El baloncesto puede llegar a ser muy cruel para aquel jugador que no
cuenta para la estadística y sólo vive de los intangibles. También lo
es para aquellos jugadores cubiertos con la aureóla de la temporalidad.
Jugadores con contratos de interinos que cuentan en el corto plazo y
que viven con la presión de rendir día tras día sabiendo ya de entrada
que seguramente les rescindan una vez se recupere ese jugador al que
sustituían. Muchos cumplen las espectativas y no sólo permanecen unos
partidos sino que son capaces de alargar su compromiso hasta final de
temporada o bien una temporada más. Otros, en su mayoría no superan esa
presión y rinden no sólo por debajo del jugador sustituido sino por
debajo de un nivel mínimo de competividad. Casos en el Barça los hay de
todos los colores.
En el Barça se ha utilizado este perfil de jugador temporal en sólo dos
situaciones, bien para sustituir a un jugador lesionado o bien para
cortar a una estrella que no ha rendido al nivel exigido. En el Barça
existen muchos ejemplos, desde sonados fracasos como el de Rony Seikaly
que fue cortado para dar minutos a Pau Gasol, hasta tal punto que lo
convirtieron ya al canterano en una estrella a nivel europeo, o bien
casos como el de Andrei Fetissov, jugador estrella en la ACB con el
Fórum de Valladolid que se estrelló fulminantemente en el Barça.
Fettisov fue sustituido por Jerrod Mustaf, que gracias a sus virtudes,
intimidación y fortaleza afroamericana en la pintura que le
convirtieron en un pilar fundamental en ese equipo que ganó la liga ACB
con Aíto como entrenador. Otra situación de ester calibre fue el del
fiasco en la contratación del genial pivot heleno Nikos Ekonomou, que
fue cortado para dar alas a un jovencísimo Anderson Varejao que
apuntaba muchas maneras para luego convertirse en el O' Rei do Palau
Pero también han habido casos en el que el remedio ha sido peor que la
enfermedad. Uno de ellos fue el de la lesión crónica de Milos Vujanic.
Savic contrató a un jugador con serios problemas de rodilla no
sabiéndose interpretar la rehabilitación del mismo. Se contrató a un
jugador de un perfil bajo para sustituir al serbio, Ed Cota, procedente
del Zalgiris Kaunas y que se encontraba sin equipo. Cota era un base
revulsivo que tuvo su protagonismo en el proyecto embrionario del
Dynamo de Moscú que ganó la Eurocopa FIBA. Otro jugador que fue
utilizado como reemplazo por la lesión de un jugador importantísimo
como Bootsy Thornton fue el de Romain Sato también hace dos temporadas.
Y en esas nos encontramos con Michel Morandais. De largo el peor de los
sustitutos en los últimos 17 años, pero no toda la culpa viene de él
sino también de quién lo ficha. Dejando de lado proyectos, entrenadores
e incluso contextos, se demuestra que los fichajes se deben hacer para
mejorar la plantilla y no para cubrir plazas vacantes. Fichar a un
jugador que no va a luchar por ser titular sino para cubrir el
expediente conlleva situaciones bochornosas como las completadas por el
jugador francés. 3 partidos de titular, 13 pérdidas de balón en total y
poco juego generado. Y lo peor no es eso sino que se apremia a Acker
para volver cuanto antes. Quizás para evitar cargar de gastos
innecesarios mejor confiar en un jugador joven. Total para cometer 4
pérdidas de media por encuentro, a cada cuál más estúpida, mejor
foguear al jugador joven. Más económico y seguramente más motivado, o
mejor dicho, difícilmente peor que Morandais no lo hará, sino ya sería
preocupante.