
Tres temporadas y media suenan
ya desde que la última perla del Ramiro de Maeztu dejara el nido para
empezar a volar. En el recuerdo queda aquel pívot que tras 6 años
en el primer equipo estudiantil se cargó el equipo a sus espaldas y,
dirigido por Pepu Hernández, apearon al Baskonia en semifinales con
la cancha en contra, y casi le causa un disgusto al Barça de Pesic
(Ilievski, Fucka, Navarro, Bodiroga, Femerling) en la final de la liga
ACB del 2003-04, en lo que sería el inicio del declive barcelonista
en este deporte.
El feudo estudiantil se había
quedado pequeño para el menor de los Reyes, el jugador nacional con
mayor proyección desde Pau Gasol, por lo que el hambre de títulos
lo llevó a querer fichar por un “grande”. Barça y Madrid lo esperaban
y se lo disputaban. Felipe era partidario del primero de los candidatos,
pues hasta aquel entonces era el triunfador absoluto de la competición
tras 2 ACB, 1 Copa del Rey y la preciada Euroliga del 2003, mientras
que los blancos no se encontraban a ellos mismos. El Barça quería
un pívot 5 para suplir a unos Femerling/Dueñas, pero una decisión
política de club apeó a los de la ciudad condal: no se le ofrecía
más que un contrato de 2 temporadas, con derecho a otra). Era la política
del club, y causaba otro chispazo entre el recién director de secciones
Valero Rivera y la pareja Maceiras-Pesic, que lo querían a cualquier
precio. Felipe, buscando mayor estabilidad, optó por no moverse de
la capital y ejercer el que muchos llaman “acto de traición”, destiñendo
su camiseta del azul al blanco. El Madrid se llevó al cordobés como
fichaje del año.
Se trataba de un jugador que
provocaba muchas faltas, y que gracias a una gran colocación para el
rebote ofensivo, conseguía muchos 2+1. Además, era un auténtico líder,
una pieza que en aquel Madrid faltaba. Pero también tenía muchas lagunas
de juventud: tiros libres bajo presión, el tiro a media distancia o
las pérdidas de balón con unas manos de mantequilla. En el primer
y segundo año, con Maljkovic en el banquillo, pasó casi desapercibido.
Pero la limpieza desde cero
que le hicieron a la sección, apostando por Joan Plaza, hizo que se
fichara a Zan Tabak en el cuerpo técnico. Podemos decir que el croata
lo modeló para perfeccionarle todas sus lagunas. A base de trabajo,
ha mejorado en los tiros libres, consigue aún mayor número de rebotes
ofensivos, es infalible con el tiro desde 5 metros, tiene un gran 1x1
en la pintura y, lo más importante, sobresale en los momentos que tienen
que sobresalir las estrellas. Gracias a él, el Madrid gana partidos.
Por fin, el Madrid tiene aquel jugador referente y líder de vestuario,
el ídolo de la afición, el que su nombre es coreado. Gracias a él,
el Madrid consiguió el doblete de ULEB y ACB la temporada pasada.
Aún así, no es un jugador
que deje indiferente. O te gusta, o te cae fatal. Y es que a su vez
que el trabajo en los entrenamientos ha dado tan buen resultado, también
ha aprendido a jugar con una garra especial. Una garra que Capi lo llama
“camorrería vikinga”, o un marrullerismo sutil tanto utilizado
por grandes estrellas italianas y balcánicas. Utilizando una cierta
bula arbitral de los considerados jugadores “mediáticos” (Rudy,
Navarro, Ricky, Felipe son sus ejemplos), tienden a sacar de quicio
a los contrarios, ya sean jugadores o aficiones. Históricos quedan
ya sus duelos con Luis Scola, 2 colosos con las mismas armas, en cuyos
choques saltaban las chispas… y las hostias. Pero tiene un punto problemático,
y es que el cordobés no controla tanto la cabeza como el argentino
en momentos de alta tensión, llevándolo en algunos casos a faltas
técnicas o agresiones.
Con todo lo expuesto, es un
jugador que necesita mandar en la pintura. Si él no es el dominante,
él no funciona. O si él es el que domina, anula al otro pívot blanco.
E aquí la razón por la cual con Hervelle rinden de una forma espectacular
(el belga siempre juega fuera de la pintura), mientras que no hay forma
de conjuntarlos con Papadopoulos. Lo mismo le pasa en la Selección
Española: el dominante es Pau Gasol, ergo Felipe Reyes no existe. Y
este estilo puede ser la razón que lleve al Madrid a ganar otra ACB,
pero también a que sucumba en la Euroliga.
Por David