
Dirigentes,
representantes y personas vinculadas con el deporte de la canasta en el
panorama español. Casi todos con un juicio crítico al nuevo formato de
la Euroliga. Todos construyen el mismo argumento: el modelo europeo se
basa en la pasión y que es esta el principal motor de las
competiciones. Me cuenta Manuel Llorente, presidente del Pamesa "todos
luchamos para participar en una competición superior en la que te
encuentras, y con la participación perpetua de unos equipos se niega el
principio básico del deporte en Europa".
Manuel Llorente, presidente del Pamesa, es seguramente el más crítico y
apocalíptico con la reforma del formato de la Euroliga, pero no deja de
ser uno más de los afectados.
Dolido por
sentirse desplazado de los organos de decisión, Manuel, o Manolo como
le llaman en los corrillos baloncestísticos me reconoce "me duele que hayan habido unos equipos y sobretodo unos dirigentes de la ACB que hayan estado al corriente de todo".
La incomunicación en la ACB está a la orden del día, Villacampa,
presidente de la Penya, en otra conversación telefónica, me asegura que
extraoficialmente se sabían cosas pero que oficialmente no había
recibido ninguna confirmación de tal hecho, "lógicamente sabía a lo que iba a Berlín", Manuel Llorente también lo sabía, el viernes anterior se lo comunicaron en la Asamblea de la ACB, "pensaba
que ibamos a la Asamblea ACB a discutir sobre la eliminación de los
trienios y me encuentro al presidente de la ACB y de la ULEB explicando
que la Euroliga iba a estudiar el organizar una competición cerrada".Hablaba de Eduard Portela.
Los clubes de
la ACB no están unidos para la causa, separados entre los beneficiados
y los perjudicados, se desmienten unos a otros, "Villacampa
no puede decir que no recibiera información sobre lo que se iba a votar
el lunes, de la misma forma que todos los alumnos reciben los mismos
apuntes a estudiar para los siguientes exámenes", me cuentan desde el Barça que no quiere dar su versión oficial ya que se remite a lo aprobado por la Euroliga, "con una amplísima mayoría". Los reproches van de un lado a otro, Querejeta a Llorente le reprochó en la Asamblea "precisamente tú como puedes hablar de esta forma, como si supieses más que los demás". En
la ACB se sabe que todo son cuestión de galones, y Manuel Llorente no
hace más de un año que recaló en el Pamesa como dirigente
baloncestístico. El presidente valenciano me reconoció que todo se
decidirá en la próxima Asamblea ACB, Villacampa opinaba lo mismo, pero
Llorente fue más allá, "no
creo que a Ramón Calderón le interese ir al margen de la realidad
nacional, al fin y al cabo son los primeros en convertirse en los
abanderados de España".
Sería interesante conocer la opinión del máximo mandatario del Real
Madrid y no la de los enviados del club a la Euroliga -Antonio Martín y
Alberto Herreros-. Al fin y al cabo fue Calderón el que introdujo en el
club a Divac con la mediática intención de ser uno de los primeros
clubes en tener una franquicia NBA en Europa...
Los dirigentes
consultados, e incluso muchos no mencionados, o están confundidos o
quieren parecerlo; muchos se remiten a la Asamblea de la ACB porque
creen que es la propia asociación la que reparte las plazas. Alarmante
que no sepan distinguir entre las plazas a la ACB y las licencias hacia
los clubes; es totalmente distinto. Todos coinciden en que se trata de
una decisión que debería reflexionarse en torno a criterios deportivos.
No señores, la Euroliga con este nuevo formato no busca una competición
mejor, sino más rentable; ahora mismo es deficitaria, tanto en la
asistencia a los pabellones como en las audiencias televisivas. No se
busca mejorar sino innovarse y adelantarse a los tiempos futuros. No se
añaden más equipos sino los mercados de las grandes áreas
metropolitanas; por eso no interesa Badalona, de la misma forma que a
lo mejor no interesa el Baskonia si cumple tres temporadas nefastas. No
puede ser ajena ya que la historia ha condenado a otros equipos mucho
más esplendorosos, como la Benetton, la Virtus de Bolonia o la eterna
Jugoplastika. El hecho de coronarse en Europa no se valora,aunque la
ULEB se haya unido con Fiba Europa para unificar la segunda competición
continental y le den al campeón el premio menor de participar la
siguiente temporada. Otro dirigente al referirnos a la ULEB como
alternativa nos responde con un tajante "la Copa ULEB no da dinero".
Los dirigentes me mostraron su desconfianza hacia la nueva Eurocup.
Bertomeu declaró en Barcelona en la rueda de prensa posterior a la
Asamblea de Berlín que una de las intenciones de este “cierre” era
evitar que se colaran proyectos deportivos que habiendo logrado éxitos
deportivos una temporada, pero que al siguiente año no mantuvieran la
misma excelencia deportiva. ¿Estaría pensando en la Penya y en el
previsible bajón que se le augura al proyecto deportivo de este año?;
por eso la Penya no tiene barra libre en la máxima competición
continental, por mucho que le pese a Villacampa el hecho de que "se
han organizado 62 reuniones y no nos han tenido en cuenta; y eso que
teníamos garantizada nuestra participación desde el mes de Abril".
Se ha
registrado poco debate en la cuestión, tanto en lo previo como en lo
póstumo. Tanto en los corrillos como en los despachos baloncestísticos.
La razón debería ser importante, pues el Pamesa por ejemplo, y como
otros clubes reaccionan, "no estamos dispuestos a ser las comparsas de los equipos elegidos por la Euroliga, y yo ahora mismo me siento como tal" se lamenta el presidente del Pamesa. Jordi
Villacampa y Manuel Llorente me reconocen que la situación cambia a la
hora de reunir nuevos patrocinadores y asumir nuevas inversiones, no
solo ellos, sino también en otras plazas emergentes, como por ejemplo
Zaragoza. Tienen razón en que la Euroliga cierra con un portazo las
posibilidades de otros equipos. Villacampa al respecto cree que se
busca un sistema en el que premia la estabilidad frente al dinamismo y
la pasión europea.
El cambio era
necesario, aunque sea por cuestiones empresariales. Ese extremo me lo
confirma José Luis Sáez, presidente de la FEB, que no ve que esta
situación sea novedosa para él, "te remito a las hemerotecas para que compruebes que está ocurriendo lo mismo que en el año 2000". Momento en el que se produjo la ruptura entre la FIBA y la ULEB "hubo
un gran movimiento en torno a los derechos deportivos, con una empresa
que gestionaba los derechos, Mediapro, y un partner comercial,
Telefónica, una competición con un núcleo fuerte de equipos importantes".
Sólo es cuestión de cambiar los nombres de los actores, pero el guión
parece ser el mismo: un modelo de negocio supranacional que estaría
basado en el futuro del deporte profesional, en contrecto del
baloncesto. Revoluciones y rupturas como principales protagonistas en
la construcción del baloncesto europeo como trasfondo, "tienes razón, aunque a pesar de los conflictos se ha conseguido hacer un baloncesto fuerte". Cambios que no vienen por casualidad, ni tampoco son gratuitos, Sáez avisa "no creo que se apuesten por los cambios para que todo quede igual." O
lo que es lo mismo, la Euroliga puede ser que se haya decidido a
solucionar esos errores de los que pecó en un pasado más bien reciente."No hay marcha atrás" me asegura.
Otra persona consultada fue al presidente de la ABP, José Luis Llorente; su opinión al respecto es que los cambios son "un auténtico disparate". Se alinea con el presidente del Pamesa y de la Penya en el sentido de argumentar la pasión como argumento "sin ella el sistema europeo no puede funcionar". Para Llorente todo se basa en observar al único modelo que funciona: el fútbol y rehuir de los trienios, ya que según él "vulneran el sistema piramidal europeo en el que se encuentran equipos con aspiraciones para crecer". Este sistema según él lo que provocará "es un empobrecimiento general."
Todos nos preguntamos lo que le puede faltar a la ACB -¿o al baloncesto?- en estos momentos. "Una única imagen", me responde Sáez, todo lo contrario al napoleónico "divide y vencerás". No
es que haya división, pero sí podemos afirmar que existen muchas mesas
de juego. No confundir el rehuir de la división con el de ampliar
horizontes. Esa es otra historia, la Euroliga insiste en una idea
primitiva de acercar el baloncesto a las ciudades más importantes,
Berlín y Londres como principales destinatarios. Ideas primitivas que
no contaban con la aprobación del principal promotor en estos momentos,
Jordi Bertomeu. De hecho me han asegurado que Bertomeu como dirigente
de la ACB ya se negó en su momento a la instalación de este sistema
competitivo. Pero eso no es lo importante, sino la definición de la
Euroliga, tal como reza José Luis Sáez "que es lo que se quiere ser, si una NBA bis o algo distinto. " Al
consultarle al presidente de la FEB sobre si vería factible una Euroliga de fines de semana
apela a que deberían compatibilizarse las competiciones, quizás con
ligas domésticas a las que no se les faltara el respeto.Durante
alrededor de cuarenta minutos estuvo exponiendo sus ideas y opiniones
sobre el futuro del baloncesto nacional.
Para Joe
Llorente el baloncesto europeo debería apostar por las referencias
nacionales de los aficionados, es decir, el apostar por el jugador
nacional. "La falta de referentes nacionales es fundamental"
me razona. Así, según Llorente, también aumentaría el interés
televisivo. La discusión con Llorente profundizó entre valorar y
escoger entre un producto de calidad frente a un producto popular. "Yo pienso que sí es compatible, mira la Penya" me argumentó, y yo le rebatí, "sí ¿pero que audiencias tiene la Penya?" le rebatí. "Bueno,
tampoco te esperes grandes mejorías en el corto plazo, pero sí en el
medio, la Penya y el Real Madrid son los más reconocidos ahora mismo".
La conversación con Llorente derivó a una mayor estabilidad de las
plantillas, un menor liberalismo deportivo en definitiva. Una vuelta al
método tradicional que "no era tan agresivo como lo es ahora" ya que los cambios marcan "una tendencia a la baja".
Todos los consultados coinciden en que se necesita un cambio en la competición, unos piden una mayor solidaridad informativa, "que se nos tenga en cuenta", otros reclaman un mayor sentido democrático a la hora de tomar decisiones. "Lo que no puede ser es que todo esté planificado por 6 equipos en Europa, no son 16 como apuntan"
Y es que el nuevo sistema es partidista y beneficia a unos pocos según
todos los consultados, el baloncesto para ellos va mucho más allá de la
rentabilidad, y según el presidente del Pamesa se invierte "para satisfacer a unos patrocinadores, a una afición y a una ciudad"; mientras que para el presidente de la ABP, el baloncesto no debe permitirse el consideralo como un deporte de minorías, "porque
es un deporte con 300.000 licencias federativas, más los que juegan a
nivel de aficionado, a parte que pocos deportes pueden congregar a
tantos aficionados como la selección nacional de baloncesto".
Todo según él se basa en recuperar la identificación del aficionado,
otros hablan de generar mayor interés. Cada cual tiene su opinión al
respecto y faltará por conocer la opinión de otros sectores no
reflejados en estas líneas pero sí en los próximos días. Hablo del
estamento arbitral, jugadores, productoras de televisión, opiniones no
transmitidas pero igual o tan importantes; como la respuesta que puedan
ofrecernos Portela, Senespleda y Bertomeu al respecto. Es el momento
del cambio y quiénes mejor que ellos para que nos lo expliquen.