Ayer Marc Gasol igualó a Arvydas Sabonis en cuanto a MPV's conseguidos
en una sola temporada, con diez entorchados que pueden ser superados en
las dos jornadas que quedan para acabar la liga regular. Hay que
reconocer al hermanísimo el mérito de la hazaña puesto que se trataban
de números inalcanzables no hace muchos años, 14 temporadas desde que
el zar lituano arrollara con Zeljko Obradovic en el banquillo
madridista a sus rivales jornada tras jornada.Pero con una trayectoria
a sus espaldas que asustaba promediando más de 20 puntos y más de 11
rebotes por partido, tanto en el Real Madrid como en el Valladolid.
Sabonis era algo más que un pivot letal o un gigante de 2,20. Se
trataba de un mito cuya posterior leyenda se reduce a un mero valor
estadístico, y no, Sabonis fue mucho más, en un equipo mucho más
importante y consiguiendo ligas ACB y una Euroliga cuando en aquel
entonces la ACB no era lo potente que es ahora mismo.
Una cuestión es la que nos aporta la cultura estadística, en la que se
admite la comparación númerica de dos sujetos expuestos y otra la
interpretación de los números. La valoración en función de la
incidencia númerica en el juego, en el equipo y en lo que significaron
para la obtención de los resultados del colectivo. Es en la
interpretación estadística, y no en la ciencia en sí, lo que se debería
tener en cuenta, puesto que el baloncesto es algo más que números y
porcentajes, sino sensaciones, intangibles y dominio que todavía en el
pivot catalán no se ha materializado.Lo contrario sería efectuar un juicio reducionista un tanto injusto hacia la historia y generosa ante las acciones presentes.
Conviene hacer estas matizaciones históricas porque ahora mismo Sabonis
no admite comparación posible, ni siquiera con Marc Gasol. Si el
hermanísimo llegara a un equipo más importante como el Barça y
repitiera estas actuaciones podríamos comenzar a discutir sobre ello,
pero en el contexto actual no se debería admitir a trámite un debate
tan esteril. Aunque la estadística nos provoque constántemente, pero
aún así lo de Sabonis reúne más mérito porque formaba parte de un
equipo mucho mejor que el Akasvayu de Girona de Marc, con Joe
Arlauckas, con Antúnez, con Biriukov o con Isma Santos. Arlaukas era el
jugador espectacular pero Sabonis era medio equipo, una tremenda
facilidad anotadora, asistía, reboteaba, defendía e intimidaba; un
jugador total. En estos dos últimos aspectos Marc Gasol tiene aún un
importante margen de mejora sobretodo en la defensa.
Marc Gasol también representa medio equipo en el Akasvayu, y es cierto
que también es decisivo y determinante, sin él en Girona no se
celebraría ni la final de la ULEB ni de la participación en playoffs
por tercera vez consecutiva, algo que en Girona hasta la fecha era
insólito. Habrá un antes y un después de la llegada del mediano de los
Gasol en Girona, no cabe duda, como también la hubo en el Fórum
Filatélico Valladolid cuando llegó, jugo y marchó Arvydas Sabonis. Y
es que Marc solo se encuentra todavía al principio de lo que puede ser
un jugador legendario como el lituano, pero para igualarse a él debería
ser aún mucho más letal bajo los aros, ahora mismo si observáramos su
capacidad anotadora en parte se atribuye a los tiros libres que anota y
a las faltas personales que recibe. Sabonis podía anotar más de 10
canastas por encuentro y generar otras tantas a sus compañeros,
principálmente Arlaukas; Gasol en este aspecto es mucho más solidario
aunque al tener unos compañeros no tan brillantes como los que tenía
Sabonis le perjudica en el número de asistencias. Existen por tanto
diferencias entre un mito y un aspirante a serlo, faltaría más, lo que
demuestra que aunque los números se empeñen en igualarlos el baloncesto
tiene otra forma de valorar el rendimiento, y en este aspecto Marc
Gasol tiene mucho a mejorar para equipararse a Sabonis, aunque sea el que más cerca esté en conseguirlo.
El record de valoración de la ACB por Arvydas Sabonis