
Cruel.
España ha dilapidado una oportunidad de la manera más trágica posible.
Siendo la favorita, ante su público y disponiendo de la ventaja de
juego. Las tres en poder de la selección española que ha acabado
sucumbiendo ante la destapada del torneo. La nueva campeona, Rusia. Un
durísimo correctivo que nos ha dado esta religión pagana llamada
baloncesto, y porque no decirlo una lección que tanto críticos,
periodistas, deportistas y aficionados debemos aprender. El baloncesto
es el único que dictamina ganadores, no los anticipa ni sobretodo no
los celebra antes de tiempo. El baloncesto no entiende de anfitriones
ni de quiénes son los mejores sino que es justo con quién genera
mayores merecimientos que el oponente. Y hoy Rusia ha sido total
merecedora.
No es cuestión de fiscalizar a la
selección en estos momentos, ni de quitarse ni ponerse medallas. Todos
hemos asistido a la evolución de esta fabulosa generación de jugadores.
Lo de hoy debería considerarse un éxito más del deporte español, dada
la escasa tradición competitiva de los nuestros en el baloncesto.
España se beneficia de los éxitos de una generación aunque es justo
reconocer que de tradición victoriosa entre lo poco y la nada. Pero lo
que debe entenderse como un éxito se considerará como un fracaso por la
deficiente gestión de la victoria en el Mundial de Japón. Se pasó del
vivir el momento al ganar antes de hora. De disfrutar cada victoria a
contar las horas para recoger la medalla. De autodefinirnos como
campeones de Europa. De construir un mito que muchos empezarán a
derribarlo. Y es una lástima porque con una mejor gestión de la
victoria se hubiera conseguido la medalla. Hablo de la humildad.
La selección no ha ofrecido lo mejor
de sí misma a lo largo del torneo. Ha ganado a sus rivales a golpe de
talento, pero muchos rivales, partido a partido, cuestionaban su
supremacía. El éxito reside en haber llegado a la final sin haberse
despeinado. Se ha sufrido en pocos momentos y no se ha dado el 100% en más de
5 minutos seguidos. Hoy se pensaba que sería igual, sólo por la manera
de plantear el partido por parte de la selección española. Pepu se
pensaba que David Blatt no había aprendido de sus errores y que sólo
con repetir el mismo partido se llevaría la medalla sin esfuerzo. Y
Blatt no ha querido repetir el mismo partido sino desnudar ante la
opinión pública los errores de España. Con Holden, Kirilenko y
Savrasenko, los tres jinetes del apocalipsis de la Ñ.
Holden se ha encargado de anular a
Navarro cediendo el puesto de base a Samolyenko. En algunos momentos
quién ejercía las funciones de base era Khryapa. Con este detalle nadie
sabía quién mandaba en el ataque ruso, lo que se traducía en una
descoordinación total en las labores defensivas. En cuanto al ataque,
lo que mencionábamos de Holden secando a Navarro completamente, 17 minutos 0 puntos, a Rudy, 24 minutos 5 puntos, a lo que
se añadió una doble muralla para tapar a Pau Gasol, Kirilenko más
Savrasenko. Hubo momentos en que el mismo Savrasenko recordaba a nada
más y nada menos que a Tachenko. Blatt había conseguido reducir al 30%
de las fuerzas de la Ñ. Pepu no encontraba soluciones.
Y todo lo que no consiguió Grecia si
lo pudo conseguir Rusia. También porque Giannakis infrautilizó las
piezas helenas y Blatt sacó oro de sus retales soviéticos. Ambos
partidos se convirtieron en trincheras, sí, pero a diferencia del
partido contra Grecia que fue una lucha directamente verbal ayer fue
una lucha deportiva. Siempre de 5 jugadores contra 5. Una lucha
deportiva cuerpo a cuerpo dónde no destacaba el que tuviera mayor
arsenal ofensivo sino quién supo jugar sus bazas. Se puede argumentar
que la selección española perdió por el último lanzamiento de Gasol, yo
prefiero centrarme en los tiros libres que falló. 6 en los últimos dos
minutos de juego. Dependimos de Gasol porque Pepu no encontró, no supo
encontrar o bien no quiso encontrar otras soluciones a lo largo del
torneo. Si la mejor fuerza española era la pluralidad en este torneo
todo ha quedado reducido a un sólo hombre. Y en el uno por uno, Rusia
acertó en su defensa. Y ahora celebran la victoria. El oro vuela de
nuevo a Moscú, en España, y no me olvido de Sáez, se atragantan con una
plata amarga.
La libreta del Eurobasket
El vencedor global:
El baloncesto, con audiencias televisivas records, con momentos de
calidad indiscutibles, con descubrimientos de nuevos valores y
sobretodo sin entender de tópicos absurdos como la ÑBA ni colaborando a
la construcción de nuevos mitos que discutan la supremacia del gran
mito como el Dream Team.
El MVP:
Para Andrei Kirilenko. Merecidísimo y que supondrá un punto de
inflexión en su carrera deportiva. Kirilenko a diferencia de Gasol sale
reforzadísimo de cara a la NBA después de una trayectoria marcada por
lesiones y falta de adaptación. Kirilenko es el nuevo rey Midas del
baloncesto europeo.
El técnico:
David Blatt. Lo que ha hecho con esta selección rusa no tiene nombre.
Ha aprovechado a jugadores consagrados como Kirilenko, no le ha
temblado el pulso a la hora de depender de un base norteamericano como
Holden, ha aprovechado los retales que tenía con Samolyenko, Khryapa y
Savrasenko y ha dado los minutos que necesitaba a la nueva promesa rusa
llamada Ponkrasov. David Blatt ha obrado el milagro.
El mejor base:
A caballo entre Calderón y JR Holden. Calderón ha sido más letal en lo
ofensivo pero se ha olvidado de su buen hacer defensivo. Aquel que le
caracterizaba como líder de esa defensa neurótica que asombró a todos
en el Mundial de Japón. En el Eurobasket le sustituye como base total
Holden, anotador de la canasta decisiva más una excelente defensa ante
grandiosos bases como Calderón, Parker, Diamantidis, Planinic y
Jasikevicius o excelentes tiradores como Spanoulis, Navarro, Rudy,
Popovic o Kaukenas.
La medalla de bronce:
Para Lituania, ganando a Grecia en el partido de consolación. Los
lituanos marchan con el consuelo de haber perdido sólo un partido y
contra la nueva campeona de Europa.
Cuarta plaza:
Para Grecia, y que debe hacer reflexionar a los dirigentes griegos.
Giannakis ha fracasado como seleccionador por no saber aprovechar el
poderío de plantilla que tenía. Y menos habiendo perdido 4 partidos,
uno contra la nueva campeona, Rusa, dos contra la subcampeona, España,
y otro contra la que ha conseguido la medalla de bronce. Se pueden
perder ante estas selecciones pero también se sufrió contra rivales
como Serbia, Eslovenia e incluso Croacia. Tratamos de 7 derrotas, que
finalmente fueron 4, de un total de 9 partidos. Da para pensar.
La última pasajera para las Olímpiadas:
O la séptima mejor del Eurobasket para Eslovenia, con una actuación
sideral de Lakovic destapando lo mejor de sí mismo, instinto asesino,
liderazgo y espíritu de superación de las adversidades ante rivales
como Parker haciéndole la vida imposible. 26 puntos, 7 asistencias y 6
rebotes.
El boulevard de los famosos:
espero que nuestro insigne comentarista David me permita acuñar su
genial término para definir la grada VIP del Eurobasket. Lamentable.
Quizás habían más famosos que gente pagana. Más propio de la Madrid
chovinista que de la Madrid laica, cosmopolita y popular actual.
Desconozco si la grada VIP ha sido planificada como escaparate de
Madrid 2016, pero uno se pregunta qué meritos han hecho deportistas
como Fonsi Nieto, cantantes que pocas veces hemos visto en el Palau del
club de sus amores como Serrat y sobretodo, qué han hecho Jose María
Aznar y Ángel Acebes por el bien del baloncesto al margen del abrazar
hasta apropiarse de la bandera nacional.