Hablan de la final inédita, y a lo mejor podría hablarse de la final
con menos jugadores españoles con aportaciones decisivas en equipos de
play offs. Por parte baskonista Sergi Vidal, por parte azulgrana Roger
Grimau y Fran Vázquez porque Jordi Trias ahora mismo no cuenta para
nada en los plantes de Xavi Pascual. Cuánto silencio elocuente al
respecto. Finales que no coronaran los mejores jugadores españoles en
materia estadística; ni Marc Gasol, ni Rudy Fernández, ni Ricky Rubio,
ni Felipe Reyes. Más silencios elocuentes. Tampoco estarán los dos
mejores técnicos nacionales, Joan Plaza y Aíto García Reneses. Una
final inédita entre dos equipos que nacen de la misma idea
baloncestística: el no importar como se empieza sino como se llega.
Ambos equipos comparten ni más ni menos que todas las finales de la ACB
entre ambos en las últimas quince temporadas, cinco por parte
baskonista, diez por parte azulgrana; en ninguna de ellas uno coincidió
con el otro. Han ofrecido series de semifinales titánicas y dramáticas
como la de la temporada pasada, resuelta en un quinto partido en el
Buesa Arena, pero final como tal esta será la primera.
Dos equipos que nacen del mismo padre y crecen en su ausencia. El
Baskonia tiene más recorrido en ello, aún después de tres temporadas,
el equipo vive de su legado. Sólo quedan tres jugadores, Prigioni,
Sergi Vidal y Splitter; los tres mantienen el espíritu y el caracter
que el entrenador montenegrino les insertó en su ADN. En el Barça a
pesar que todos insisten en borrar la presencia de Dusko viven de las
aportaciones tácticas, con alguna que otra aproximación del entrenador
presente, pero con parte de las variables que Dusko lentamente había
insertado en los discípulos con nómina en el Palau Blaugrana.
Una final que enfrentará a dos entrenadores que llegan a la final en su
primera experiencia en la ACB, Spahija por parte del TAU y Pascual por
parte del Barça. Ambos han sabido aprovechar lo mejor de sus
plantillas, el Baskonia la mentalidad, liderados por Prigioni,
capitaneados por Vidal y rematados por Splitter; en el Barça la
profundidad de su plantilla, con Pepe Sánchez como director, Lakovic
como líder, Acker como ejecutor e Ilyasova como piedra angular del
equipo. A priori el Barça puede y debe considerársele como favorito,
pero el Baskonia es de los pocos equipos capaces de ganar en el Palau.
Más en una serie larga, en la que el Barça deberá asegurar dos
victorias seguidas en menos de tres días en el Palau Blaugrana para
aprovechar el factor cancha. No es difícil pero el Barça a lo largo de
esta temporada no ha asimilado sus días de vino y rosas, la gestión de
la euforia siempre ha sido el talón de aquiles en esta temporada.
El Baskonia sin embargo sí puede ofrecer una mejor mentalidad de cara a
las finales. Una mayor presencia en todas las disputadas en las últimas
temporadas. De lo que peca el equipo vitoriano es de irregularidad ya
que no ha sido capaz de ofrecer el mismo rendimiento durante cinco
partidos seguidos, pero en los momentos cruciales siempre aparecen.
Como por ejemplo en la eliminatoria de cuartos de final contra el
Partizan; llegaban los de Belgrado con la moral alta y el TAU no dudó
ni un segundo en dar un golpe de efecto, a tres partidos y aprovechando
el factor cancha a favor, pero demostrando su poderío como equipo y
como club. A parte disponen del factor físico como principal arma,
siendo claves los emparejamientos Mickeal sobre Acker y Singleton sobre
Ilyasova quedando Splitter como factor diferencial frente a los cincos
azulgranas, Marconato, Fran Vázquez y Kasun y Lakovic frente a Planinic
y Rakocevic. La dirección en ambos equipos corresponderá a lo
desarrollado por Pepe Sánchez frente a Prigioni; en Vitoria insisten en
que el argentino del Barça siempre le gana todos los duelos al
argentino del TAU.
De los dos equipos el que mejor momento de forma está disfrutando es el
Barça, si a eso unimos el factor cancha a favor y que la posibilidad de
ganar la liga más que una utopía sea real puede resultar clave en los
cinco partidos programados. En el aspecto deportivo unos tienen unas
virtudes y otros tienen otros recursos, pero insisto, a cinco partidos
y dos seguidos en el Palau Blaugrana el componente mental tiene mucho
que ver. Más cuando el mito del factor cancha en estos play offs ha
quedado derrumbado casi por completo. Al menos hasta ahora, que se lo
digan a Real Madrid y Penya.