
Si
tuviéramos que definir la historia del CAB Obradoiro, continente de
tramas, falsedades documentales y un largo proceso judicial, lo
haríamos a partir de la resistencia contracultural. El romper contra lo
establecido. Una lucha adolescente con final feliz en la que sólo unos
pocos creyeron en sus posibilidades. Una historia en la que muchos
confiaban en que, retardando el proceso, provocarían deserciones. Dos
personas, José Ramón Mato y José Ángel Docobo, frente a los que regulan
e intervienen en el stablishment baloncestístico nacional, y que ven,
dieciocho años después, cómo llegan al final del camino para comenzar
otro nuevo: creación y asentamiento de un club a partir de la nada. Con
intervenciones de las cuentas, con quiebras y fracasos deportivos que
acabaron con el club en Primera Nacional.
Para José Ángel Docobo, doctor en Astronomía y director del Observatorio Astronómico Ramón María Aller en Santiago de Compostela,
se pone fin a un proceso que comenzó a principio de los años 90. Él no
estaba en el club cuando sucedieron los hechos, sino que entró un año
después con su compañero de luchas José Ramón Mato. En aquel momento
hubo un cambio en la gestora del club. El motivo principal fue un
desfase presupuestario la temporada siguiente a la de la eliminatoria
de ascenso contra el Júver Murcia. Un presupuesto de 80 millones de
pesetas en el que sólo se cubrió la mitad. El club entró en quiebra y,
con una situación preocupante, se descendió de categoría, pasando de la
Primera División- lo que ahora sería LEB Oro- a lo que era la Segunda
División -LEB Plata-.
Fueron unos
inicios duros, según me comentó Docobo, en los que arriesgó poniendo
dinero de su bolsillo, "como haría cualquier directivo. No estamos
obligados pero se hace si es necesario". Le pregunté sí pensaba
recuperar el dinero invertido, "la verdad es que ni lo he pensado ni lo tengo calculado". Le pregunté por qué quiso entrar en la junta gestora, "era socio y aficionado al Obradoiro”. Docobo entró en el club con 41 años, y ahora, con 57, va a dejar al club en la categoría que judicialmente le corresponde. "Lo haremos sin deber nada a nadie, con cinco equipos a nuestro cargo y en una situación que a muchos ya les gustaría tener". Sobre sus sensaciones personales, Docobo me reconoció que no se arrepiente de nada, "ha
costado pero creo que ya hemos pasado lo peor. Con nuestro abogado en
Madrid supe esperar porque con él tenía un buen feeling al respecto."
La
situación económica nos lleva a debatir largo y tendido a lo largo de
la conversación; Docobo citó hasta diez veces en no menos de cinco
minutos la necesidad económica. "Antes,
en el proceso habían muchos escépticos que se reían de sólo pensar en
que el Obradoiro fuera aceptado en la ACB. Ahora sólo espero que se
acerque gente dispuesta a invertir". Docobo me habló de una
cantidad cercana a los cinco millones de euros, de los cuales se
deberían cubrir en parte con un sponsor importante y con la ayuda de
las administraciones públicas. En ese momento mostré mi disconformidad
cuestionando la razón por la que todo dirigente baloncestístico reclama
insistentemente la ayuda pública, tratándose como se trata de empresas
privadas, "sí,
tienes razón, pero no sólo en el baloncesto. No hace mucho salió
publicado que los clubes de fútbol deben más de 600 millones de euros a
Hacienda". Aún así me matizó que no esperaba una ayuda económica, "se puede ayudar de muchas formas. No en vano, el Obradoiro promocionará la ciudad en la ACB".
Continuamos
reflexionando sobre la situación económica de los clubes ACB y la
escasez de patrimonio. Docobo no descartó la posibilidad de invertir en
patrimonio propio, "Obradoiro tenía un pabellón y un piso, pero por problemas económicos se tuvo que vender",
aunque a la vez razona sobre la dificultad que entraña este sector. Me
sorprende, por ejemplo, la escasez de equipos que juegan en una pista
propia (creo que sólo el Barça juega en un recinto de su propiedad), "la
experiencia nos indica que en el baloncesto no hay negocio y que, antes
que invertir en patrimonio, el dirigente deportivo prefiere invertir en
la plantilla". Docobo consideraba que era complicado por el canon que impone la ACB para poder participar en la competición, "a nosotros será de 700.000 euros, pero el resto lo tienen mucho más alto." Para ello Docobo piensa obtener recursos con una demanda a la FEB por daños y perjuicios, "parte de lo que ganemos será para tenerlo como fondos propios". La demanda me sorprendió, "verás,
como tú debes saber, estuvimos a punto de firmar un convenio con la ACB
y la FEB en el que íbamos a renunciar a nuevas reclamaciones; al no
firmarlo, somos libres para reclamar lo que en nuestro criterio nos
corresponde." Las reclamaciones son de daños y perjuicios y
fuentes lo vinculan a los movimientos económicos hasta la fecha del CB
Murcia valorando la demanda en 60 millones de euros...Ese convenio no
se firmó por parte de la ACB ya que no hubo ningún acuerdo entre ella y
la FEB en el tema de los ascensos y descensos para luego equilibrar la
competición.
El Obradoiro recibió presiones para participar en
esta misma temporada, pero la falta de tiempo para concretar un
proyecto sólido les impidió hacerse cargo de la plaza. El proceso se ha
alargado por las condiciones de la ACB. Muchos pensaban en los
dirigentes de equipos ACB que debían aprovechar su oportunidad ya que
en dieciocho temporadas habían tenido tiempo suficiente para concretar
un proyecto. Docobo se siente amparado por la Justicia, y el 26 de
Julio el Tribunal Superior de Justicia confirmó que la ejecución de la
sentencia sería para la próxima temporada. Por tanto es definitivo que
la próxima temporada habrá una plaza más en la ACB.
La
conversación derivó al futuro del Obradoiro, sobre lo que tiene que
aportar un equipo virgen en la élite como el cuadro gallego, "bueno, nosotros ya estuvimos en la élite hace mucho tiempo". Cuando quise rebatirle con un "sí,
pero el baloncesto profesional ha cambiado en los últimos 25 años y
ustedes no han intervenido durante este tiempo, de ahí que resalte su
inexperiencia", Docobo me dio la razón, pero me matizó, “bueno, no hemos intervenido porque tampoco nos han dejado, pero comprendo lo que me consultas". El presidente del Obradoiro continuó con lo que pretendía ofrecer su equipo "en primer lugar, participaremos para cumplir una sentencia judicial que ha sido un ejemplo de limpieza deportiva". Quise reorientar mi pregunta hacia lo directamente político, lo asambleario: "la
ACB no deja de ser un coto privado en el que unas personas con más
galones imponen su criterio al resto, y que si una de las cosas que
reúne el hecho de participar en la ACB es la de influir en la toma de
decisiones en el baloncesto de élite nacional, desde los descensos, los
ascensos y las licencias A. ¿Realmente están preparados para ello?" Docobo asintió "por
cuestiones profesionales he podido tratar con gente muy influyente, y
no, no me da ningún miedo el tener que influir en las Asambleas de la
ACB".
Resalté la
importancia de su inexperiencia en el baloncesto profesional y el
dirigente me reconoció que ya tenían pensado, para la próxima
temporada, incorporar a un secretario técnico y a un gerente con
experiencia en la ACB. "Quizás
las primeras temporadas sea una persona plenipotenciaria, y ya nos han
llegado ofrecimientos de personas importantes con experiencia ACB." Al escucharle me vino a la cabeza el papel que él desarrollaría, "mi función sería institucional".
Con ello, el dirigente gallego me estaba dando la razón en la
importancia de la experiencia y los galones en la ACB. Y es que, para
esta próxima temporada, me confirmó que continuarían en Primera
Nacional, "tuvimos la posibilidad de jugar en EBA, pero económicamente nos compensaba continuar tal y como estábamos".
De
lo estructural hicimos un breve análisis de la situación. Falta un
pabellón, Docobo me confirmó que jugarían en La Fonte do Saz, con
capacidad para 6.000 personas, y, sobre todo, una sede social, ya que
ahora mismo ni tienen una dirección a la que dirigirse, ni un teléfono
de contacto, sólo el suyo personal. El presidente me reconoció que
estaban ya trabajando en un local y en la contratación de
administrativos. No en vano, un equipo ACB necesita de una
infraestructura suficiente y ahora mismo el Obradoiro todavía está
instalado en lo amateur. De cara al sponsor me destacó que el actual,
Óptica Val, tendrá un lugar en el club la próxima temporada, pero que
lógicamente necesitan de un patrocinador importante del que me avisó
que "no descartaría un patrocinador extranjero".
Por
todas esas deficiencias estructurales planeó en la conversación las
dudas sobre la participación del Obradoiro en la ACB. Legalmente están
autorizados para competir la próxima temporada."La
ACB nos pidió que nos esperáramos una temporada más, fue la primera
interesada, de hecho si en Febrero nos hubieran avisado podríamos estar
participando esta misma temporada" No estaba conforme con el
interés gallego y quise cuestionarlo vinculando el futuro del Obradoiro
con la venta de la plaza ACB a una ciudad. El motivo muy simple, si el
Obradoiro entrara en la ACB tendría que abonar un cánon de 700.000
euros, una cantidad inferior a los 3 millones que abonan el resto.
Fuentes me valoraron el coste de una plaza ACB por un valor mínimo que
oscila entre los 4-5 millones de euros. Ya me avisaron que todo tiene
el precio que se esté dispuesto a abonar. Al presidente del Obradoiro
le avisé que muchas personas vinculadas al deporte de la canasta
vinculaban al proceso con la venta de la plaza ACB y que el Obradoiro
no tenía previsto participar en la máxima competición nacional. Docobo
en un principio fue muy ambiguo reconociéndome con "no lo habíamos pensado y sí, tal como lo expones la rentabilidad es relevante". Entonces no me desmentía la posibilidad de que ustedes acepten una propuesta de otra ciudad."Me parece que el tema de las ventas de las plazas corresponde aceptarlas a la misma ACB por un convenio firmado en el año 98" para luego afirmar, "desde
luego los 700.000€ de inversión y su posterior venta daría una
rentabilidad importante pero desde luego no es por lo que hemos luchado
este tiempo ya que con el proceso, la verdad, se trata de una
oportunidad única para obtener algo intangible". Que cada uno entienda lo que quiera comprender...
Ya
en lo social, hablamos de cómo recuperar una afición con síntomas de
pertenencia al Obradoiro. Docobo me explicó que históricamente el
equipo tenía una afición de naturaleza universitaria, sobre todo en los
alrededores de Santiago de Compostela. Como anécdota me recordó que
muchos ex-jugadores del equipo seguían quedando puntualmente para
recordar viejas anécdotas. Lo que tiene claro Docobo es que la próxima
temporada, junto al Deportivo de la Coruña, será el equipo deportivo
más importante de Galicia. Para finalizar, me dejó un mensaje
optimista: "si la ACB vuelve a Galicia, no te preocupes que tendremos una afición detrás".