Sino igual o peor. Después de la derrota toca hacer tabula rasa
por completo. Una derrota que ha servido como un auténtico baño de
realismo. Se ha pasado del mejor momento de la temporada, acreditado de
Ona Catalana después del partido contra el Vivemenorca dixit, a lo que
puede ser al principio de cuesta arriba en el declive psíquico de la
plantilla. El rush final en materia de via crucis
de aquí hasta finales de Junio. No en vano toca jugar mañana sábado
contra el Baskonia, en Vitoria, el sábado que viene contra el Unicaja
en el Palau y de aquí dos semanas contra el Real Madrid en Vistalegre,
para luego recibir a un poco complicado Polaris Murcia y acabar la liga
regular en la muy complicada visita a Bilbao. Llegan las curvas y lo
que pueden ser el principio de las turbulencias en la corte azulgrana,
luchar para ser segundos o evitar caer a la quinta plaza que ahora
mismo pertenece al Pamesa con tres victorias menos.
Baño de realismo que los medios intentan ocultar. Lo único sensato que he leído hasta el momento es a José Manuel Huguet de El Mundo Deportivo
señalando que sin ganar partidos a domicilio no se podía aspirar a
llegar a la Final Four. El único hasta ahora que ha puesto el dedo en
la llaga mientras otros opinaban de manera tímida al respecto. Se puede
hablar del nefasto momento de Lakovic pero muchos deberían incidir en
lo que para ellos era la panacea táctica. El libertinaje ofensivo, de
ofender no de atacar, y la defensa de patio de colegio. Problemas
estructurales generados por aquel virus periodístico que acabó con
cesar a un entrenador serio y trabajador por un segundo técnico
caracterizado en dar palmaditas en la espalda, como si de un protector
se tratara, en vez de centrarse en conocer los intangibles arbitrales
desde la banda.
Antes se tenía un técnico capaz de asumir sin pestañear y sin afectarse
las críticas desinteresadas. De ser ahora mismo ese entrenador el que
dirigiera al equipo las crónicas no hablarían ni de voluntarismo, ni
mezclarían el querer con el no poder. Ahora mismo no nos daremos cuenta
de la magnitud de la gravedad pero en el futuro, cuando se observe con
la perspectiva que sólo el paso del tiempo es capaz de ofrecer, cuando
a nuestros descendientes barcelonistas les tengamos que explicar este
contexto no llegaremos a comprender tanto ruído mediático sólo por caer
mal, ser exigente con los jugadores o simplemente ponerles
entrenamientos un 1 de Enero a primera hora de la mañana. Aquellos
descendientes no comprenderán la permuta de disponer a uno de los
mejores técnicos del panorama europeo con un técnico novel de segundo
nivel, se les dirá "no es que es una persona con la que se puede hablar,
que aparecía en antena, que era dócil y manejable, que se llevaba bien
con los jugadores", o bueno con casi todos, pero al menos los disidentes
son educados, trabajan y aunque no jueguen no abren la boca. Ellos
preguntaran si el equipo ganó algo, y nosotros les diremos, "no, no
ganaron nada pero ellos vivían más tranquilos".
Quizá me tachen de oportunista como aquellos que se acuerdan de las
épocas pretéritas en caso de victoria épica azulgrana. Aunque tengan en
cuenta que me acuerdo de esas etapas con nostalgia tanto en las
victorias como en las derrotas. Algunos jugadores juegan mejor, otros
peor, pero el equipo no presenta leves mejorías sino que se aferra a la
diferencia para justificar sus actuaciones. No lo pueden hacer mejor
que antaño, Lakovic pronto lo reconocerá con la boca pequeña y en petit
comité, sino que lo hacen diferente, igual o peor que antes. Distinto.
Se podrá llegar a los mismos objetivos, llegar a los play offs de la
Euroliga y a lo mejor finalistas de la ACB, quién sabe. Igual que la temporada
pasada, tanto en el secuestro de las estrellas como en la liberación de
los rehenes, pero al final se cumplirá lo que el innombrable mediático
preveía, no se puede hacer mejor, con estos jugadores no se podía hacer
mejor. Corre el rumor que el responsable de todo ello renovará su
contrato, y que los responsables de insertar la cepa del virus
periodístico mantendrán su lugar privilegiado para continuar disparando
con su prosa juiciosa cuando lo que vean no sea precísamente lo que les
interesa. Ettore por favor, ten cuidado.