Final inesperada la de esta noche en
el Palacio de los Deportes. Principal favorito, España, contra la
sorpresa más estraordinaria de la competición, Rusia. Ambos son dignos
merecedores de llegar a este último partido para luchar por el oro,
España por vencer al vigente campeón del torneo y Rusia por hacer lo
propio contra una selección tan sólida como invicta como Lituania. El
ganador del partido de hoy será campeón de Europa con todo
merecimiento, practicando un baloncesto sólido y que sólo reúnen una
derrota cada uno en este campeonato. En la antesala se percibe una
España pendiente de conseguir la corona europea, aunque más que
percibir ya se celebra la victoria antes de tiempo, sin tener en cuenta
el renacimiento del baloncesto ruso, quién lo diría ahora.
Para la final de hoy tenemos al mejor colectivo de individualidades
formado por el de la selección española, contra una selección que juega
en equipo pero que depende de sus jugadores franquícia. Dos maneras
distintas de depender de lo individual. Holden, Khryapa y Kirilenko
forman una sólida columna vertebral que lidera a un colectivo de
jugadores destinado a ser disciplinado. Forman un sólido conjunto cuyo
mérito se debe atribuir a un técnico relatívamente joven pero no por
ello menos experto técnico israelí llamado David Blatt. Un técnico que
bebió de las fuentes de Pini Gherson, convirtiéndose en su mano derecha
tanto en el Maccabi como en la selección israelí. Blatt tiene un don
especial para hacer funcionar a jugadores americanos adaptándolos al
ideario purista europeo. Sus méritos fueron hacer evolucionar a
jugadores como Anthony Parker o Maceo Baston.
Blatt es especialista en hacer crecer proyectos. Y más en Rusia, donde
sentó las bases en el Dynamo de Moscú ganando la Eurocopa FIBA, dejó el
legado a Duskan Ivkovic para hacerse cargo de la Benetton de Treviso.
En Treviso ganó la Coppa italiana y quedó salpicada su trayectoria por
unos problemas administrativos que casi obligan a descender al equipo
textil. A raíz de ello Blatt asume la dirección del Efes Pilsen en
sustitución de Oktay Mahmuti.
Como especialista en delegar en los jugadores norteamericanos, Blatt ha
cedido la iniciativa a Holden, jugador que gracias a su espectacular
dirección ha sabido llevar a la selección rusa a esta final. Blatt
piensa y Holden ejecuta, incidirá en los flancos débiles, ergo Navarro
y su capacidad defensiva, e intentarán provocar el clásico balones a Pau donde
Kirilenko y sobretodo Savrasenko le esperarán haciendo 2x1.
Importantísimo cubrir el fondo de la pista cuando Gasol recibe de
espaldas, con un metro de espacio Gasol es letal repitiendo una, tantas
y las que hagan falta su clásica jugada de reverso. Dentro de la óptica
rusa se me antojan importantísimos dos jugadores que han crecido en
este torneo y que a partir de mañana tendrán mejor cotización, los
aleros Khryapa y Samolyenko. Ambos importantísimos para fajarse con
Carlos Jiménez y ayudar a Kirilenko en la captura de rebotes ofensivos.
Estos seis nombres son los que más presencia tendrán en Rusia.
La selección española no deberá seguir el guión del partido de ayer
contra Grecia sino el que la ha caracterizado en todo el torneo.
Rotaciones contínuas y mayor presencia de los gregarios de lujo, como
Berni, Mumbrú o si me permiten Rudy. Ayer Rudy jugó poco pero hoy
debido al marcaje que le hará Holden a Navarro deberá despertar. Señalo
a Rudy porque ya sufrió a Holden en el partido que les midió en la
segunda fase. Rudy debe estar picado ante uno de los mejores defensores
al que se ha enfrentado nunca. Debe ser la clave.
España debe ser más plural que nunca en sus argumentos siendo
consciente del bloque unidireccional que representa el combinado de
David Blatt. Sobre el papel la selección anfitriona es la principal
favorita pero no viene a significar que Rusia sea una cenicienta. No.
Rusia se la debe respetar por su pasado glorioso y más por su
inquietante presente. Blatt no ha enfocado este partido midiéndose a
Goliat sino midiéndose ante su gran oportunidad para consagrarse
definitívamente como entrenador, no en vano en Moscú no ganan el
Eurobasket desde 1985, siendo la última final en el Eurobasket de
Alemania. Además Blatt sería el primer seleccionador extranjero en
Rusia en ganar el Eurobasket. Y por eso no renunciarán.