TAU Baskonia 79
CSKA Moscú 85
TAU CERAMICA (20+19+17+23): Teletovic
(3), Rakocevic (19), Planinic (17), Mickeal (11), McDonald (9) -cinco
inicial-, Prigioni (3), Vidal (-), Singleton (-) y Splitter (17).
CSKA MOSCU (20+13+24+26): Holden
(15), Siskauskas (16), Smodis (14), Langdon (9), Andersen (16) -cinco
inicial-, Papaloukas (10), Zisis (-), Goree (3), Van den Spiegel (-) y
Khryapa (-).
El
CSKA confirmó los pronósticos ganando al Baskonia en la segunda
semifinal. Desde mi punto de vista fue un choque mucho más rico en
cuanto a recursos, en el que cada uno ofreció a los espectadores lo
mejor de sí mismos, lo que les caracteriza y lo que les ha hecho ser
equipos grandes en Europa. Un debate interesante que ganó no el que más
experiencia tenía sino el equipo que supo mostrarse más entero a lo
largo del partido; al menos el que cometió menos errores y mantuvo la
concentración en todo momento, requisito básico cuando te enfrentas o
bien al TAU o bien al CSKA.
El
Baskonia tenía muy claro qué debían hacer, la apuesta por incidir en el
físico en las posiciones más determinantes del Baskonia, Planinic por
encima de Papaloukas, Pete Mickea por delante de Siskaukas y Splitter
frente a David Andersen. Bajo esta premisa el Baskonia gobernaba en el
partido a todo un equipo de Messina que no tardaba en pedir tiempos
muertos a las primeras de cambio, un recurso habitual en el técnico
italiano cuando se presentan mal dadas en su colectivo. Sin embargo
cuando el CSKA se encontraba más vulnerable aparecieron los ramalazos
de genialidad de sus estrellas, bien por Holden con tres lanzamientos
en suspensión, un triple y una canasta a la jugada siguiente igualaban
el choque al finalizar la primera mitad.
Messina
inculcaría cambios en la táctica para la segunda parte, y el partido se
preveía largo e incierto.Ya en la segunda mitad su equipo respondió
mejor en la faceta defensiva, buscando lanzamientos a la desesperada
por parte del Baskonia. Todo esto sin necesidad de defensas zonales,
sino más bien defensas individuales tejiendo una telaraña absolútamente
difícil de atravesar. El CSKA a partir de ahí empezó a crecer firmando
un parcial de 10 a 0 capitaneado por Papaloukas con el que dejaba al
Baskonia noqueado y sin posibilidad de crecer en la victoria.El
Baskonia confiaba ciégamente en Splitter y Mickeal, de hecho los dos
junto con Rakocevic al que Messina no tuvo más remedio en tramos del
partido que emparejaro con Zisis, fueron los mejores de un Baskonia que
proponía mucha garra y entrega pero que no ofrecía muchas ideas de
juego lo suficientemente poderosas como para derribar al equipo
moscovita. Podía ser un duelo extremádamente igualado pero en el que el
Baskonia no dió la sensación de superarlo en el largo plazo sino en
algún momento aislado, por eso el CSKA aun no siendo mejor si impidió
sentirse superado, de ahí la victoria final, apurada o poco rotunda
dada la categoría del rival, pero justa al fin y al cabo.
El Palacio de los Deportes se convierte en un nuevo asentamiento judío
Montepaschi Siena 85
Maccabi Tel Aviv 92
Montepaschi Siena (20+25+19+21):
McIntyre (26), Eze (2), Thornton (10), Sato (17), Stonerook (5) -cinco
inicial-, Lavrinovic (17), Diener (3), Ilievski (5), Romero (-) y
Carraretto (-).
Maccabi Tel Aviv (8+25+28+31):
Cummings (-), Halperin (9), Casspi (-), Vujcic (2), Morris (13) -cinco
inicial-, Sharp (15), Bluthenthal (11), Bynum (13), Batista (2),
Eliyahu (8), Alex García (19) y Bustein (-).
La experiencia en la Final Four resulta
imprescindible si quieres ganarla, le ocurrió a la Penya hasta su final
ganada en Tel Aviv, al Barça con sus múltiples intentos frustrados para
coronarse ya hace cinco temporadas en el Sant Jordi, le resultó al
Baskonia que aún lo está intentando y ahora se suma otro equipo que
poco a poco va creciendo en una ciudad de apenas tiene 50.000 personas,
que no es otro que el Montepascchi de Siena. Es ese rendimiento
empírico lo que hace valer el Maccabi para superarse a sí mismo y
crecerse en este tipo de partidos. Más que en baloncesto fue cuestión
de fe y esta en Madrid se transmitió a través de sus aficionados, la
masa social más numerosa de la Euroliga. Más que baloncesto fue una
cuestión de energía, sinergias y motivación de unos jugadores a la vez
que al más inexperto la cita, a medida que pasaban los minutos se le
volvía más grande, enorme y larga.
El Montepascchi realizó una exhibición en la primera
mitad del choque. Un baño táctico de Pianigiani a Zherf que incorporaba
y añadía más variantes hasta que encontró la solución. El Maccabi
perdido no sabía como afrontar las transiciones ofensivas mientras que
los italianos se encontraban muy cómodos en ataque. Fue a base de
descartar alterativas que encontró la clave del partido. Aprovechar su
superioridad física, ya que tienen un mayor número de jugadores altos,
fuertes y reboteadores. La cuestión radicaba en que el equipo italiano
carecía de jugadores importantes en la pintura y para ellos se puso
todo costa arriba cuando el jugador que daba un mayor equilibrio
defensivo, Stonerook, quedó cargado de faltas personales. A partir de
ahí todo se complicó en demasía para los de Pianigiani.
Mientras el Maccabi demostró una vez más que pese a
tener suficientes garantías interiores siguió fiándolo todo a su juego
exterior, cuestionándo a Zhref al respecto en la rueda de prensa me lo
argumentó de la siguiente manera "ellos disponen de jugadores como
Lavrinovic que en pista atacan de forma abierta lo que obliga a mis
mejores hombres a seguirles en la marca, en ataque se desenvuelven de
la misma manera obligando a sustituir a los jugadores interiores por
otros más abiertos". Lo cierto es que ua vez eliminado Stonerook y
apostar por Morris y Vujcic el Maccabi defensívamente estuvo mejor y
ofensívamente al estar más libres en el perímetro se mostraron mucho
más acertados. Esa fue la mejoría del Maccabi.
Pero para mejorar unos tenían que empeorar otros, y
más cuando el Montepascchi se mostró más serio en la primera parte del
partido. A los italianos les entraron las urgencias por asegurar la
victoria y lo hicieron mediante tiros exteriores, hasta cuarenta
lanzaron los italianos anotando 12 en la totalidad del partido. No
tenían más soluciones, Mcintyre en el banquillo fue el exazulgana
Ilievsky el que asumió el rol de dirigir a su equipo, su equipo lo notó
bastante lo que permitió a los israelíes creer en la victoria,
empujados por su equipo que les espoleaba para intenar remontar los
doce puntos de ventaja en el segundo cuarto, no sólo eso sino que
consiguieron ganar el partido por siete puntos de forma holgada. La
experiencia de unos y las pocas vivencias de este tipo de situaciones
de los otros acabaron confirmando al primer finalista, el eterno
Maccabi.
Desde la tribuna de prensa
Un
asentamiento hebreo en Madrid, así se presentaba la previa del
partido con una cifra tel estimada de 6.000 aficionados para presenciar
la Final Four. Da igual a cuántos kilómetros estén de Tel Aviv que
siempre se convierten en el equipo local. Por lo que se refiere al que
en teoría debería ejercer de equipo anfitrión, el Baskonia, apenas se
congregan 2.000 aficionados. Consultando a los periodistas locales de
Vitoria nos hablaban del desánimo y desapego de este equipo. Poca
confanza y nula esperanza frente al rival moscovita. Les rebatí con un,
sí, ellos son más técnicos pero el Baskonia es un equipo mucho más
fuerte que ellos, a lo que me contestaron poco después "sí, quizás, pero el CSKA juega de memoria."
Llegamos
alrededor de las dos del mediodía al Palacio de los Deportes, una
maravilla arquitectónica que bien haría la ACB y la Euroliga en
potenciar, y también algún equipo de la ciudad de Madrid porque este
pabellón es lo más parecido al OAKA de Atenas pero de una estética
mucho más contemporánea. Pude acceder a la totalidad del recinto y
comprobar el nivel de movilización de voluntarios, muchos de ellos
apuntados para poder ver in situ este acontecimiento, "como no quedaban entradas no me quedaba otra que apuntarme a ello, y aún así no me lo garantizan" nos comentaba uno de ellos a la hora de reparto de acreditaciones.
Mientras
conocíamos el Palacio de los Deportes nos cruzábamos con
personalidades, así pudimos hacerle una pregunta a Moni Fanan, Arias le
preguntó cuántas Final Four llevaba a sus espaldas a las que nos
contestó jocoso con un "he perdido la cuenta", su asistente matizó que
era la décima Final Four a la que asistía mientras que Fanan completó
con un "si lo dice el es cierto". Más sorprendente fue encontrarnos a
Sasha Djordjevic charlando con Dino Meneghin en la tribuna de
personalidades, o lo que desde aquí calificamos en el Eurobasket como
el boulevard de los famosos, le preguntamos sobre su futuro como
técnico y el de forma breve nos confirmó que su carrera como técnico se
había terminado, no tenía previsto volver a entrenar a ningún equipo.
En la misma línea se manifestó un Tony Kukoc bronceado sentado de forma
solitaria en su localidad asignada, Arias en italiano le preguntó quién
era para él el favorito del partido entre el Montepascchi y el Maccabi;
el croata nos sorprendió reconociendo que no seguía las evoluciones del
baloncesto europeo, que había escuchado que el Montepascchi podía ser
el favorito pero que él ahora mismo se encuentra alejado del baloncesto
y que ahora mismo vive en Chicago y que se dedica a vivir la vida.
También
departimos con el ex entrenador del Efes Pilsen David Blatt, le
preguntamos sobre si tendría algún inconveniente de entrenar en España
a la que de forma diplomática aseguró, me gustaría entrenar en la ACB,
me gusta el país ya que lo considero la Brasil de Europa. Estaban
también presentes Pepu Hernández sentado al lado de Aíto, al que
atendió en una conversa con Daniel Arias, en la que viendo que
Djordjevic estaba saludando a todo el mundo como si de un anfitrión se
tratara le preguntó ¿Aíto te ha saludado a tí? ,Aíto contesto, no, todavía no me ha saludado, Arias se aleja y Aíto le pregunta, "¿oye, te referias a Djordjevic o a Maljkovic?", y Arias le confirma qu e iba por el base serbio pero ya puestos le preguntó si había hablado con Boza, "no, ni él me ha saludado ni yo a él"
En la sala de prensa posterior a los dos partidos Simone Pianigiani alabó a los suyos quitando hierro a la derrota, "vamos por el buen camino, esta es nuestra tercera Final Four en seis años y nuestro objetivo es crecer como equipo." Sobre el número de triples intentados, cuarenta, el técnico italiano señaló que las opciones de tiro no eran malas sino que se trataba de lanzamientos con libertad de marcaje. No es que se mostrara contento pero sí insistió en que sus jugadores le habían hecho sentir orgulloso.
Zvi
Sherf, técnico del Maccabi reconoció una mala primera mitad de sus
jugadores en la que tiraban en posiciones complicadas y que no
conseguían el rebote ofensivo, circunstancias que mejoraron en la
segunda parte unicas al ambiente de las gradas con esas 6.000 personas,
a lo que resumió con una hipotesis razonable, "hace
20 años el Madrid era el equipo de baloncesto a seguir, ahora lo hemos
conseguido nosotros, por lo que rodea al club, siempre aspiramos a
ganar y por eso viene tanta gente a fases finales como esta."
En
la rueda de prensa posterior al partido de la segunda semifinal, el
primero en comparecer fue Neven Spahija, le preguntaron sobre si tenía
la sensación de haberle robado en el partido a la que el técnico croata
se remitió a que nunca hablaba de ello en las ruedas de prensa, pero
cuando le consultaron sobre cuando fue el momento en el que vió el
partido por perdido reconoció que fue a partir de una falta
antideportiva a Langdon. Le preguntaron por sus sensaciones después de
la derrota, "cuando pierdes dándolo
todo no puedes decir nada, no es fácil en un momento como éste, pero
continuaremos hasta el final de temporada en la misma línea."
Ettore
Messina del partido aseguró que había sido un partido muy duro y que el
TAU había trabajado muy bien el partido defendiendo duro, reconoció que
"habiamos salido muy nerviosos y por eso hemos concedido muchas
penetraciones, pero que en el último cuarto todo se había igualado a
pesar que muchos detalles acabaron de beneficiar al cuadro moscovita." A
Ettore le pregunté sobre cuál era su sensación después de haber ganado
a un equipo anfitrión en la Final Four y además en un primer partido, a
la que sorpresivo me reconoció que no entendía mi pregunta, yo le
maticé de manera torpe y nerviosa, por qué no decirlo, diciéndole que
era una cuestión anecdótica a la que él accedió, "no
consideraba al TAU como un equipo anfitrión sino al Maccabi, sólo había
que ver el color de las gradas para darse cuenta de quién ha congregado
más gente, pero me gustaría apuntar una cosa si se me permite, no le
doy importancia en el hecho de jugar en contra, por ejemplo en la Final
Four de Praga ganamos al Maccabi delante de 10.000 aficionados
israelíes". Para luego terminar lamentándose del poco tiempo que dispondrá para preparar el choque ante el Maccabi, " me preocupa porque si no tomo las decisiones correctas no ganaremos".