Una
de las conclusiones que pude sacar de la Final Four de Madrid es que el
baloncesto es un negocio. En pequeña escala si lo comparamos con otros
acontecimientos deportivos o culturales, pero un mercado persa al fin y
al cabo. Sólo así se pueden comprender, bien la presencia en las gradas
de entrenadores sin equipo para la próxima temporada, como Pepu,
Scariolo, Messina o Maljkovic, o bien como se han podido cerrar algunos
fichajes y/o renovaciones. Es en este concepto que debemos comprender
lo ocurrido en estos días, fichajes preanunciados que se convierten en
contrataciones frustradas. Una prensa pidiendo explicaciones mientras
la otra prensa asimila como puede lo sucedido, mientras los aficionados
no entendemos que ha ocurrido estos días. No desesperen, somos víctimas
de este negocio de pequeña escala, un negocio en el que unos se ayudan
a los otros.
Y en este negocio quién
ha sabido jugar sus bazas ha sido Ettore Messina. Entrenador cuyo mito
lo he bajado del pedestal a velocidad de la luz. Como buen entrenador
buen estratega, y como tal ha sabido jugar sus bazas. Sin nombrar al
equipo que más fuerte parecía ser que apostara, el Barça, supo no
cerrarse puertas negociando a la vez su pase a otros dos equipos
mientras negociaba con el club azulgrana. Al menos así me han
confirmado a lo largo de esta semana; uno de ellos ya lo sabíamos, el
Olimpia Milano, patrocinado por Armani Jeans que presumiblemente
volverán a la carga la próxima temporada para acercarse al técnico; el
otro el Unicaja de Málaga siendo rechazada finálmente la negociación
por los malacitanos. Messina puede ser que haya jugado a más de tres
bandas; Barça, Málaga, Moscú y Milán como centros de la partida.
En el caso de la
negociación con el club de Málaga podrían haber avanzado mucho en la
negociación sólo que vieron en Messina un entrenador de similar patrón
que el que ya tienen, Sergio Scariolo. Messina no veía con malos ojos
recalar en el Martín Carpena, principalmente por la ciudad, Málaga, una
de las ciudades a las que Ettore habría cambiado a Moscú sin dudarlo.
Sol, playa, buena gastronomía y mejor clima. Al técnico italiana le
gustaba mucho la estructura del club, con apenas pocos eslabones de
poder y jerarquía. El principal problema fue en las exigencias de
presentación del proyecto deportivo, y desde Málaga vieron en Ettore un
profesional con tantas o más pretensiones que Scariolo, y si con el
técnico de Brescia fueron esas diferencias lo que acabó por alejar
posturas con el de Catania casi serían insalvables. De ahí que se
rompieran las negociaciones, de las que todavía no se cuando fue, si
antes de la Final Four o muchísimo antes.
Son estas negociaciones
destapadas las que acaban por derribar al mito delatando al mercenario,
y que acaban complicando más la visión final sobre su posible fichaje
azulgrana. Una negociación que, a mí me consta, fue verbal sin
documento mediante, pero que levanta, más que sospechas, dudas sobre el
interés real por ambas partes en llegar un acuerdo. Si al Barça le
interesaba al entrenador o bien el nombre para maquillar el presente
inmediato; si al técnico le interesaba cambiar de club o simplemente
buscaba renegociar un buen contrato. O a lo mejor el técnico ha querido
sondear ópciones en Europa, con o sin inocencia aparente. Lo que si
sabemos es que Ettore es un buen profesional, el más profesional de
todos los profesionales del baloncesto en Europa, no cabe duda.
No se acaba de comprender que, después de confirmar su renovación
moscovita, Messina siga con retórica y eufemismos castigando la mediocridad en
los despachos y criticando la estructura del club azulgrana en las dos
entrevistas concedidas a radios nacionales, Radio Marca y Catalunya
Ràdio; sin citar al Barça y todo pronunciado con poética, y buenas intenciones, como la de aprender catalán en la intimidad, pero resulta
muy poco caballeroso hablar mal, aunque fínamente, de un club ajeno.
Menos aún comprobando un servidor en primer grado cómo fue su visita en
el Palau Blaugrana hace unos meses. Y lo que es peor, no se entiende
que muestre malestar por las filtraciones a los medios, cuando él, se
ha demostrado que podía haberlos utilizado a su antojo si era de su
interés llegar al club azulgrana. Pocas respuestas, muchas dudas, algo de cinismo,
bastante hipocresia y alguna que otra mentira piadosa. Como en todos los negocios, y en
el baloncesto no podría ser menos.