
Los grandes equipos, los que se
consideran por público y crítica como campeones son los que se levantan
después de una caída rotunda. Por eso espero que mañana el CSKA gane en
la Paz y la Amistad del Pireo después de caer en su propia pista ante
el Olympiakos de Giannakis. Fueron 27 partidos consecutivos sin conocer
la derrota, siendo el Barça con Ivanovic en el banquillo el último
equipo en salir victorioso de la gélida Moscú. La derrota del CSKA la
comprendo como un accidente que Messina no estará dispuesto a permitir
de nuevo. Los grandes equipos son también los que después de la caída
no acostumbran a tropezar dos veces con la misma piedra. Ni a reincidir
en los mismos errores, pueden cometer otros pero no los mismos. Tienen
mañana una de las dos últimas oportunidades de repetir Final Four por
cuarta vez consecutiva, como el Baskonia, y lo contrario de ganar
significaría la explosión definitiva en el cuadro moscovita.
Esta situación confirmaría lo que
puede llegar a ser de sonada la Final Four de Madrid de este año;
eliminados antes de hora el campeón, Panathinaikos, y el presunto
anfitrión, el Real Madrid. Que caigan el último finalista, CSKA, uno de
los semifinalistas, el Unicaja, y uno de los favoritos, el Barça,
reduce drásticamente el atractivo de la Final Four en la capital de
España. Lo que sería una apuesta del todo fallida. Salvados por el
poder de convocatoria del Maccabi de Tel Aviv, capaz de reunir miles de
personas allá donde vayan, salvados también por la cercanía del que
puede ser, para más inri de más de un medio capitalino, el equipo
anfitrión, el TAU Baskonia. Lo cierto es que muchos en Madrid están muy
pendientes del desarrollo de los play offs de cara a preparar la fase
final, por la que pagaron una fortuna, no lo olvidemos.
Todo parece indicar que puede haber
nuevo rey distinto a los dos favoritos principales, Panathinaikos y
CSKA, aunque la sorpresa rotunda puede llevarse si se repite la hazaña
del Zalgiris Kaunas con Tyus Edney como líder y que se corone un
campeón contra pronóstico como por ejemplo el Montepascchi Siena de
Lavrinovic, Kaukenas y Simone Pianigiani. El equipo de Siena es ahora
mismo junto al Baskonia el tapado de la competición. De producirse este
hecho, el baloncesto de nuevo nos habrá dado una lección a los que
pensábamos que el baloncesto era un compendio de diversidad de
plantilla subvencionada con un talón en blanco.
Pero de ahí a que se produzca quedan
como mínimo los partidos de esta noche y a lo sumo una semana más para
que se produzcan las sorpresas, las alegrías y las decepciones. De
momento tenemos a un equipo con el factor cancha al borde del abismo y
al TAU y Montepascchi gobernando con autoridad esta serie que deben
concretar hoy para afrontar con más tranquilidad la fase final de
principios de mayo. Puede unirse también esta noche el Maccabi, o
también el Olympiakos que llevan una serie de triunfos que han acabado
relanzando sendos correctivos y arrasando todo lo se les ha cruzado por
delante. Y es que una vez más, en la Final Four no llegan los que mejor
empiezan sino los que mejor afrontan las rectas finales. Los que vienen
en carrerilla en lugar de los que se mantiene con la inercia positiva.
Que se lo pregunten al Unicaja de la temporada pasada, al Barça de hace
dos o al Baskonia de hace tres. Sólo que esta vez pueden haber cuatro
equipos que a priori no figuraban en las casas de apuestas y mucho
menos en los despachos madrileños donde doy por seguro que más de uno
se arrepiente del esfuerzo, y dinero, derrochado.