La Copa es un torneo tan singular que
en un acto previo como es el de precintar con la etiqueta de tapado a
un equipo viene a ser el primer paso para llegar a la final. La Copa es
tan especial que no entiende ni de favoritos ni de anfitriones, pues
siempre acaban sucumbiendo, a excepción del TAU Baskonia, a la presión
popular y mediática. La Copa es un torneo que tiende a la sorpresa, de
ahí a que la competición sea emocionante. No suele ganar el mejor, sino
el más preparado, el que mejor se encuentra en los momentos decisivos y
sobretodo el que más rinde a partir de cuatro días de competición
máxima.
Hoy tocará hablar de tapados, los equipos que no tienen el
reconocimiento popular pero pueden beneficiarse de los guiños del
destino baloncestístico. Uno de estos equipos tendrá un papel especial,
de agitador masivo en el torneo y quién sabe si será el campeón o el
subcampeón, o a lo mejor no pasan los cuatro de la primera ronda. Es
cuestión de azar no de tradición, ya que si fuera por la tradición
hablaríamos de los principales candidatos a llegar a la final.
Pamesa Valencia: Encomendados a Shammond Williams
Jugará Williams, lo ha confirmado él.
Shammond no se podía perder un torneo como este porque se trata de un
jugador que ha nacido para ganar algún día este torneo. Siempre he
confesado mi admiración por este base díscolo, anárquico pero con un
gran sentido del liderazgo. Williams no se esconde nunca y en partidos
como este acaba anotando más de 20 puntos para llevar a su equipo a la
victoria final, o al menos para aspirar a ella en los minutos finales.
Ese era el reto que le esperaba a Shammond cuando llegó a Valencia vía
Lakers después de jugar en el Palau Blaugrana.
Es el jugador determinante para un Pamesa que sensíblemente ha reducido
sus efectivos a lo largo de esta temporada. En Valencia se las
prometían felices con la tripleta Williams, Oliver y Avdalovic.
Williams el anotador, Oliver el director de juego y Avdalovic el mejor
de todos ellos. Vule no estará por lesión y Albert Oliver a lo largo de
esta temporada ha demostrado ser un buen jugador de reparto pero que
todavía no ha dado ese paso para convertirse en un gran director de
juego. Dicho de otra manera, Oliver todavía se encuentra lejos de los
gurús en la matería Pepe Sánchez, Raúl López y Prigioni.
Si no fuera por las lesiones de sus jugadores, Barac, Milosevic,
Avdalovic y las molestias de Shammond Williams, más el bajo estado de
forma de Rubén Garcés, hablaríamos del tapado ideal de la Copa. Con un
entrenador al que le gusta la épica como ingrediente en el guión de los
partidos como es Katsikaris, es una lástima lo que ha ocurrido con la
plantilla ya que no disponen tampoco de relevos garantizados. A lo
mejor Ruben Douglas que se encuentra en su mejor momento desde que
llegó a Valencia. Pero ni Timinskas, ni Fred House, ni desgraciádamente
Victor Claver están ahora mismo para tirar del carro naranja para
llevar a Pamesa a repetir el hito conseguido hace 10 años cuando
después de acabar quintos en la liga regular ganaron la Copa en
Valladolid. Qué lejos queda.
Akasvayu Girona: El clásico tapado.
Yo estaría atento al Akasvayu. Se
mide al vigente campeón de la ACB y actual líder de la liga regular. El
cabeza de serie por excelencia en estos torneos. Junto el Baskonia el
favorito para ganar la Copa. Sólo la duda de jugar contra el Akasvayu,
me permite darles la categoría de manera absoluta. Y la duda no es por
el juego colectivo del Akasvayu sino por la calidad individual de su
principal referente, Marc Gasol, que en esta temporada afronta su
principal y único desafío: llevar a su equipo a la final en Vitoria.
El Akasvayu responde a las virtudes históricas del tapado copero.
Equipo que se clasifica a última hora con más sonrojo que excelencia y
una institución que a cada jornada se muestra cada vez más incendiaria
ante la opinión pública. Una cuestión que acostumbra a vertebrar al
vestuario y conjurarlo para efectuar un papel digno en esta
competición. El ejemplo directo lo tenemos en el Barça la temporada
pasada, o en el Pamesa de hace dos temporadas en la Copa de Madrid, o
en el Unicaja de hace tres temporadas en Zaragoza. Dicho de otro modo,
en la teoría, si algún equipo tiene que ser el tapado tiene que ser el
Akasvayu.
Marc Gasol se encuentra sólo ante este desafió. Mezcla de David y
mezcla de Goliat para ganar primero al Real Madrid y posteriormente a
la Penya si ésta gana al Pamesa. Puede confiar en Victor Sada, en San
Emeterio, en Arriel McDonald o en Branko Cvetkovic, pero tampoco debe
apostarlo todo a que alguien le secunde ya que de lo contrario se verá
en el tercer cuarto haciendo las maletas de nuevo hacia Girona y con
otro relativo fracaso a sus espaldas. Todas las miradas se centrarán
únicamente en él, por ser hermano de quién es, por ser el jugador que
es y también porque acaba contrato y que en días como los de mañana uno
comienza a construir de forma sólida su futuro.
Iurbentia Bilbao: con la inocencia del novato.
La inocencia a menudo es compensada
por la gloria copera. Siempre ligada hacia los equipos pobres que ven
la Copa como un acontecimiento demasiado ancho para el equipo pequeño.
La inocencia es de agradecer, véase el Gran Canaria la temporada pasada
con Mario Fernández y Marcus Norris desnudando las carencias que
penalizaron más adelante a Joan Plaza, aunque luego no se viera
correspondida. No ocurrió lo mismo con el Manresa cuando ganó en Múrcia
la Copa en el año 96, o el Estudiantes cuando ganó en el 2000. Tampoco
ocurre lo mismo cuando la inocencia no se centra en un equipo sino en
unos jugadores singulares, como con Pau Gasol en su Copazo en el Martín
Carpena, que le valió medio billete para ser número 3 del draft, o la
inocencia de Rudy en Sevilla cuando con apenas 18 años se convirtió en
el MVP. Por no decir la inocencia de un jugador con cualidades de
jugador de nivel medio bajo y que por tesón y voluntad se ganó la
admiración de Dusko Ivanovic para ser el más importante en la Copa
pasada, de Jordi Trias el voluntarioso.
La inocencia se vuelca esta temporada con el equipo revelación. El
sueño del equipo pobre y modesto. De refundar un equipo en el año 2000
en las catacumbas del baloncesto español a ser cabeza de serie en la
Copa actual. Es el sueño de una ciudad entera, de Bilbao, capitaneado
por Gorka Arrinda en el poder accionarial, por Txus Vidorreta en el
banquillo y por Javi Salgado desde sus orígenes en la pista. Y que para
esta temporada ha contado con jugadores que prometían marcar la
diferencia y que han cumplido las expectativas. Como Marcelinho
Huertas.
La Copa como paradigma de la épica también tiene en cuenta estos
factores, pero tienen en frente a un equipo muy peligroso, como es el
Barça de Dusko Ivanovic. A favor de los bilbaínos, que ya les ganaron
en la Supercopa que abría la temporada, en contra de ellos, que el
Barça cuenta con dos factores a tener en cuenta mañana, la experiencia
y el eficiencia competitiva. El Barça se puede permitir el jugar mal y
aún así mantener intactas sus opciones para la victoria. El Iurbentia
por contra sólo se puede permitir el partido perfecto dentro de sus
posibilidades, aunque con Marcelinho Huertas, Quincy Lewis, Marko Banic
y Weis todo es posible.
Unicaja de Málaga: Una apuesta de alto riesgo.
No confío en
Unicaja. No queda nada de ese equipo que ganó la Copa hace tres
temporadas con Hermann como protagonista, menos del que ganó la ACB con
Garbajosa como referente y poca cosa del que llegó a la Final Four de
Atenas con Pepe Sánchez como líder absoluto. Y es que en los máximos
logros del Unicaja no sólo estaba Scariolo detrás, sino también ese
genial base argentino que ahora mismo con su práxis está ocultando las
carencias de este Barça de inicio de temporada. Unicaja presenta
destellos individuales, como Welsch, Cabezas, Berni Rodríguez o hasta
Marcus Haislip o Ndong, pero es en el aspecto colectivo que esos
destellos se convierten en una banalidad absoluta.
Y quizás porque no se espere nada de este solar deportivo que son
capaces de dar la sorpresa. Díficil lo veo porque el Baskonia se
presenta capaz de todo en su pabellón. El rival más duro que le podían
tocar a los unicajistas ya que desde que les impusieran tres derrotas
dolorosas en la final de Play offs de hace dos temporadas se ha
traducido en una serie de partidos con dominio baskonistas. Ganaron la
final de la Supercopa de la temporada pasada, los dos partidos de la
liga regular, la serie de play offs de la temporada pasada y el partido
que les ha enfrentado esta temporada. Y eso teniendo en cuenta que el
Baskonia durante este periplo ha tenido a tres entrenadores distintos,
Perasovic, Maljkovic y Spahija.
A Unicaja sólo le queda esperar al rendimiento de su columna vertebral
formada por Cabezas, Welsch y Haislip y que jugadores que deben
prometer la lucha frente al poderío baskonista estén a la altura, léase
Ndong, Jiménez, Berni Rodríguez o Popovic deberán multiplicarse para
superar no sólo al Baskonia, sino a los rivales que vienen más tarde. Y
todo eso sin un líder claro, o un referente como ustedes prefieran.
Todo eso sin su brujula ahora en el Barcelona, Pepe, por tanto ¿qué
esperar de ellos?
Lecturas complementarias:
El azar televisivo domina de nuevo el sorteo.
La previa de la Copa de la temporada pasada
La decadencia del Unicaja
Las alarmas se instalan en Girona
Iurbentia Bilbao, una nueva sensación o una nueva realidad