Toronto, Madrid, Málaga, Barcelona y Moscú, todas estas ciudades han
pasado en las últimas tres semanas en la vida de Jorge Garbajosa desde
que se rescindió su contrato con los Toronto Raptors. Qué raro que
todavía no haya sonado El Pireo. Una última temporada para olvidar; una
pesadilla en definitiva que comenzó con un interés exagerado por
participar en un Eurobasket en España como anfitrión. Una lesión
complicada de curar y fácil de recaer en ella tuvo la culpa. Un
dirigente de una Federación que no supo velar por la persona y sí por
los intereses del circo mediático que tenía en sus manos y que con el
poder lo tenía todo al alcance. Contactos en la vida política,
periodística y empresarial obrando lo imposible,
que una aseguradora
hiciese caso omiso a su cultura dando cobertura a un hecho
inasegurable. No importaba ni la ética, ni la persona, ni los negocios;
sólo importaba el baloncesto y el circo. Y hasta ahora.
Garbajosa se intentó recuperar de una lesión mal curada y puso en
riesgo su carrera como deportista de élite. La sigue poniendo en
riesgo, puesto que ahora mismo sin estar curado no tiene el apoyo de un
contrato detrás. Sólo de una Federación de baloncesto, unos periodistas
a los que periodísticamente se les llama
los txistularis y
de un agente de jugadores llamado Arturo Ortega. Han pasado tres
semanas y de Garbajosa sabemos que busca equipo, que tiene propuestas
pero que ninguna se concreta. El jugador señala que está bien, que
tiene el alta y que puede correr, de hecho ya entrena. Lo que no
sabemos es a qué intensidad puede entrenar y hasta cuando puede jugar.
Se habla mucho de futuro pero poco de medicina, cuando en una persona
lesionada importa más lo segundo si quiere aspirar a un buen contrato.
Garbajosa consiguió ser convocado por Aíto sin haber completado un
partido oficial en meses. Tiene dos meses para ponerse a punto, está
falto tanto de fondo como de forma física. Al menos el jugador se
muestra intenso cuando el resto de compañeros de gremio matan el tiempo
con campus veraniegos para estar en contacto con aquellos niños que
algún día fueron. Faltan ocho días para la concentración con España,
alguien debería presentar oferta y se deberán hacer pruebas médicas
para evaluar el estado físico del jugador. Falta por comprobar cual es
su caché actual y si tiene cabida en proyectos interesantes. El Real
Madrid tiene su perfil cubierto con un excedente de
cuatros y déficit de
cincos.
El Barça sólo da la impresión que se mostraría interesado si Ilyasova
volviera a Milkwaukee; algo por otra parte no tan descabellado dada la
ambigüedad del turco en su relación azulgrana. Con Messina tiene
contacto directo, se profesan respeto mútuo y han sido vistos más de
una vez en alguna cena compartiendo mesa y mantel, en Madrid
concretamente. Aunque el más que inmediato acuerdo con Erazem Lorbek
por parte moscovita contribuyen a poner puntos suspensivos al supuesto
acuerdo. Desde Unicaja confiaban en una pareja de baile formada por
Marc Gasol y Garbajosa; no tienen al uno y por el otro el interés recae
a cada día que pasa. Si analizamos todo lo publicado da la impresión de
ser todo más postizo que real, plagado de buenas intenciones pero que
no pasan más allá de lo verbal.
Mucha opacidad en la situación de Garbajosa. Desde su rescisión de
contrato con patrocinio de Mútua Madrileña al fondo de la sala. Era la
liquidación de la deuda, posiblemente el finiquito de Garbajosa. Nadie
lo ha aclarado, tampoco las indemnizaciones. Todos salen contentos, los
Raptors por haberse salido con la suya, Mútua Madrileña por
beneficiarse del engaño publicitario sin salir escaldada como sólo en
las empresas de riesgos negligentes puede ocurrir, Sáez porque tiene a
su juguete en sus manos y Garbajosa porque puede participar en unos
Juegos Olímpicos reduciendo su papel a un instrumento accesible. Habría
que comprobar cuánto perdería el jugador de no haber sido preconvocado
por Aíto a la vez que habría que averiguar el peaje que paga Sáez para
que Garbajosa después del cese de Pepu señalara que "nadie es
imprescindible". Palabras ingratas como extrañas en una persona tan
profesional como Garbajosa que no contribuyen a clarificar qué
situación y qué relación sostienen a Garbajosa una vez acabado su
vínculo estadounidense.