ESPAÑA 91
LITUANIA 66
ESPAÑA: Marc Gasol (11), Felipe Reyes (16), Mumbrú (4), Rudy
Fernández (16), Raúl López (2) -cinco inicial- Navarro (14), Calderón
(4), Carlos Jiménez (2), Ricky Rubio (8), Berni Rodríguez (2),
Garbajosa (4) y Pau Gasol (8).
LITUANIA: Lukauskis (-), Kaukenas (4), K. Lavrinovic (6),
Jasikevicius (12), Javtokas (6) -cinco inicial- Delininkait (2),
Macilius (3), Songaila (3), Jasaitis (5), D. Lavrinovic (-),
Petravicius (8) y Prekevicius (-).
A
tan pocos días para los Juegos Olímpicos estamos en la misma inercia
ganadora que en la antesala del Eurobasket. La selección arrollaba y
despertaba euforias allá por donde pasaba. Faltaba seriedad pero los
resultados y las dinámicas positivas en los malos momentos ocultaban
todo lo que había detrás. Aíto tampoco es la panacea y tampoco es
cuestión de invertir líneas y tiempo en elogios infinitos, pero hay que
insistir en que a resultados similares las realidades son más bien
distintas. Se pierden referentes pero se han ganado otros que hacen de
este equipo un sólido colectivo. Sólido y equilibrado, a la vez que
difícil de no sólo de ganar sino también de superar en algún aspecto
del juego. Este equipo alcanza la perfección, o al menos no reincide en
errores o propuestas estridentes, a veces la perfección reside en ello,
en la no alteración de un proceso. Y España ahora mismo está cerca de
ello.
No hay que menospreciar a Lituania,
cada año reduce su arsenal individual pero tiene un colectivo que
entiende el baloncesto desde la cuna. Lituania no tiene nada que ver
con aquella que maravilló en los Juegos Olímpicos de Sidney y que tanto
respeto causaba en Atenas. Poco queda también del Mundial de Japón y
también del Eurobasket pasado. Individualmente la lista presentada por
Zukauskas presenta muchas revelaciones de esta temporada pero también
muchas ausencias. A la ya habitual de Ilgauskas se han unido las de
Arturas Jomantas y Ramunas Siskaukas. La de Ilgauskas es importantísima
porque a Lituania le falta un referente bajo los aros. El baloncesto es
un deporte que no puede depender exclusívamente del talento exterior y
ahora mismo el baloncesto lituano depende de ello no como recurso, o
una virtud, sino como una desesperada necesidad. Para ello tienen a
Jasikevicius, a Kaukenas, a Jomantas, a Jasaitis y al eterno candidato
Lukauski del Lietuvos Rytas que al presentarse tantas bajas Zukauskas
le ha dado una oportunidad que llevaba tiempo mereciendo este jugador.
Lituania lo pasó mal por el juego
interior. Marc Gasol infunde mucho más respeto que su hermano mayor. El
duelo entre el ex Akasvayu con Javtokas no ha existido. Hace dos
temporadas Marc Gasol se veía retratado con todo rival que tenía en
frente; ahora es él el que los humilla. Perfecto en la defensa, en la
colocación en el corazón de la defensa zonal e interesante en la
anticipación. Sumemos las potenciales canastas a los recursos que ha
aprendido este año y llegaremos a la conclusión que el hermanísimo este
año se puede hacer mucho más grande.Ya en España Aíto lo necesita mucho
más que a un Pau Gasol superdotado pero que nunca ha enseñado todo ese
baloncesto que tiene dentro. Marc ahora mismo es más generoso a la hora
de emocionar al aficionado, Pau en ello se reserva a la espera de retos
mayores. Dos formas de entender este deporte, mostrarse, insinuarse o
esconderse; luego todo jugador escoje la suya.
Del partido de ayer se podría
reconocer que fue un tanto igualado pese a lo abultada de la derrota.
Aíto movió sus piezas sin todavía dar con el estilo de juego
definitivo. Probó varias cosas, juntar a los dos aleros -Jiménez y
Mumbrú- en la pista con la obligación de aprovechar los recursos de
Jiménez. También el seleccionador se vió obligado en relación al rival
que tenía en frente. Jonas Maciulis pese a no completar un buen partido
infunde mucho respeto, Jasaitis en la selección comienza a brillar a la
espera de Siskaukas, y con Songaila y Kleiza aportando su potencia en
el perímetro era obvio que Aíto basara su juego en la defensa exterior,
utilizando a banda al comodín Garbajosa. Lituania se quedó sin recursos
porque bajo los aros era prácticamente imposible.
El partido en sí garantizó minutos de
calidad competitiva a los jugadores menos habituales. Unos con minutos
pueden generar muchas canastas, como Felipe Reyes, mucho trabajo, como
Jiménez y Berni Rodríguez, mucha ilusión como Ricky Rubio mientras
otros con más presencia sólo se convierten en especialistas de la
distancia, Navarro. El run run periodístico comienza a sonar por la
asignación de minutos del jugador azulgrana. El debate hoy por hoy no
existe porque Rudy ahora mismo es tan incuestionable como el
hermanísimo, conserva su facilidad anotadora y su plasticidad de juego.
Navarro puede ser más importante en su nuevo rol de revulsivo, a la vez
que determinante y decisivo.
Aíto,
mientras, prueba, rota a sus hombres y aplica nuevas ideas que sean
compatibles a sus hombres. Aíto se adapta a la selección para encontrar
el camino para llegar al éxito pero los jugadores deben también
adaptarse a Aíto-si no lo están ya- para poder participar. La selección
española recupera un método y una constancia haciéndola compatible con
la calidad individual. Ya no se cuestionan los compromisos por
marketing que condicionaban entrenos u horas de video, añadiendo
también que los jugadores tampoco compiten en horario de máxima
audiencia; a ver cuando se hablará de ello, por cierto. Estas son las
nuevas variantes a pesar que el equipo gane con la misma autoridad pero
con distinta solvencia.