Ilyasova comienza a volar alto. Ya ha despegado y se desconoce su fecha
de aterrizaje. Uno de los fichajes más prometedores del Barça en los
últimos años. El que en teoría iba a ser la piedra angular del equipo y que ahora pasa a ser la piedra filosofal a la que rendir culto.
El jugador que deambularía entre lo decisivo y lo determinante. Un
jugador al que le costó rendir en el Barça, sufriendo la clásica
pretemporada
duskista,
consistente en observar desde el banquillo como se comportaban sus
compañeros de posición a principio de temporada. En aquel entonces se
tenía que fijar en Jordi Trias, un ejemplo de compromiso, sacrificio
táctico y que ha hecho de su posicionamiento en el fondo de la pista su
principal principio de subsistencia para mantenerse en la élite. Fueron
tiempos en que tanto el público como la crítica se dedicó a repartirle
críticas feroces hasta en el carnet de identidad. Ilyasova con su
crecimiento como jugador en los últimos minutos ha restado protagonismo
al jugador de Girona. Una situación que era de esperar ya que tarde o
temprano se iba a demostrar que el turco ofrece cosas mucho más
interesantes, partiendo desde la defensa y acabando con su definición
de las canastas. Una amenaza presente y constante.
El turco ha ido encontrando su espacio en el parquet defendiendo la
camiseta azulgrana. Lo ha encontrado como alapivot abierto y a partir
de la defensa, no sólo de canastas espectaculáres estériles y aisladas.
Supo extraer petróleo en los pocos minutos disputados dentro del corsé
estratégico de Dusko, marcar al jugador más desequilibrante del equipo
contrario, ser el máximo reboteador del equipo, ser solidario y
discipllinado. Muchos son los que piensan que la de alapivot debe ser
la posición del jugador, un servidor sin embargo considera que el turco
tiene muchísimo margen de mejora en el puesto de alero. Los que vimos
partidos suyos para valorarlo como fichaje nos sorprendimos por su
traspiés en la penetración, su visión de juego y de un perfil muy
parecido al germano Nowitzky. Salvando las distancias. Pero en el Barça
se puede mostrar capacitado para desarrollar un papel mucho más
importante. De tercer hombre alto, de jugador comodín que pueda servir
para aprovechar la teórica superioridad física respecto a rivales de
media tabla y de igualar las fuerzas frente a rivales con similar o
mayor rotación que el equipo de Xavi Pascual.El interino azulgrana
tiene el ejemplo de Joan Plaza en el Madrid, cuyo comodín figura
también como un nombre propio llamado Alex Mumbrú.
De saber incorporar a Ilyasova en el puesto de alero el Barça puede
tener muchas soluciones a los problemas que le pueden venir encima,
Maccabi, Real Madrid y Vitoria en las próximas fechas. Tres partidos
que servirán o bien para mantener la agonía del paciente o de firmar el
acta de defunción de esta presente temporada. El Barça sin ello se
mantendrá en inferioridad en el perímetro frente a unos rivales que
cuentan con Tal Burstein y Lior Eliyahu, Pete Mickeal, Jasaitis y
Muoneke, Mumbrú y Charles Smith que pueden poner en serios aprietos al
quinteto que presente en pista. El Barça ha demostrado sobrádamente
esta temporada un déficit defensivo en esta parcela, el Cajasol de
Comas con Kakiouzis e Ignersky lo acentuaron el pasado domingo, así
como no presenta mayores amenazas que el lanzamiento de tres por parte
de los jugadores exteriores, cosa que se está viendo esta temporada en
la que si el Barça se muestra acertado desde los triples no sufre en
exceso pero si por el contrario no es del todo existoso el lanzamiento
exterior al Barça le cuesta dios y ayuda anotar de manera reiterativa.
A menudo no todo corresponde con el conformismo ante lo que ya funciona
sino insistir en solucionar esos problemas que llevaron al club a
concretar la incorporación de un jugador como Ilyasova. Es obvio que no
existe comparación posible entre el rendimiento que pueda ofrecer un
alapivot como Trias de uno como Ilyasova, pero el problema real no es
ese sino la carencia de perfiles diversos en los puestos exteriores
azulgranas. Ilyasova vino para jugar de alero y al jugador no le es
incompatible para mantener, e incrementar, el rendimiento ofrecido en
los últimos partidos. Su fichaje no se produjo para disponer de alguien
que levantara al público de sus asientos sino para lograr equilibrar la
plantilla y solventar esas problemáticas aún presentes. Ahora,
conscientes todos que se trata del jugador más en forma de la plantilla
conviene dirigirlo hacía el lugar donde le fue asignado. Ocupar el
perfil de Mumbrú en el Barça.
Cuando era una estrella inadaptada...
Y cuando era la piedra angular