Era de esperar que Velimir Perasovic no tardaría en encontrar un equipo
despues de un trabajo más que digno con el Baskonia en los apenas 15
meses que estuvo. A
Peras,
como lo conocen en Vitoria y también en los clubes que ha estado desde
los más aristocráticos como la Jugoplastika a los más humildes como el
Fuenlabrada, no le dejaron tiempo para hacer funcionar una propuesta
atractiva de baloncesto. Con Prigioni, Scola, Planinic, Splitter,
Rakocevic, House o Erdogan. Una propuesta que mezclaba la estética con
el músculo. Era la poética. Las propuestas en el baloncesto son coto
privado para pocos entrenadores, y más si no dispunen de un amplio
palmarés para buscar, perderse y encontrarse con factores que hicieses
avanzar ese monolito estático como es el baloncesto táctico, anclado
con los dogmas del baloncesto control de la escuela balcánica y el
baloncesto de transiciones y rotaciones contínuas de la escuela
española, ergo Aíto.
Perasovic fue maestro de ese estilo hasta que Josean Querejeta le entraron las prisas para ganar lo más sonado. La Euroliga.
Con formas muy reprochables
hizo de una dolencia una coartada para despido para traer al pedigrí de
los banquillos personalizado en Boza Maljkovic. Esa coartada tuvo un
final doloroso interrumpido en dos actos.
La exhibición panathinaika en Atenas y la derrota en su propia pista
a contrapronóstico frente al Barça.
Dos derrotas dolorosas que pusieron final a una etapa, la poética de
Perasovic y la liberalista de Querejeta. Y en esas llegó Spahija para
dar un revolcón a los cimientos tácticos del Baskonia.
Vuelve Perasovic a España después de sus dolencias. Seis meses en los
que habrá reflexionado, sobre lo que habrá hecho mal y lo que deberá
mejorar. Desconozco si llevará al Estudiantes a conseguir títulos o
imponer esa poética de juego. Jugadores para ello no los tiene. Deberá
jugar con lo justo y hacer uso del bisturí para curar al Estudiantes.
Un enfermo curado, Perasovic, que va a curar a otro enfermo, el
Estudiantes.Lo que sí se puede asegurar es que su incorporación
supondrá un revulsivo en el equipo, ya que Perasovic, lejos de las
discusiones sobre si es un buen técnico o no, se trata de un deportista
competitivo. Que lo ha ganado todo pero que también ha sufrido y mucho.
No tiene un pedigrí vinculado como apagafuegos pero sí la experiencia
necesaria para resolver dinámicas negativas. Le deseo mucha suerte,
porque realmente la necesita.