El mejor entrenador del mes de noviembre. Muchos anticipábamos que su
vuelta al Baskonia sería un éxito, lo que no pensábamos es que fuera ya
de forma inmediata. Fiel a su estilo, Ivanovic ha vuelto a la élite de
la ACB después de su periplo en Barcelona. Algunos señalaban que
segundas partes nunca resultan buenas. No se trata de una segunda etapa
sino que la trayectoria en el Palau Blaugrana fue un paréntesis dentro
de su evolución baskonista. Los que lo vemos desde la distancia no
notamos cambios respecto a su primera etapa. Volvió la jerarquía, los
gritos y los adoctrinamientos. Las llamadas pretemporadas duskistas con
las que el montenegrino recibe a los recién llegados o a los jugadores
más díscolos. El duskismo ya vuelve a ser una realidad en la ACB.
Su equipo líder de la liga, mejor ataque, con 86 puntos de media y la
segunda mejor defensa de la competición, por detrás del Barça con 72
puntos de promedio. Todos estos logros sin defensas zonales, decisiones
extrañas, ni dependencia en la inspiración de un sólo hombre.
Equilibrio por completo pugnando con el Unicaja de Aíto García Reneses,
segundo clasificado. Dos equipos sensíblemente por debajo de los dos
grandes, Real Madrid y Barça, pero descaradamente por encima de ellos
en cuanto a ideas y juego. Ivanovic en Vitoria poco a poco va amoldando
a sus jugadores. Sabemos del entrenador que acostumbra a invertir los
inicios de temporada para asentar ideas. Pero esta temporada lleva un
inicio tan ilusionante como aquel en el que se compartían galones entre
Macijauskas, Nocioni, Scola, Calderón y Prigioni hace ya cuatro
temporadas. Aquel equipo era más contundente, con 90 puntos de media en
las once primeras jornadas pero sensiblemente menos defensivo, con 79
puntos encajados por encuentro.
Dusko ha logrado su segunda mejor marca como entrenador del Baskonia en
su vuelta al club. Ha tenido que superar primero la controversia
generada por un desgaste en su imagen en Barcelona, más las odiosas
comparaciones respecto al entrenador que hizo ganar al club su segunda
liga: Neven Spahija. Lo ha logrado con un equipo inferior a los que ya
había entrenado, sustentado por dos bastiones, Prigioni y Splitter
-éste en las últimas jornadas- e incrementando el rendimiento de
jugadores hasta la fecha bastante discutibles: Rakocevic y Teletovic,
lo más parecido a Navarro y Fran Vázquez en el Barça. Manteniendo lo
mejor de la temporada pasada, Pete Mickeal, jugador que desde la prensa
barcelonesa insinuaron que no era del gusto de Ivanovic y que prefería
jugar con escoltas antes que con aleros fuertes.
Le han bastado once partidos de liga para alcanzar la regularidad, el calificado rodillo duskista.
Fiel a su estilo, una rotación corta de entre siete y ocho jugadores
por encima de los 20 minutos por encuentro, con jugadores que pasan por
su habitual penitencia hasta comprender su filosofía, Shakur y Barac.
Con todo ello el TAU ha conseguido también combinar la eficacia con la
eficiencia. Este es su metodo, un estilo de juego al que todos los
grandes entrenadores se les identifican. Un estilo de juego bien
interpretado por sus jugadores. Algo distinto del que los jugadores
interpreten a su manera lo que el entrenador les ordena desde su
pizarra. Algo muy ligado a la disciplina colectiva y bastante alejado
del libre alvedrío. Con gritos pero también con ideas.