En tres partidos
de Aíto han habido muchos cambios sobre la selección española de Pepu.
El primero de ellos tolerancia cero a aquel que no defienda: Navarro el
primero de la lista parece ser que ya está avisado. Este hecho ya
ocurría con Pepu cuando redujo la presencia en pista de Sergio
Rodríguez. Lo de Aíto es toda una declaración de intenciones de aquel
con la confianza que le dan los galones de ser uno de los mejores
entrenadores en la historia del baloncesto español. La intensidad
defensiva vuelve a ser una de las señas identitarias de la selección
española. La otra debe ser la intensidad mental, una de las razones por
las que esta generación de jugadores españoles no consiguió la medalla
de oro en la final del Eurobasket de Madrid. Con el cambio de
entrenador se está cerca de erradicar también el síndrome de la ÑBA.
Aíto llega a la selección mandando y haciendo jugar olvidándose de la
fama y haciendo imperar el riguroso criterio deportivo. A riesgo de
quebrar los equilibrios intestinos del colectivo. Tres jugadores
representan ese cambio, el primero de ellos Rudy, hoy mismo más jugador
que su competidor Navarro, y con capacidad tanto en el uno contra uno,
en la transición ofensiva como en la defensa. Generando espacios o bien
oportunidades a sus compañeros. Navarro queda ahora mismo reducido a
especialista en el lanzamiento exterior. Por tanto el debate
Rudy-Navarro puede resultar mucho más que interesante, porque Rudy ya
no es ni suplente ni un jugador más en la rotación, ha sobrepasado a
uno de las estrellas con todo merecimiento.
Aíto busca garantías competitivas siendo conocedor del calendario
durísimo que le espera en Pekín con Alemania, Estados Unidos y Grecia.
Dicho con otras palabras, Aíto no quiere ser odiosamente comparado con
Pepu desaprovechando el enorme potencial del colectivo que tiene entre
manos. Seguramente el mejor que ha tenido en su carrera. Ahora mismo la
selección española tiene valores que han mejorado el conjunto. Desde el
entrenador que poco a poco va introduciendo métodos que con Pepu, bien
por desidia de sus pupilos o bien por la negligencia del que fue
seleccionador, desaparecieron por completo. La selección antes ganaba
por tener mejores jugadores que el resto de equipos, ahora se aspira a
ganar con método, sin él la medalla sería utópica a pesar de disponer a
uno de los tres mejores equipos de las Olimpiadas.
También se han eliminado otras de las arrojadizas del pasado, el Paucentrismo y
la influencia táctica de Garbajosa. Todo tiene un nombre: Marc Gasol.
Ya en el partido contra Argentina se vió su importancia creciente en el
colectivo, ya no es un jugador de diez minutos sino de más de 20. La
selección española estaba necesitada de un cinco puro en el poste bajo
y ahora mismo tienen en esa posición a uno de los mejores jugadores del
equipo. La pareja formada por Pau Gasol y su hermanísimo puede lograr
alcanzar un equilibrio táctico diferente al que podía aportar
Garbajosa, diferente pero seguramente mucho más sólido que en épocas
pasadas. Si a esto añadimos la labor que pueda desarrollar Felipe Reyes
más el trabajo en las posiciones exteriores desarrollado por Mumbrú y
Carlos Jiménez garantizaran el blindaje defensivo tanto en el ataque
estático como en el dinámico. La primera mitad del primer cuarto contra
Argentina en la defensa a Scola debería servir de ejemplo ilustrativo.
Se conceden menos canastas fáciles y el colectivo español no tiene
necesidad de incrementar rendimientos ofensivos.
Otra de las problemáticas pasadas se centró en la dirección donde sólo
Calderón era indiscutible. Ya Pepu se anticipó en el rendimiento de
Carlos Cabezas, justo en el momento que la selección española más
necesitaba de la presencia de un segundo base. Aíto ha decidio apostar
por tres bases de similar patrón y prestaciones, directores eléctricos
y rápidos de movimientos en la defensa. Raúl López cómodo en su rol de
base inicial con protagonismo en momentos determinados, Calderón
convertido en sexto hombre y Ricky Rubio como jugador número doce que
suma más que resta. Tres bases que tienen la virtud de recuperar muchos
balones y de arriesgar poco en las posesiones, por lo que el juego de
la selección española a parte de ganar en eficacia ahora puede ganar en
eficiencia.
Logicamente queda mucho por caminar con este equipo, pero los cambios
de momento mejoran algo más que las sensaciones; quedando la ilusión
del aficionado al margen. Ahora mismo la selección, si recupera su
disciplina y la constancia del Mundial de Japón, puede certificar ser
el equipo más sólido del Mundial. Estados Unidos por calidad individual
y fisico colectivo puede ser su rival a la hora de conseguir el oro.
Lituania por tener el mayor equilibrio de calidad individual y
colectiva puede ser su rival para conseguir la plata. La medalla
parecen estar asignadas en los tres mejores colectivos que se presentan
a las Olimpiadas. A España sólo le faltará asignar el color, tiene dos
rivales deportivos pero el más peligroso no es otro que el suyo propio.
Y Aíto está dispuesto a dominarlo.
Los pecados capitales de la selección española en el Eurobasket 2007