
Esta tarde comienza realmente lo más
atractivo de la competición. Los cuartos de final. Lo anterior era un
simple aperitivo, un divertimento para consumir partidos, conocer equipos y
disfrutar de jugadores. Lo que viene es competir pura y duramente. No
existe margen para el error, con poco que ganar y mucho que perder. El
principio de la activación del miedo. Sentirse fuera por un triple, una
canasta o bien por una decisión arbitral. O también por no asumir la
presión, que la habrá y mucha, y principal rival del equipo que presume
de no tenerlo. El efecto de los intangibles. La principal baza de Alemania, Nowitzki y la eterna
locomotora, España y sus miedos.
El escenario dibujado contiene tintes
épicos, hábitat natural de Nowitzki, donde se siente más cómodo para
desarrollar su talento y redescubrirse a sí mismo. Las eliminatorias suelen ser así, concentración de
heoricidades, epicentro de muchas sorpresas. Hoy debe ganar el mejor, no
sobre el papel ni siquiera en la pista, sino quién mejor comprenda e
interprete la partitura del partido. Para eso no hace falta tener a los
mejores solistas ni al mejor grupo coral, sólo es necesario acudir,
participar y con simplemente no desafinar se pasa a las semifinales.
España tiene mejor voz coral, Alemania tiene al mejor solista.
Ganará el más afinado.
El otro partido de cuartos de final
es el que concentra a las selecciones francesa y rusa. Duelo de bases
entre Holden y Parker. Batalla táctica entre la fortaleza de ébano de
Francia con Diaw, Turiaf, Pietrus y Kirksay para encerrar al mayor
talento dado en los últimos tiempos por la escuela soviética,
Kirilenko. También se presenta un debate entre dos torres proyectadas,
Weis frente a Savrasenko, dos jugadores con decepcionante pasado, mucho
presente y escaso futuro. Dos jugadores imprescindibles en sus equipos
y que se limitarán a estorbarse mútuamente. Los franceses, a priori,
son los favoritos por tener mayor amplitud de banquillo, a favor de los
rusos deberíamos basarnos en su fortaleza en el colectivo y en la
estabilidad de los roles individuales, casualmente lo que busca Francia
desesperádamente y no ha encontrado todavía.
Gane quien gane el partido de hoy
habrá conseguido dos cosas, asegurarse el, como mínimo, participar en
el Pre-olímpico del año que viene y sobretodo mantenerse vivos en la
lucha de las medallas. También se asegura el tener un día más de
descanso que el rival, ya que los ganadores no sabrán sus rivales hasta
que mañana se disputen los otros dos partidos restantes. Un día más de
desasosiego en ellos, un día de tranquilidad para los otros. Lo que
estará claro es que el sábado estarán presentes los cuatro mejores
equipos, y también los que tienen los mejores bases, por lo que hágamos
las apuestas y busquemos quiénes tienen a los mejores en esta
especialidad, porque serán seguramente los que estarán a la altura. O
sea, los que no desafinarán.
Lecturas complementarias:
El motor aleman se apaga
Ahora viene lo bueno, apuntes, reflexiones y conclusiones de Fausto