Fin de temporada
y de los cuatro equipos semifinalistas es muy posible que todos cambien
de entrenador la próxima temporada. Este mediodía se ha confirmado que
Scariolo abandona Málaga y que Querejeta decide rescindir el contrato
de Spahija; un técnico que le ha hecho ganar la segunda liga ACB al
Baskonia después de una temporada en la que el equipo ha disputado
todas las fases finales de los torneos en los que participaba. El otro
equipo es la Penya, cuyo entrenador Aíto está reflexionando sobre si
aceptar la oferta de la FEB o bien de permitirse un año sabático. El
Barça por otra parte, con Creus mediante en la sala de prensa,
explicará las líneas del nuevo proyecto que dirigirá a partir del 1 de
Julio; un proyecto que puede comenzar con el entrenador que ha acabado
la temporada, sí se trata de Xavi Pascual.
Es curioso que han sonado varios entrenadores para recalar en el Barça.
Lejos queda cuando Messina tonteó con la directiva y Blatt y Pesic se
ofrecieron al Barça; cuando sonaba Scariolo y algún medio se encargó de
redactar un currículum vitae de Bozidar Maljkovic para que la audiencia
lo leyera. Lejos queda ya en esos tiempos en los que Xavi Pascual era
el entrenador interino, la niñera del vestuario que tenía que cuidar de
los jugadores a la espera de que llegara un técnico de pedigrí para
asumir con galones la dirección del equipo. Una etiqueta que no se
autoimpuso el joven entrenador sino que fue la propia directiva la que
estableció un plazo de caducidad. Un nombramiento después de que ningún
entrenador aceptara coger al Barça a mitad de temporada. Un contexto en
el que media Europa, o al menos así lo creíamos o queríamos creer
nosotros, veían que el Barça tenía atado a Messina.
Lejos puede quedar la posibilidad que sea Pepu el entrenador del Barça.
Él, hasta ahora, no lo ve claro, aunque se trata del único entrenador
de relativo prestigio que queda en el mercado. Scariolo flitrea con el
TAU pero no descarta volver a Italia, Milán para más señas. Blatt
finalmente ha aceptado la oferta del Dynamo de Moscú, equipo en el que
consiguió la fama como entrenador. Y Aíto descartado entre los unos y
los otros. Causa pavor el sólo pensar que el Barça no se muestra
ambicioso a la hora de escoger un técnico de prestigio, de los que
nombrarlo obligan a colocar la etiqueta de equipo favorito al equipo
azulgrana para conseguir títulos, algo que es de requisíto obligatorio
en el Barça. Sorprende la narcotización del entorno, capaz de etiquetar
una temporada con una Copa del Rey como fracaso pero de alabar a un
técnico que se ha visto superado después de quedar retratado
tácticamente.
Entre unos y otros se llenan la boca con el concepto de la
catalanización del baloncesto azulgrana. Un concepto reducionista,
caduco, simple y escaso para aspirar a ganar títulos la próxima
temporada. Hablo de ganar, no de competir, puesto que lo segundo en el
entorno azulgrana ha quedado descartado. Analizando las últimas tres
temporadas se ha conseguido llegar a una Final Four, ganar una Copa del
Rey y disputar las últimas dos finales de la ACB. Eso se le llama
competir; a eso la misma prensa lo ha calificado como fracaso y un
proyecto a la deriva completado con victorias deshonrosas. Por no
cuestionar el concepto de catalanidad en un equipo en el que su cantera
tampoco ha estado a la altura de lo esperado y las que lo han
conseguido tampoco han demostrado un mayor compromiso o un elevado
grado de pertenencia con el club que les ha formado. Se llame Pau
Gasol, Marc Gasol o Juan Carlos Navarro.
Me sorprendería mucho la apuesta en Xavi Pascual por ese motivo. El
Barça se ha acostumbrado desde hace ya unas temporadas a formar parte
del núcleo de equipos aspirantes; nunca se ha conformado con estancarse
en la periferia. Se pasó de presentar a uno de los mejores entrenadores
de Europa, Ivanovic, a aspirar al Rey de la Euroliga, Messina, y no
quiero pensar en acabar con el entrenador de la casa. Sería
esperpéntico, tanto que mejor no pensarlo. La escena idónea para
evidenciar el nulo criterio y las pocas ideas que se pueden tener de
este deporte. Más cuando ha quedado demostrado en el baloncesto europeo
que casi nunca se ha competido en Europa con técnicos interinos. Ni
Katsikaris en su momento, ni Blatt antes o Plaza después consiguieron
competir en Europa sin antes recibir una amplísima experiencia en la
dirección de partidos, ni siquera Zvi Zherf en el Maccabi lo ha
conseguido en su dilatada trayectoria¿Acaso la catalanidad ayudará a
Pascual a ser diferente al resto?¿La catalanidad ayudará a que el
equipo se sienta moralmente superior a sus rivales?¿Alguien ve capaz a
Xavier Pascual capaz de ganar una Euroliga frente al poderío de CSKA
con Messina, Panathinaikos con Obradovic o Olympiakos con Giannakis? Si
Pascual se ha visto superado por la pizarra de Spahija no quisiera
imaginarme como se sentiría sufriendo a partido único la del
entrenandor moscovita o la de los dos equipos atenienses.
La renovación de la confianza en Pascual es negligente por otro motivo:
no tener la garantía de un relevo en caso de que vayan mal dadas. Justo
en lo que se ha consagrado el todavía entrenador azulgrana esta
temporada; un buen entrenador revulsivo de temporadas ya comenzadas y
proyectos que saltan por los aires. A mitad de temporada quedan pocos
entrenadores solventes en el mercado, ya que los más serios se
comprometen a principio de temporada con los equipos con mejor
proyecto. Faltaría por comprobar cuantos entrenadores solventes han
llegado a un equipo a mitad de esta temporada. Ninguno.
La apuesta en Pascual sería arriesgada porque es la que menos garantiza
el éxito en un futuro y es la que más dudas genera. Se trata de la más
vulnerable en un contexto europeo que exige de garantías. Me gustaría
preguntaros los méritos que ha reunido el entrenador catalán para
continuar en el Barça la próxima temporada por encima de nombres como
Scariolo, Blatt o Spahija. El Barça es un equipo que necesita de
realidades no de promesas aún por descubrir. Más que nada porque en el
Barça y en el entorno se valora el ganar mucho más que el participar.
Aunque se valora muchísimo más la retórica política que no la materia
deportiva. A lo mejor se trata de eso, pero se trata de un argumento
antes que una justificación razonable.