Apuros hasta el
último momento. Como de cualquier individuo que sufre para llegar a fin
de mes. En este caso llegar al claxon final. El Barça volvió otra vez a
las andadas, otra vez ante un equipo pequeño de los combativos. Si bien
los azulgranas deben aprovechar estos partidos para sumar victorias,
también deben hacerlo para demostrar algo más de
grandeur
en la competición. Imponer respeto. De eso más bien poco, el Barça es
temido por sus jugadores, por su amplísima plantilla, la cuál pronto
deberemos reflexionar sobre el problema que les impide jugar como un
equipo sobrepasado ya el primer tercio de la temporada.
Todos conocemos al Granada, un equipo minúsculo en comparación con el
Barça, o el TAU, Real Madrid o el Unicaja. Un equipo acomplejado por su
inferioridad y que encontró en Bordchart un salvavidas en el que
reflotarse en el baloncesto al más alto nivel. Existe un abismo cuando
juegan con o sin él. Dependencia excesiva. Con él el Granada se
convierte en un aspirante a ser de los invitados para la Copa, sin él
se convierten en un equipo banal candidato al descenso. Ayer el Granada
contaba con Bordchart, en tres temporadas que lleva el pívot mormón en
Granada sólo había disputado dos partidos contra el Barça, el primero
hace dos temporadas, en el Palau, su equipo perdió por 21 puntos, él
anotó 19 puntos capturó 11 rebotes, y forzó 8 faltas personales. El
Barça se jugaba la vida para llegar a la Copa. El Granada tenía una
oportunidad histórica que la desaprovechó.
Los de Ivanovic ganaron con comodidad y cumplieron con su objetivo. Clasificarse y ganar la Copa en el Carpena contrapronóstico.
El segundo partido fue la temporada pasada en el Palacio Municipal de
Deportes de Granada. El equipo contaba con Dylan Page que con Bordchart
tenían que hacer más fuerte el poste bajo nazarí. Se quedaron cerca, a
dos puntos, el Granada en aquel entonces perdió el combate a los
puntos,
y pesó mucho la eliminación de Gianella por faltas personales.
Ivanovic lo probó todo para ganar, múltiples parches, la gran mayoría
fallidos pero que en los instantes finales supo solucionarlo para que
su equipo lograra la victoria.
El Granada de lo minúsculo que es, siempre le ha faltado la convicción
para ganar a los grandes. Los partidos contra el Barça siempre se
resuelven por detalles, así han sido estas tres últimas temporadas.
Ayer tenían otra oportunidad para crecer como equipo, ya que si quieren
aspirar a la Copa deben empezar a ganar partidos a domicilio, cosa que
todavía no han hecho esta temporada, aunque como locales lo hayan
ganado todo lo disputado. Ofrecieron dos caras, la primera dimitiendo
antes de hora, anotaban con facilidad pero también se desconectaban del
partido constantemente. La lógica era que el Granada estuviese
sentenciando la primera parte ya que como visitante es de lo peor que
se ha visto en el Palau esta temporada.
Muchos os preguntareis sobre esta conclusión y el motivo de que el
Barça pidiera la hora. El Barça pecó de relajación, un síntoma que se
repite esta temporada. La primera parte granadina fue triste, más que
eso, deprimente. El Barça no tenía imaginación y nos pasamos varios
minutos repitiendo acciones, si Bordchart machaca ante Fran Vázquez,
éste machacará ante Bordchart; si Trias corre al contraataque y
finaliza la jugada, Gianella hace lo mismo y finaliza una jugada al
contraataque; si Pablo Aguilar anota un triple, Ilyasova hace lo mismo.
El partido durante cinco minutos fue una muestra sincronizada de
repeticiones. Lo que demuestra dos cosas, la falta de imaginación o
bien el estado de confianza para repetir las acciones para intimidar al
rival. Ambas vinculadas en el aspecto mental.
A parte de la relajación y el dejarse llevar, el Barça volvió a
acentuar sus dificultades defensivas. Ayer encajaron una cifra bastante
elevada de triples, once en total. Hasta la fecha sólo el Fuenlabrada
había alcanzado la cifra de diez triples en todo el partido. De los
anotados ayer, siete fueron de Videnov, podríamos señalar que estaba
enrachado, pero también que la defensa del Barça fue bastante inocente
en el perímetro. Podemos señalar que los triples del rival son fruto de
la mala suerte del equipo azulgrana. Pero podemos estar todos de
acuerdo en que la defensa es muy mejorable. No es de recibo los tres
triples consecutivos del Unicaja inmediatamente de poner la defensa
zonal. Lo mismo ocurrió ayer. Son cosas solucionables.
Hechos a destacar, la utilización de Trias como falso alero. Una
posición que no ocupaba desde sus tiempos en Girona. La posición de
alero es complicada porque es la que otorga el equilibrio al equipo. Si
bien la del base es la de imponer la idea y la del pivot es la de
finalizar la jugada el que juega de alero es el nexo de unión. El hilo
comunicante. Trias tiene virtudes para jugar de alero alto, pero tiene
una dificultad añadida: la mecánica de lanzamiento. Nunca ha tenido un
buen lanzamiento de dos metros, al menos en el Barça, y si no lo tiene
de dos, tres o cuatro metros, ¿por que lo tendrá de seis?. Obviamente
lanzará mejor que muchos de nosotros, pero en cuanto a baloncesto
profesional Trias no dispone de esa mecánica acertada. Trias tiene
virtudes de movimiento con o sin balón. La sincronización la tiene y
puede aprenderla para jugar en una defensa de triple poste.
Más cosas a destacar. Lakovic se consolida como base del equipo
mientras que de Barrett nos tendremos que esperar mínimo para la Copa
para que rinda al máximo nivel. Pascual debe protegerlo porque situarlo
en pista es como llevarlo al matadero. Todos los entrenadores esperan
con ansia ese momento para atacar desde la posición del norteamericano.
Lo reconoció Casimiro en la victoria del Estudiantes, lo confirmó días
más tarde el entrenador del Prokom Trefl. Barrett ofrece muchas cosas
al equipo, detalles que por ahora pasan desapercibidos. Dos asistencias
y un triple anotado en menos de dos minutos. Ofrece velocidad y una
correcta visión de juego. Le pesa a la hora de defender, a menudo el
Barça juega en defensa con una caja + 1 en lugar de la defensa 2-3
cuando el sale en pista. La defensa es una autopista para que el base
contrario camine directo a la canasta. El resultado a parte de la
penetración es que Barrett es obligado a cometer la falta, dos en menos
de un minuto. Al tercer minuto Pascual ya lo había cambiado. No volvió
a aparecer hasta el último cuarto.
Lo brillante es que a Navarro e Ilyasova, se ha sumado Lakovic para la
causa. La recuperación del esloveno suma más que resta, aunque bien el
Barça sufre aún problemas de dirección. No todo son triples, sólo uno
ayer, o asistencias, siete en total. Son también las pérdidas de balón,
cinco ayer, y el hacer que se juegue como un equipo. Bastaron fogonazos
para ganar que su juntaron a lo que conocemos como meros detalles: los
tiros libres finales de Bordchart, esas faltas estériles de Gianella
que siempre perjudican a su equipo, lo poco que juega el equipo con
Carlos Cherry. Todo eso frente al talento del Navarro, la guía de
Lakovic, el buen hacer de Santiago, el oportunismo de Ilyasova y el
empuje de Grimau sirvieron para que el Barça se llevara la victoria.
Una vez más de lo individual se beneficia el colectivo. Una vez más los
detalles castigaron al Granada.