Movida madrileña la que se está organizando en Madrid estos días. Todo
porque Pepu Hernández ha cumplido con su compromiso contractual de
anunciar su salida de la selección cuatro meses antes de finalizar su
contrato. El divorcio es evidente y no viene de esto; sólo ha sido la
gota que ha colmado el vaso de las relaciones entre presidente y
entrenador, patrón y capitán; los marineros, o sea los jugadores están
al margen. Sáez está siendo víctima de su ego, engrandecido gracias a
los éxitos de Pepu y considera que si el actual seleccionador español
quiere dejar ahora mismo su cargo es porque tiene en mente otros
proyectos y que según Sáez no rendirá al cien por cien en su labor como
seleccionador.
Se está especulando mucho con si Pepu ha firmado con el Unicaja para la
próxima temporada y de momento me consta que no existe ningún acuerdo;
ni con Unicaja ni con ningún otro club. Y si fuera cierto muchos son
los que defienden la honradez del seleccionador. Fuentes cercanas a la
Federación reconocen que unas de las virtudes de Pepu son precísamente
la honestidad y la integridad, pero también me reconocen que el
presidente de la Federación Española de Baloncesto tiene miedo que se
repita la misma situación que con Javier Imbroda. Pero la historia
viene de lejos.
Hay que remontarse a un año antes para comprender la situación que acaba de estallar.
Todo gira en torno al circo montado con la selección el año pasado.
Muchos aquí lo denunciamos día tras día y no a toro pasado sino a
conciencia contra viento y marea. Pepu estaba incómodo con tanto
mercadeo alrededor de la selección, Sáez quería hacer caja a bajo coste
con los jugadores de la selección española, un beneficio que recordemos
es casi neto puesto que solo se pagan primas y algun que otro dispendio
en seguros para asegurarse la presencia de los que militan en la NBA. A
partir de ese entonces Pepu se lamentaba de su no renovación con la
Federación, Sáez alargó el compromiso una vez terminado el Eurobasket.
Pepu callaba pero se lo guardaba; desde aquel entonces la relación
entre uno y otro fue cada vez más distante, hasta tal punto que ni uno
ni otro se cruzan ni una palabra. Quizá la desconfianza motivó a Pepu a
comunicar su decisión por un burofax en lugar de hacerlo hablando cara
a cara con su presidente.
Este hecho, el enterarse por escrito y por un
burofax,
fue la chispa que ha incendiado Madrid en estas fechas. Sáez ha
aprovechado para sacar las ballestas de su prensa afín para arremeter
contra Pepu. Lo tachan de premeditado, por ponerse en el mercado, y de
un gesto irresponsable, por alterar al grupo y antes de los juegos,
cuando sólo, si analizaramos el hecho desde lo estrictamente
contractual debería servir no para arremeter contra Pepu sino respetar
su decisión. Quizá nadie ha reparado, palmeroso o no de la FEB y de la Ñ, en que a Pepu ha preferido marcharse en silencio, sin grandilocuencia ni homenajes póstumos. Por otra parte dicen que Sáez, como al igual que todo dirigente
deportivo, no acostumbra a respetar la labor de los entrenadores, de
ahí que todos o casi todos hayan preferido marcharse bien por
dimisiones, bien por la puerta pequeña. Los casos de Moncho López o
Javier Imbroda están presentes. Pero si la lista de entrenadores
rebotados con Sáez es enorme, la lista de entrenadores disponibles se
reduce a sólo tres: Aranzana, Luis Casimiro y Ricard Casas.
Estos tres cuentan con el beneplácito de la selección, el primero
cuenta con el favor de Sáez, ya que tengo entendido que colabora con el
Gabinete Técnico de la Federación; formar parte de él es tener la mayor
parte de las papeletas, ya que todos por cuestión directa o indirecta
han estado relacionados. Pasó con Imbroda cuando se rompió la
trayectoria de Lolo Sainz, con Moncho López cuando fue sustituido por
Imbroda, por Mario Pesquera cuando reemplazó al melillense y a Pepu
cuando se convirtió hace tres años en el sustituto del sustituto del
sustituto. Una cadena, un círculo vicioso o un vulgar
txoko
donde no entra todo el mundo, en la que Sáez confía para poder mantener
un continuismo, ahora llamado estilo de juego. Este Gabinete Técnico lo
componen insignes miembros como José Ramón Cuspìneda, Chichi Creus,
Juan Antonio Orenga, Rafa Vecina y Gustavo Aranzana. Existen personas
que a menudo colaboran en él, como en su día Pepu que organizaba cursos
en el Area de Formación, o como Luis Casimiro, Curro Segura y Ricard
Casas. Si me dan a escoger entre Aranzana, Casimiro y Casas, ahora
mismo, en mi opinión y en la de muchos de los consultados, quien parte
con ventaja es el actual técnico del Baloncesto León.
No todo entrenador español tiene opciones para entrenar a la selección
española. Tiene que colaborar o formar parte del Gabinete Técnico y
llevarse bien con Sáez. Ninguno de los dos requisitos es cumplido por
Manel Comas, por ejemplo, del que muchos en la Federación me han
comentado que no se lleva bien con Pepe Sáez, por tanto Manel Comas está
descartado. Todo esto se debe discutir en una reunión a tres entre Sáez
y dos personas más, Angel Palmi, Director Deportivo y Chus Bueno,
Director General. Estas tres personas decidirán si Pepu es despedido o
no, aunque también me han asegurado que todo ocurrirá esta semana, si
no se producen noticias nuevas es que todo ha vuelto a la calma, o al
menos las llamas ya habrán sofocado. De lo contrario se cometería un
error gravísimo que traerá consigo más problemas, así lo piensan los
consultados como los jugadores, y es que Pepu cuenta con el apoyo del
ba-lon-ces-to.
La sinrazón de Pepu, por Javier Ares