Derrota inesperada de la Penya en el Olímpic de Badalona, o mejor
dicho, victoria sorprendente de un crecidísimo Iurbentia Bilbao. Tanto
en la forma como en el fondo. El equipo de Txus Vidorreta ha enseñado
la hoja de ruta para ganar al equipo de moda badalonés, y sólo queda
resolver un enigma después del partido. Accidente o toque de atención.
Para Aíto en la rueda de prensa ni una cosa ni otra, sino que ha
encontrado a la lesión de Lubos Barton en el calentamiento del partido
como su principal argumento o coartada de una derrota sorprendente. Un
equipo que encabezaba la liga regular con un ataque de más de 90 puntos
y que no sólo ganaba sino que apabullaba a sus rivales se ha visto
totalmente reducido a sólo 58 puntos anotados y perder por más de 20
puntos.
La derrota en sí puede entenderse como un accidente, pero siendo de
tanta diferencia da para reflexionar en torno a dos aspectos, la
confianza del equipo de Aíto y posterior relajación, cosa que ya el
mismo Aíto dedujo en la previa al partido. También residen aspectos
tácticos, ya que la Penya no ha sabido en ningún momento hacerse dueña
del partido. Ofensívamente se había convertido en un equipo vulgar que
fiaba su suerte a los lanzamientos exteriores. Pocos lanzamientos cerca
del aro, escasas penetraciones a canastas y todo acercamiento
encontraba una resistencia en un sólo hombre, Fred Weis, la referencia
defensiva del Iurbentia.
Fred Weis no ha aportado puntos sino sacrificio defensivo. Sacrificio
porque ha estado en pista casi 40 minutos del encuentro, con el
desgaste físico y mental que conlleva. La Penya no ha sabido ser
inteligente en el choque con este jugador, ya que apenas le han forzado
faltas personales. El equipo badalonés en lugar de provocar una lucha
cuerpo a cuerpo francesa entre Moiso y Weis se dedicó a fiarlo todo a
la pareja de pivots dinámica formada por Jagla y Sonseca. La Penya se
descentró de tal manera que al ver que no le salían las cosas comenzaba
con una actitud infantil recriminando al árbitro un juicio más severo.
Era tal la sentación de tranquilidad por parte bilbaina que Txus
Vidorreta, un entrenador de actitud épica y espartana estaba sentado
plácidamente en la banda. Pocas correcciones a sus jugadores,
satisfecho por su desarrollo táctico previo. Reconfortado.
La realidad presentaba a una Penya que anotó sólo 15 puntos ya a
mediados del segundo cuarto, con un Olímpic impaciente que elevaba el
tono de la grada y empujaba a los suyos a una remontada de las
calificadas como imposibles. El partido pese al dominio uniforme se
planteaba bello por varios frente. Un duelo entre Marcelinho Huertas y
Ricky. Impresionante. Un toma y daca contínuo entre estos dos
jugadores, marcándose continuamente, superándose, uno clavaba un triple
y el otro herido en su orgullo emulaba a su rival de forma similar. Era
la primera vez que Ricky se veía superado en un partido.
El otro frente estaba en un mano a mano ya en el último cuarto entre
Moiso y Weis. Moiso era más contundente pero Weis siempre salía
victorioso. Era el mejor del partido y el jugador en el que tanto Aíto
y Txus coincidieron como elemento determinante. Uno como coartada, otro
reconfortado. Weis fue el protagonista, no el arbitraje ni las
ausencias. El Iurbentia apunta a la Copa, la Penya a olvidar esta
contundente derrota.
Desde la tribuna de prensa
Ya en los aledaños del Olímpic de Badalona se respiraba la espectación
previa al encuentro. Dificultad relativa para el estacionamiento de los
vehículos, todos agrupados en escampados externos. Badalona para aquel
que no la conozca es una ciudad en construcción que intenta sobrevivir
a la influencia barcelonesa. Una vez sitiados observas que existe otra
realidad distinta a la azulgrana y que puede ser igual o más de
importante. Y es que el proyecto ciudad es el principal argumento de
pertenencia a la Penya. Todo gira en la ciudad y sus habitantes. Desde
el baloncesto de base hasta las cheerleaders, desde el aficionado más
tribunero al más joven. La Penya trabaja de manera minuciosa su
proyecto no sólo deportivo sino social. Y eso, cerca de Barcelona
merece su reconocimiento.
Ambiente muy joven, juvenil para ser más precisos. Pocas dificultades
para acceder a la tribuna de prensa, una segunda fila a nivel de pista
que hace de barrera entre público y terreno de juego. Ocupaba todo el
largo de la pista. Los locutores televisivos y radiofónicos contaban
con una generosa vista central, concentrándose el locutor de Catalunya
Ràdio, Radio Marca, Cadena Ser, Seisó estaba vez no estaba enfrente mío
sino en el vértice opuesto donde yo me situaba, y Punto Radio como
medios de comunicación conocidos. Detrás mío estaba la primera fila de
la grada, muy cerca del público, como personajes conocidos del mundo
del baloncesto estaban Margall, justo detrás mío, y Alfred Julbe al que
ví poco después de que comenzara el descanso.
Desde mi ubicación tenía visibilidad frontal de los banquillos. Como si
de una visibilidad televisiva de banda se tratara. Allí pude comprobar
la energía en primer plano la energía que derrochaban de manera
comedida ambos técnicos. Como detalle destacar la presencia de Rudy
Fernández en el banquillo vestido de manera casual. No actuaba como un
espectador más sino como líder natural del equipo, su rol quedó
reflejado instantes antes de que Aíto en plena catarsis hiciera saltar
a la pista al jovencísimo Franch, se levantó, recorrió la distancia
entre un lado y otro del banquillo, se situó a su espalda y le alentó
antes de entrar.
En el aspecto extradeportivo destacar la profesionalidad y cercanía del
Joventut de Badalona hacia los medios de información. Puntualmente
entregaban las hojas estadísticas a los informadores, aunque ninguna de
ellas llegó a mis manos ya que estaba situado muy lejos del resto de
periodistas. Enfrente mío se encontraba el redactor del diario ABC, muy
atento ya que resolvía toda duda que tenía, desde lo más profesional
como la lesión de Barton hasta lo más personal, como la presencia y
ubicación de un catering para los periodistas. Todo un detalle de
agradecer.
Al finalizar el partido los profesionales acreditados se dirijieron a
la sala de prensa. Desde una segunda fila en una sala repleta de
profesionales. Muchos de Bilbao. Vidorreta fue el primero en acudir a
dar su explicación del partido. Relajado y satisfecho inició su
exposición inicial, destacando por encima de todo el carácter de los
jugadores y el sacrificio defensivo. Vidorreta tenía una espina con sus
jugadores con derrotas como la sufrida en León. Habló con ellos y
enfocó lo de hoy en Badalona más que un partido un reto a superar. A
Vidorreta le consulté sobre el buen papel de Fred Weis a lo que
inmediatamente confirmó de manera breve, retrayendo su partido de León
y comparándolo con el de la Penya. Vidorreta intuye que su equipo puede
soñar con aspirar a la Copa, al menos lo cree.
Más contrariado estaba Aíto, sensíblemente cabreado por la derrota.
Justificó el rendimiento del equipo a no saber atacar y sobretodo a la
influencia de las bajas. Tenía 9 hombres a su disposición, y en ellos
no estaba ni la estrella, Rudy, ni el capataz, Barton. Aíto dió un
mensaje de pasar página de manera inmediata. Pocas preguntas en
relación al gran número de periodistas que asistieron, Seisó le recordó
la problemática en el criterio arbitral, a la que el entrenador no se
quiso sumar pero que instó al progreso de la misma manera que lo
realizan los profesionales del deporte, un servidor se debatía entre el
accidente y el toque de atención, Aíto me invitó a que lo valorara como
quisiera. Aún estoy en ello.
Audios de las ruedas de prensa:
Rueda de prensa Txus Vidorreta
Rueda de prensa Aíto Garcia Reneses