a la necesaria solidaridad. Esta ha sido la
realidad que ha condenado a Turquía por mucho que la actitud de hoy
intentara empañarla.
La eliminación prematura debe ser
argumento para una profunda remodelación que Tanjevic no ha sabido
completar. Prescindido Tunçeri, ausentado Erdogan a Turquía le han
faltado referentes para liderar a este grupo de jugadores. Turkoglu ha
estado sólo Okur ha estado desaparecido, Kutluay ha sido incapaz de dar
un paso al frente, y el resto de jugadores jóvenes que empezaban con
Ilyasova y acababan con Akyol han estado perdidísimos en un torneo que
exige un rendimiento inmediato. Una lástima porque prometían.