Ya
me lo advirtieron desde Badalona, "va a ser una de las canciones del
verano, se hablará mucho de la cláusula de Ricky". Una libertad
valorada hasta el 30 de Junio por 4,7 millones de euros y que se eleva
a los 6 a partir del 1 de Julio. IVA aparte, por lo que las cantidades
se elevan un 16%. Una cantidad económica sólo al alcance de dos equipos
en España, Real Madrid y Barcelona, y ya desde los medios catalanes ya
se especula con que el Barça está ultimando un acuerdo con el jugador.
El club de origen, la Penya, se remite a la cláusula, siempre y cuando
Ricky Rubio no entre en el juego y declare públicamente que quiere
salir del equipo badalonés. Algo improbable, pero aún así habría que
cuestionar sobre ese coste. ¿Puede un jugador de baloncesto costar más
de 6 millones el comprar su libertad?
El coste económico reflejado en una
cláusula de rescisión siempre se trata de una cantidad más virtual que
real. Puede resultar asumible, pero también se trata de una muy mala
inversión en un jugador que tiene en mente ir a la NBA. La cláusula
perjudica tanto al jugador como al club de destino, mientras que el
club de origen acepta con gusto una cantidad económica que le puede
permitir financiarse al menos por tres temporadas, siendo el único
beneficiado de tal situación. Me resulta arriesgada la operación por la
juventud del jugador, a ello añadan el tratarse de un jugador que pese
a su precocidad aún se encuentra en fase de formación.
Casos como el de Ricky ya se han
vivido en el baloncesto español. El más famoso de todos ellos fue el de
Alberto Herreros cuando hizo uso de la cláusula de rescisión para
marcharse del Estudiantes al Real Madrid. Creo que fueron 250 millones
de pesetas hace doce años.La principal diferencia, a parte de la
cuantía económica se haya en que Alberto Herreros tenía ya 27 años y
era el mejor jugador de baloncesto español de la década mientras que
Ricky Rubio ahora mismo es una promesa ligeramente avanzada, e
internacional. Otros jugadores que utilizaron la cláusula de rescisión
fueron Raúl López, que abonó 300 millones de pesetas en el año 2000 o
Felipe Reyes jugador por el que el Real Madrid pagó 1,5 millones de
euros hace cuatro temporadas.
Deberíamos cuestionarnos si un
jugador como Ricky vale realmente esos seis millones y si con ese
montante se podría formar una plantilla más competitiva sin contar con
la presencia del base catalán. Con tres millones se puede fichar por
ejemplo a Teodoros Papaloukas que anda loco por salir de Moscú, un
jugador contrastadísimo, que no tiene la mente fijada en la NBA y que
tiene mucha experiencia como ganador de Euroligas. Con los otros tres
millones restantes se podría rastrear el mercado e intentar fichar a un
alero prometedor como Omar Casspi del Maccabi de Tel Aviv más el
restante para hechar el resto por Marc Gasol si verdadéramente ese es
el objetivo del club azulgrana. Son otras formas de invertir el dinero.
También hay que añadir que al jugador
se le hace un flaco favor señalándole como el jugador más caro de la
historia del baloncesto europeo. 6 millones es una losa demasiado
pesada para sostenerlas en los hombros de un chico de 17 años, más como
las gasta el público del Palau por no contar con la prensa catalana.
Meter a Ricky Rubio, de la cantera de la Penya, en el parquet del Palau
es como meter al cochinillo en el mismo matadero, el de la catalanidad
por supuesto. Miedo da sólo pensarlo. Eso sin contar el cómo puede quedar condicionado su
futuro si quiere presentarse al draft la próxima temporada. Aunque al
margen de toda cuestión extradeportiva, el invertir los seis millones
de euros en un jugador tiene que ser en alguien decisivo, determinante
y un líder experimentado; de momento Ricky ni tiene lanzamiento
incontestable, se rige por su buena defensa, ha sabido vivir protegido
bajo el parapeto de Rudy y Aíto pero debe demostrar que puede crecer
sin la presencia de ambos y que todo un proyecto deportivo puede girar alrededor de él. Puestos a demostrar esta temporada también tendrá
que hacernos creer si vale más de los seis millones, ahora para mí no los
vale.