La final del oro
del Mundial de Japón se convierte ahora en una de las finales
anticipadas del Eurobasket. Partidazo de baloncesto. Un encuentro que
medirá a dos selecciones ya maduras en este deporte, que han crecido de
manera paralela en los últimos 10 años y que han reunido una
trayectoria envidiable con medallas de todos los colores y victorias
para recordar de todos los gustos. Pero es una semifinal, y como en
toda práctica deportiva el pasado no existe y lo importante es el
presente, localizado en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de
Madrid, con toda la flor y nata social, deportiva y quién sabe si
política. Un presente cuyos preparativos comenzaron en los cruces de
cuartos y que gane quien gane hoy tendrá pie y medio como ganador de la
final de mañana.
España va muy sobrada de talento pero ayer en Grecia vimos a un grupo
de jugadores con una extraordinaria fuerza mental. Remontar 15 puntos a
falta de 5 minutos a una selección que sólo había perdido contra
Lituania es complicado. Principalmente porque a falta de cinco minutos
lo entendible es que se actuara como la selección alemana, con
jugadores franquicia en el banquillo y dejarse ir. Pensando más en irte
que en quedarte. En Grecia no sucedió eso sino que en esas situaciones
recurren a su eterno libro de ruta para finalizar estos partidos. Un
partido semejante a este sucedió en el Mundial de Japón, el rival era la Australia de Andrew Bogut, en el que se
remontaron cinco puntos en los últimos 20 segundos del partido a partir de triples inverosímiles de Spanoulis
y Diamantidis. Por si fuera poco ya tuvimos ocasión de ver ese mismo
partido en este torneo cuando Grecia se medía contra Croacia, no hubo
remontada en el marcador pero si se registró un cambio de juego que
posibilitó el distanciarse respecto a su rival. Por tanto, Grecia, que
es más obra de Papaloukas que de Giannakis, lanzó su primer aviso: no
buscarán la iniciativa sino ganar el partido.
La selección favorita presenta mejores armas que su rival, eso es
indudable, pero también es el equipo que peores soluciones encuentra
para los problemas que se le presentan. La selección española no tiene
de momento experiencia en remontar situaciones adversas en los últimos
cuartos. Suele llevarse los partidos cuando los comprende como una
carrera de fondo. A partir de la aceleración y la mayor potencia.
Todavía no se ha enfrentado a un rival que le gane en aceleración en
los últimos tramos. Quizás sería Lituania, también lo puede ser Grecia
si consigue sobreponerse a sus dificultades ya crónicas que tiene con
la plantilla española. No conviene faltarle el respeto a este rival, y
menos decir públicamente que se tiene la misma sensación que tuvieron
los americanizados del Dream Team en el 92. Como si nos hubiera
sucedido a nosotros, como si tuvieramos la experiencia de la victoria y
se hayan conseguido multitud de campeonatos europeos. Estamos tan
sobrados de la victoria que obviamos que el rival que se tiene en
frente es ni más ni menos que la vigente campeona de Europa y cuyos
jugadores han formado la columna vertebral del vigente campeón de la
Euroliga. Tan confíados sin reparar que el peor día para perder es ése,
porque no lo olvidemos, en el deporte lo que se valora es el presente.
La libreta del Eurobasket:
Dos equipos en su mejor momento:
España y Grecia, uno con la victoria más holgada del torneo y el otro
rival con la remontada más indescriptible del último año.
Duelo de bases: Diamantidis frente a frente con José Manuel Calderón. Media semifinal depende de sus manos.
El marcaje: El que nuevamente sufrirá Papaloukas de Berni Rodríguez.
El Dato: Grecia debe aspirar a
meter más de 50 puntos para doblegar a España. Un partido a pocas
canastas puede ser un suicidio para los helenos.
Choque de trenes: El que
enfrentará a Papadopoulos con, o bien Felipe Reyes o bien Garbajosa. Se
trata de la prueba más dura para el nuevo jugador madridista.
Tiradores: Con Vassilis Spanoulis en un lado y Rudy, Mumbrú y Navarro por el otro.
El banquillo: Giannakis debe
superarse a sí mismo para enfrentarse a la plantilla de Pepu. Hasta
ahora su paso en el banquillo griego es desesperante, y eso heredando
una plantilla con jugadores acostumbrados a disputar finales de
Euroliga.