Kalise Gran Canaria,88
AXA FC Barcelona,74
Kalise Gran Canaria (22+28+14+24): English (28), Caner-Medley
(3), Savané (12), Norris (6) y Morán (4), equipo inicial, Freeland (2),
David (7), Guerra (11), Pérez (5), Fernández (5) y Baldo (5).
AXA FC Barcelona (22+19+16+17): Basile (9), Acker (4); Vázquez
(4), Sánchez (8) y Kasun (15), equipo inicial, Trías (-), Marconato
(2), Ilyasova (9), Lakovic (12) y Grimau (11).
Cuando todo va
mal siempre puede ir a peor. Una máxima que se repite en tantos
aspectos de la vida y que en el baloncesto no se podía obviar. Después
de tres derrotas consecutivas llegó la cuarta. Contundente como toda
derrota en la competición doméstica, pero igual de menos grave en
cuanto a imagen colectiva. El Barça pierde por detalles aislados, pero
argumentos al fin y al cabo para justificar alguna derrota que podría
ser evitable. No es preocupante perder contra el campeón de Europa y el
vigente campeón de liga. Lo preocupante es caer como se cae y sobretodo
la imagen de desgaste físico que se sufre en los partidos a domicilo.
Ahora bien, el Barça no sufre una crisis sino una dinámica negativa que
debe resolverse entre semana contra la Lottomatica y en el fin de
semana contra la Penya. Rivales idóneos para resurgir pero también
pueden significar la puntilla hacia un colectivo en la antesala copera.
El Barça ha sufrido en Gran Canaria. Ha sido un partido marcado por los
exteriores. No por los triples de English, que también, sino por la
defensa a los perimetrales azulgranas e incidir en sus debilidades en
las transiciones ofensivas. El Gran Canaria a partir de atacar sobre
Lakovic o Basile ha encontrado autopistas de cara a la canasta. Esas
faltas que tanto echaba en cara Dusko a Mario Kasun hoy se han echado
de menos. El croata apenas ha estado reiterativo en las penalizaciones
concediendo una facilidad hasta ahora inaudita para anotar canastas en
un rival de los azulgranas. Esto ha provocado que Dusko tirara de su
mejor jugador defensivo y reboteador, Ilyasova, para dar un equilibrio
defensivo y taponar directamente el agujero defensivo que se habia
generado.
El Barça, una vez marcados todos y absolútamente todos los exteriores
azulgrana ha decidido por primera vez jugar para Kasun. El croata no ha
decepcionado con su facilidad de postear y de anotar con el reverso. Un
recurso que ha sido insuficiente ya que el baloncesto, y más cuando uno
se muestra como abanderado de la pluralidad anotadora, no debe depender
del estado de gracia anotador de un sólo hombre como jugador
determinante. Podríamos decir que Kasun ha estado demasiado sólo en
Gran Canaria.
Por parte amarilla, si bien ha sido English el jugador que ha marcado
la diferencia, ha sido por tres jugadores que se ha sabido imponer al
conjunto azulgrana. Uno de ellos Mario Fernández, colosal en la
dirección y liderazgo del equipo, el otro ha sido Roberto Guerra, capaz
con sus cambios de ritmo romper la cintura de la defensa azulgrana y
producir la hemorragia táctica que han sufrido los de Dusko. Pero a
parte de ellos hay que mencionar el papel de Sitapha Savané demostrando
como un jugador de escasa altura para pivotar puede imponerse en los
tableros con su poderío racial. Savané ha sido quizás el más destacado
sonrojando a Fran Vázquez contínuamente, picando a la puerta del
despacho de Savic para ser el primer fichaje para la próxima temporada.
El Barça tendrá líder, jefe, un escolta anotador pero le falta la
superioridad racial en una pista de baloncesto. Quizás con un jugador
de estas características los azulgranas tendrán sus cuartos traseros
más protegidos, así se evitarían el correr el riesgo de sentirse
saqueados al ir a pistas como la canaria.