No vamos a
descubrir ahora mismo la igualdad entre los equipos de la ACB. Es tan
obvia ya que es una de sus características principales y su principal
distinción respecto a otras competiciones europeas. Una igualdad que no
caracteriza por ejemplo a la Euroliga, o quizás a la NBA. Y no por el
número de equipos importantes sino por el elevado nivel de los equipos
destinados a ser las comparsas. Si algo caracteriza a los equipos ACB
es que son capaces todos y cada uno de asegurar sus partidos a
domicilio. Existen claras excepciones, como el Baloncesto León, quizás
el más endeble de la competición, no sólo presupuestaria sino también
por la estrechez de perfiles en su plantilla colectiva, y que junto a
Estudiantes ha sido el que más partidos ha perdido en su propia cancha.
El resto de equipos ha asegurado sus partidos en su propio feudo pero
se difieren unos y otros de tal como juegan los mismos en canchas
extrañas. De ahí la diferencia clasificatoria entre unos y otros.
El equipo que más ha ganado fuera de su pista: El Real Madrid
Ayer diseccionamos varios de las problemáticas surgidas en el equipo
madridista en la primera vuelta. A priori muchas más de las generadas
en la temporada pasada. Ello, no obstante, no ha impedido remarcar una
primera vuelta digamos que brillante en cuanto a número de victorias.
El equipo de Joan Plaza sólo ha perdido tres encuentros, en el Palau
frente al Barça, en el Carpena contra el Unicaja y contra el Baskonia
en el Buesa Arena al principio de temporada. En tres de las pistas más
complicadas, habiendo jugado y ganado en, el Madrid Arena, en Girona,
en Badalona, en Múrcia y en Sevilla. Le falta visitar pistas como las
del Iurbentia Bilbao, Gran Canaria, Pamesa Valencia, Menorca y Granada.
La crítica, lejos de felicitarse por ese número de victorias se debería
centrar, por qué no, en la forma de producirse estas derrotas. Derrotas
muy contundentes, por más de 20 puntos tanto contra el TAU, contra el
Unicaja y contra el Barça. Son derrotas en los que el Real Madrid ha
demostrado que a pesar de su gran regularidad su dominio puede venirse
abajo contra equipos de similar potencial deportivo.
El equipo que menos ha ganado fuera de casa: El Polaris.
El caso de este equipo lo hemos reflejado en anteriores ocasiones. Un
equipo que sólo ha perdido dos partidos en casa, contra el Real Madrid
y el Fuenlabrada, de manera casi ajustada pero que a domicilio no ha
conseguido ninguna victoria. Se trata, en cuanto a rendimiento, del
equipo más maniatico-depresivo del baloncesto español. Eufórico en su
cancha, acomplejado fuera de ella. No me cabe duda que este equipo si
hubiese conseguido asegurar alguna victoria fuera de su cancha estaría
clasificado para la Copa esta temporada, y de largo, ya que por estos
simples detalles están clasificados el Akasvayu o el Unicaja.
El panorama en Múrcia de cara la segunda vuelta se muestra bastante
incierto. Deben visitar la pista del Real Madrid, del Baskonia, del
Akasvayu, del Barça, del Bilbao Basket, como equipos importantes y del
Fuenlabrada, del Ricoh Manresa, del Valladolid, del Vive Menorca y de
un Estudiantes que parece ser que está recuperando el pulso a la
competición. Panorama complicado que podría pasar desapercibido si
hubiesen asegurado alguna victoria a domicilio en su casillero. Con
cierta perspectiva es una lástima que hayan dejado pasar una
oportunidad de las que no aparecen frecuéntemente.
La salvación matemática se encuentra en las 13 victorias.
Es tanta la igualdad en la ACB que los descensos en muchas ocasiones se
deciden por la diferencia de puntos por estar varios equipos
implicados. Así ha ocurrido en las tres de las últimas cuatro campañas.
En algunas ocasiones con 10 victorias hablaríamos de salvación cuasi
segura. Todo depende de la capacidad de los equipos en conseguir
victorias contrapronósticos. Sólo ha habido una vez que haya descendido
un equipo con 13 victorias. Fue el Baloncesto Fuenlabrada en la
temporada 2003-04, empatado en el balance con el Caprabo Lleida. Quizás
la cifra más alta en victorias logradas por un equipo descendido. Logró
7 victorias a domicilio, más victorias que en su propia cancha. El
Lleida fue la antítesis, ganó sólo dos partidos fuera de pabellón
Barris Nord, se mostró intratable en su cancha pero a la hora de
medirse ambos conjuntos el llamado entonces Caprabo Lleida ganó en los
duelos directos con el otrora Jabones Pardo.
Para esta temporada dudo mucho que los descendidos alcancen las 13
victorias. El Baloncesto León lo tiene bastante complicado pues sólo ha
ganado 3 encuentros y debería ganar 10 de los próximos 17 compromisos.
Tampoco lo tiene imposible pues el Etosa hace ya cuatro temporadas sólo
ganó 2 partidos en toda la primera vuelta y acabó con 14 victoras en
total. El año pasado el Vive Menorca y el Grupo Capitol tenían el mismo
número de victorias que los leoneses a estas alturas y acabaron con 12
victorias en un triple empate que condenó al Etosa Alicante a jugar en
la LEB esta temporada. Quizás por eso lo deseable es alcanzar las 13
victorias, si no a sufrir mucho y asegurar las victorias ante los
rivales directos.