AKASVAYU GIRONA, 54
JOVENTUT DE BADALONA, 79
Akasvayu Girona:
Cvetkovic (3), Sada (3), McDonald (11), Radenovic (20), Gasol (9)
-cinco inicial-, San Emeterio (2), Montáñez (-), Daniels (6) y
Whitfield (-).
DKV Joventut: Mallet (26), Rubio (2),
Laviña (4), Jagla (8), Hernández Sonseca (-) -cinco inicial-, Moiso
(10), Rudy (13), Barton (8), Ribas (2), Popovic (6), Franch (-) y Tomàs
(-).
Mucho más contundente que un paseo militar. La Penya ha
conseguido con mucha autoridad y solvencia otro título europeo más para
sus vitrinas, esta vez en la primera final catalana que da como
vencedor a un campeón europeo. Una final desigualada, en el que al
Akasvayu se le agotaron las ideas por la vía rápida de la misma manera
que su rival puso el pie en el acelerador para distanciarse. Es lo que
tiene un torneo de cuatro días y haber jugado tres partidos de forma
consecutiva, un desgaste físico que el rival que menos se oxigena lo
paga muy caro a la hora de gastar más esfuerzos para estar a la altura.
Sólo diez minutos para competir, el resto un auténtico monologo.
El
caso de Akasvayu es cruel, como equipo tapado ha sido el que más
difícil lo ha tenido, midiendose contra los emergentes Unics Kazan y
Dynamo de Moscú, tercero y segundo en la liga rusa. A priori los de
Girona no entraban en la quiniela de favoritos pero girando alrededor
de Gasol y Radenovic supieron competir. Haciendo uso del abuso del Marc
Gasol director de juego cuando tendrían que haber tirado del Marc Gasol
letal bajo la canasta. La visión de juego del de Sant Boi es una de las
señales de identidad del conjunto de Pedro Martínez pero lo cierto es
que se ha abusado mucho de abrir el balón a los exteriores para buscar
el triple. Hoy muy erráticos McDonald, Sada, San Emeterio y Cvetkovic.
Sólo 7 triples anotados de un total de casi 30 intentos, y casi todos
venían de Marc Gasol con posición clara de anotar bajo los aros. Mucha
solidaridad que ha acabado pasando por encima del Akasvayu, ya que
cuando acabas dando la mano te acaban arrancando el brazo...
La
Penya ha completado un torneo sobresaliente, por la facilidad y alegría
con que lo han hecho. Concentración absoluta pero sin dar síntomas de
agarrotamiento táctico. Con la plasticidad que la caracteriza y con la
sonrisa en cada una de las caras de los jugadores. Mucha comodidad para
tratarse de una final y esa es la grandeza de la Penya, sin forzar o
sin sentir el miedo atenazando sus mentes pueden darse por satisfechos
de ganar ofreciendo todo lo que podían ofrecer. Sin necesidad de apelar
a la épica o a los intangibles, llámense arbitrales, afición o
simplemente el factor x que atesoran Rudy y Ricky. La Penya se ha
coronado como campeona paseándose jugando a baloncesto, tanto el jueves
contra el Pamesa, ayer contra el Galatasaray y esta tarde contra el
Akasvayu. Bastándose de controlar la situación y de destapar el acierto
de Demond Mallet con 6 triples.
Toca mirar el futuro, ya tenemos
otro equipo que acompañará al Unicaja y al Baskonia en la Euroliga.
Faltan plazas por asignar, la del líder de la liga regular y la del
campeón de la ACB. Lo que no encuentro acertado es que se formule la
pregunta de ganar la liga cuando se está celebrando un título. Cierto
es que la Penya cada día que pasa, y por la facilidad y energía que
derrochan a cada partido, es más favorita. Más que ayer pero menos que
mañana, como reza el tópico. Pero no nos engañemos, tal como prometen
con la calidad y juventud puede disiparse por la vulnerabilidad de los
que no atesoran la suficiente experiencia. Aíto lo sabe, lo deberíamos
saber todos. Disfrutemos de ellos y de su momento. La ACB al menos
puede esperar como mínimo hasta el jueves. Vistalegre les espera.