Podría entenderse
el titular para definir el partido del sábado. Pero no es así. Este
Barça actual a estas alturas ya tiene una derrota más que la temporada
pasada en la liga ACB. Un total de tres: Kalise Gran Canaria,
Estudiantes y Unicaja de Málaga. Cierto es que el calendario de la
temporada pasada fue mucho más benévolo de lo que ha jugado el Barça
esta temporada. Ha jugado ya contra cinco de los ocho primeros
clasificados, sólo les falta el TAU Baskonia y el Real Madrid, ambos
puestos en fechas navideñas. Ahora le sigue un calendario mucho más
ligero con la visita el próximo domingo del Granada del recuperado
Curtis Bordchart, un rival que siempre ha decepcionado en el Palau, y
más adelante los compromisos contra los dos últimos clasificados:
Vivemenorca y Cajasol más la de un rival correoso pero de un nivel
inferior al del ejercicio pasado, el Iurbentia de Bilbao.
Tres derrotas no suponen un drama pero ya la temporada pasada se
cuestionó el proyecto desde el inicio y es ahora cuando ya la prensa
comienza a cuestionar cosas. Tres derrotas no deben ser un drama pero
sí un serio aviso. La prensa ya tiene barra libre: ayer Mundo Deportivo
en su edición papel tituló su crónica con "Barça frágil". Andres
Jiménez en su colaboración con El Periódico titula su columna con un
"El Barça siembra dudas" Hoy Sport
impacta de pleno a todos los fichajes del club azulgrana
citando a Barrett -jugador del que hablaremos mañana-, Barton-jugador
cuyo rendimiento cuestionamos la semana pasada-, Andersen y Santiago.
Lo que antes era maravilloso ahora resulta ser dudoso. Pero la dinámica
del Barça en este primer tercio de temporada debe admitir varios
matices.
En primer lugar, se habla de los fichajes de esta temporada. No se
admite discusión, esta plantilla es de las más potentes que ha
construído el Barça a lo largo de toda su historia, y plantillas mucho
peores han ofrecido un rendimiento más regular. Tanto en la victoria,
como en la derrota. La prensa, los aficionados y la crítica ya
denuncian aspectos del juego que no le gustan. El redactor de El
Periódico, Roger Pascual, el sábado,
habló de la insistencia en la navarrodependencia.
Esto y cuando se dispone de una gran variedad de jugadores ofensivos,
como Basile, Lakovic, Ilyasova, Fran Vázquez, Andersen y Santiago. Una
de las virtudes de esta temporada es que el equipo tenía un perfil
claramente ofensivo, hasta el punto que gracias a ello se ocultaban las
pocas virtudes defensivas en el colectivo azulgrana. Reducir el método
ofensivo al
navarrosistema
con la cantidad de jugadores determinantes que tiene el equipo es no
saber aprovechar las posibilidades de la plantilla actual, más que
cuestionar el rendimiento individual habría que buscar la solución para
que todos los jugadores rindan mejor.
En segundo lugar la defensa del equipo. En el partido contra el Unicaja
pudimos ver de nuevo a lo que se aferra el equipo cuando van mal dadas:
la defensa zonal dos-tres. Esa defensa permitió a los tiradores de
Unicaja lanzar en algunos momentos sin oposición. De memoria podría
decir que tres de los ocho triples anotados por Unicaja fueron en
momento de defensa zonal en apenas minuto y medio, dos de Kelati y otro
de Jiri Welsch, antes de finalizar el tercer cuarto. No estoy en contra
de utilizar una defensa zonal, pero si en ella tienes a Lakovic, y
Navarro sabiendo de sus virtudes para defender, y además no es la
primera vez que sucede esta temporada, uno no puede llegar a comprender
la utilidad de la defensa zonal. Eso interpretando que el equipo quería
ganar a partir de la defensa.
Más adelante deberíamos tener en cuenta la interpretación estadística
para la valoración de los partidos. Se tiende a hablar mucho de la
balanza de balones perdidos y recuperados. El Barça perdió 17 balones y
recuperó 9. Que el Barça pierda 17 balones no resulta preocupante ni
siquiera decisivo, no es una cifra destacable pero tampoco es para
argumentar una derrota. Como tampoco que Unicaja perdiera 13 y
recuperara 15. Lo que si resulta más lógico es hablar del
emparejamiento de Haislip con Ilyasova, el sábado contra Unicaja, o el
de Jasen con Navarro en la derrota contra el Estudiantes y de Sato
contra el Montepasschi . En esas situaciones el Barça cayó derrotado y
no se encontraron soluciones para evitarlo. Se dice mucho cuando
podemos justificar la derrota a que uno de los dos ha estado
neutralizado, cuando se tiene plantilla para mucho más que para
depender de Ilyasova y Navarro.
Se deben buscar más alternativas, de hecho la temporada pasada me
acuerdo que las había cuando un jugador estaba más marcado que otro. Y
se debe hacerlo porque plantilla hay. El año pasado no se valoraba que
fuera el entrenador el que marcara la jugada desde la banda. Si Dusko
señalaba con pose autoritaria
la tres,
todos sabían que era para Basile, si señalaba cuernos, todos sabíamos
que iba a acabar con penetración de Lakovic o de Grimau. Lakovic
rindió mejor con Dusko susurrándole las jugadas que no con la anarquía
táctica que nos ofrece cada día. Dusko sólo se callaba, y aún así a
veces mandaba, cuando estaba Pepe Sánchez en pista pero ahora mismo no
existe un base en el Barça al que se le deba confiar esa libertad para
decidir. Así como del juego de los pivots. No todo es cuestión de dar
balones de espaldas a Andersen y Santiago para que ellos intenten
definir con un movimiento de reverso o un gancho y luego Ilyasova haga
de barrendero estadístico en cuanto a rebotes y canastas bajo el aro.
Falta más juego de pivots, y tampoco deben ser lanzamientos en
suspensión de Andersen o
alley hoops
a Ilyasova y Fran Vázquez. El Barça tiene muchos recursos para
limitarlo a unos pocos conceptos. Y no puede ser que en la abundancia
sólo nos encontremos pobreza táctica.