
DKV JOVENTUT, 86
AKASVAYU, 75
DKV Joventut
(25+23+11+27): Mallet (7), Noel (8), Rudy Fernández (24), Jagla (6),
Moiso (6) -equipo inicial-, Rubio (10), Hernández-Sonseca (5), Barton
(2), Laviña (-) y Ribas (18).
Akasvayu Girona
(17+19+23+16): Sada (8), Mc Donald (8), San Emeterio (16), Daniels (8),
Gasol (23) -equipo inicial-, Cvetkovic (6), Radenovic (6), Middleton
(-), Whitfield (-) y Montáñez (-)
Finalmente la Penya se llevó
la eliminatoria que la enfrentaba contra el Akasvayu de Girona.
Despedida formal de Girona por parte de un Marc Gasol que estuvo
demasiado solo ante el gran desafío colectivo. Su presencia me
recordaba a esa pintura de Friedrich en las que un individuo quedaba
reducido ante la inmensidad, El caminante sobre el mar de niebla; una
obra pictórica sórdida pero a la vez estremecedora. Marc Gasol estaba
allí, sólo, confirmando que su periplo en el Akasvayu ha sido necesario
para su progreso, porque ni en el Barça, ni en cualquier equipo
grande, era posible esa experiencia formativa. Hoy Marc Gasol ha recibido
una lección importantísima, el arbitraje en contra, y, después de una
temporada en la que el arbitraje ha sido permisivo con él y poco
tolerante hacia quienes lo defendían, ha podido aprender a jugar
condicionado por faltas personales; jugando con tres durante
aproximádamente veinte minutos.
El
hermanísimo se superó en ese momento y tiró de caracter para hacer
creer a los suyos en la victoria. Mejor pivot de la liga pero luchando
con una banda frente a un equipo candidato a la triple corona. Hasta
tres jugadores lo defendían en una especie de jaula virtual. Unos
disparaban misiles mientras otros malusaban sus tirachinas. Aún a pesar
de San Emeterio, de Victor Sada y a lo mejor de alguna acción ofensiva
aislada de Daniels. El Akasvayu se ha visto reducido a la aportación de
sólo seis hombres; la Penya ha hecho uso de banquillo utilizando a
todos para cualquier cosa, bien sea anotar, defender, rebotear o
simplemente molestar. La Penya ha llegado mejor al partido decisivo, el
Akasvayu no estaba construido para disputar tres partidos consecutivos
de tamaña intensidad.
La Penya ha
visto superada la primera fase de los play offs. La fase del miedo,
pues por primera vez en la temporada se les ha visto sin esa seguridad
certera con la que antes disputaban los partidos. Sintiéndose
cuestionada pero con la garantía de aquel que hace de su pista un
fortín, por eso sólo han perdido dos partidos esta temporada en
Badalona. Por eso tendrá que sudar sangre aquel que quiera pasar a la
final, el Barça, o bien ganar la ACB, TAU o Unicaja. La Penya después
de sufrir y asimilar el miedo es la que llega más entera en el elenco
de los mejores cuatro equipos de la ACB. Por amplitud de banquillo, por
talento individual, por cuestión mental y física, pero sobretodo por
ideas. La Penya es la única que repite virtudes e incide en los
errores, la que mantiene intacto su libro de estilo. La que juega de
memoria.
En el partido de hoy no han
destacado seis sino todo el equipo en una perfecta muestra coral. Rudy
anotando con su plasticidad, Ricky animando con su dirección el
encuentro, pero también está Ribas ofreciendo su intensidad, su
oportunismo anotador, principalmente sus triples esquinados, y su saber
esperar a su momento. No son dos, ya se trata de la triple R, y los
tres explican a la perfección lo que es esta Penya; al menos la que
pone más energía. Muchos se quedarán con los dos ilustres pero sería de
justicia destacar al último en llegar, a Ribas, por ser el primero en
aparecer esta tarde. El que ha disipado el miedo imponiendo la
confianza tanto en el equipo como en la grada. Luego todo era cuestión
de tiempo, de la evolución del partido; cuestión de forma y fondo. Lo
tenían claro, no como en el Akasvayu, con un Pedro Martínez que se
desgañitaba en la banda mientras las faltas técnicas le penalizaban. No
fue cuestión de arbitraje sino de fondo, y en Girona esta temporada,
aunque tuviesen al mejor jugador de la liga, les venía muy grande estar
en las semifinales. No estaban preparados y hoy en la pista quedó
demostrado con un partido sentenciado aunque con más resistencia de la
esperada.