Es de todos sabidos el escozor que provoca que sea el TAU Baskonia el
único clasificado para la Final Four, más aún que se tenga que reconcer
el éxito por parte de aquellos que han utilizado el nombre del club
alavés como si fuera un muñeco de trapo. Al TAU le han llovido muchas
críticas, achacándole que fueran al límite de la legalidad,
sobrepasarla e incluso que fueran por libre en según que cosas. Pocos
reconocimientos hacia un equipo de una ciudad de apenas 100.000
habitantes, pocos halagos hacia un equipo que sí ha sabido caminar
hacia el éxito en estos 25 años del nacimiento de la ACB, pocas
felicitaciones para una entidad que ha sabido trabajar con los mínimos
recursos pero obteniendo el máximo de logros posibles. De eso no se
dice nada.
El mérito del TAU es doble, principálmente por su necesidad de rehacer
todo lo que ya construían. Demolición y vuelta a empezar. Cuatro años
consecutivos llegando a la Final Four con cuatro entrenadores
distintos. Atrás queda Dusko Ivanovic clasificando al Baskonia en
Moscú, ganando al CSKA: luego quedó Velimir Perasovic logrando la
verdadera machada de superar al Panathinaikos con el factor cancha en
contra; posteriormente Bozidar Maljkovic en plena catarsis baskonista,
con un entrenador recién cesado por una dolencia cardiaca y unos deseos
árduos de coronarse como campeones en Atenas. Todo eso es pasado y
ahora toca que Neven Spahija sepa llevar con talante y talento otra
eliminatoria contra el CSKA, vuelta a un origen en el que ese Baskonia
ya sabe lo que es ganar al equipo moscovita.
Tiene más mérito después de sufrir bajas constantes. Este Baskonia
sería distinto si tuviese en sus filas a Calderón, Nocioni, Macijauskas
y Scola. El santo grial baskonista, producto del ojo clínico de Alfredo
Salazar. Cada año sufren bajas pero el equipo, o mejor dicho la
institución ha sabido levantarse y superarse. No es esta ni de lejos su
mejor temporada, pero han cumplido con su mínimo exigible. Estar
presente en la fase final, algo similar al Maccabi. El Baskonia ha
hecho de la Euroliga su competición preferida, aunque no la haya ganado
ninguna vez. Lo tienen todo pero les falta lo imprescincible, dinero y
experiencia.
Y ante todo ello queda por definir y encuadrar el éxito baskonista dentro del baloncesto español.
Para Juan Mora no lo es, sino que es fruto del éxito de la ACB.
Cuánto prejuicio en torno a la patria y la bandera. Mora, en boca del
AS, ha estado muy faltón con el equipo aunque le hemos de agradecer,
tanto en lo bueno como en lo malo, que mantenga su criterio cuando lo
fácil, y a menudo lo deseable sería cambiarlo y hacer suyo su
argumento. Lo triste es que muchos piensan como tal, distinto de los
que pensamos que no es cuestión ni de nacimiento, raza o apego hacia la
bandera el pertenecer en la historia del baloncesto patrio. Bien es
cierto que tienen pocos españoles en sus filas, pero con muchos
jugadores desde la línea formativa, como Prigioni, Splitter o Sergi
Vidal. Muchos no se formaron sino que comenzaron su trayectoria
deportiva en este equipo y que además defienden el honor y la camiseta
de una afición, guste o no, perteneciente a la sociedad española. Sólo
por eso debemos abrazar su éxito, el resto es buscar división,
confrontación y discusión de las cuestiones más peregrinas. No es
cuestión que Mora rectifique, que no lo hará, pero sí que el resto
valoremos lo conseguido, que cuatro veces consecutivas son para
reconocerselas al Baskonia y felicitarnos todos nosotros.