Su historia es
como la de aquel familiar, conocido o amigo que regresa a casa después
de una larga temporada completando un master formativo; o un vulgar
curso de inglés. Ya se ha filtrado por el entorno del jugador, de cara
a Grupo Godó, o de la directiva, Grupo Zeta, que se ha llegado a un
principio de acuerdo con el Barça para concretar su vuelta al club
azulgrana. El Barça tenía previsto este mediodía presentar a Xavier
Pascual como nuevo entrenador, la rueda de prensa se suspendió y ya
saben, cuando un acto se suspende es que algo hay detrás. Tres millones
de euros brutos por temporada tienen la culpa. Lo que hace una semana
era un "no contemplo volver a Barcelona" ahora se traduce en un "coge el dinero y corre".
Juan Carlos recibe un contrato de superestrella europea, merecido o no
el tiempo lo dirá, pero conviene reflexionar tanto sobre la vuelta como
también si Navarro merece un contrato como tal.
Su vuelta se produce por una cuestión económica. Aquel jugador que
presumía de tener ofertas de más de 4 millones de dólares a principios
del mes de Julio del año pasad sólo consiguió tener el peor contrato
posible en la NBA. 500.000 dólares brutos y con la debilidad de la
moneda estadounidense como principal problema. Añadan ustedes una
cláusula de rescisión a abonar al Barça y sumenle a esta singular
hipoteca el coste del way of life
estadounidense. Navarro marchó a Memphis en busca de un buen contrato y
se marchará de Estados Unidos porque nadie quiere ofertar la cantidad
que necesita, porque su caso, pese a resultar relativamente exitoso, no
deja de ser repetitivo con la cantidad de jugadores en High School o en
el baloncesto universitario. Navarro no deja de ser un cromo
repetitivo; bendito cromo, sí, pero repetitivo para los ojeadores
estadounidenses que miran con recelo cada dólar invertido.
Esta es la realidad y no la que se insiste día sí, día también en que
fue Dusko el verdadero motivo de su marcha. Puede ser, pero fue una
cuestión personal del jugador; un capricho alimentado con susurros en
sus orejas por parte de su amigo Pau Gasol. Navarro se encontró en
Enero compuesto y sin amigo. Sin vínculos en la ciudad de Elvis, en el
equipo más siniestro y decadente de la NBA. Conviene pues hacer uso de
la sospecha para la vuelta de Navarro al Palau Blaugrana.
Me gustaría matizar sobre el contrato que le va a expendir el Barça al
jugador. Si este contrato sirva para que de una vez por todas el
jugador asuma de una vez un compromiso y un liderazgo con el equipo
bienvenido sea. Hasta la fecha Navarro dimitió de sus obligaciones como
jugador franquicia azulgrana. Una cosa es lo que la prensa anuncia,
adulando al jugador, y otra lo que realmente es. El Barça con Navarro
como líder sólo ganó una Copa del Rey y siendo Jordi Trias el
protagonista. También es cierto que el Barça sin él no ha evolucionado,
pero puestos a discutir debemos cuestionarnos que ha hecho el jugador
para merecer ser el jugador mejor pagado de la ACB. ¿Se valora ser un
jugador resolutivo, o debemos valorar algo más? Tómense unos minutos si
lo prefieren, analicen la situación previa y construyan su opinión
propia al respecto. Les invito a ello.
Un servidor no es contrario a su vuelta. El talento siempre es
bienvenido y más en un equipo como el Barça faltado de talento,
liderazgo y referentes con la grada. Navarro puede ser el revulsivo
anímico para comprender y respetar el proyecto azulgrana de Joan Creus
en la dirección deportiva. Si se concreta la permanencia de Marc Gasol
Creus habrá conseguido reunir al elenco de la catalanidad que deseaba
en un primer momento. Catalanidad pagada a precio de oro, ya que si
añadimos los 3 millones brutos de Navarro más los 2 y medio que
solicita el hermanísimo, nos dan una módica cifra de 5 millones de
euros sólo para esta temporada. Quedando por liquidar a Fran Vázquez,
Kasun, quién sabe si Acker y a lo mejor Lakovic. Si se concretaran
estas altas y no se formalizaran estas bajas el Barça ahora mismo
podría tener una de las plantillas más caras del baloncesto europeo.¿La
más útil y competitiva? Ellos creen que sí, nosotros permitamos dudar
de ello.