El partido contra
el Cajasol lo volvió a confirmar. Nada tiene que ver de como se ha
empezado a como se juega ahora mismo. Cuando comenzó la temporada se
anunció la búsqueda de un baloncesto de transiciones rápidas, máximo
espectáculo y una mayor anotación. Se relacionó por diversos foros de
opinión como el método
aitista. Contraataques,
rotaciones constantes y búsqueda El resultado doce jornadas después es
que el Barça es el octavo equipo más anotador de la competición con
casi 77 puntos de media, y superado por equipos de la zona media como
el Alta Gestión Fuenlabrada, Kalise Gran Canaria o el mismo Bruesa. Con
unas cifras anotadoras muy similares a las conseguidas temporadas más
atrás. Poco se está cambiando.
Todo va relacionado con el método inicial. Se tenía en cuenta la
intensidad de juego de hombres como Grimau, Basile y Victor Sada. La
facilidad anotadora de Juan Carlos Navarro y David Andersen, la
espectacularidad de Ilyasova y Fran Vázquez. Se añadieron las virtudes
-y también defectos- de Jaka Lakovic. El Barça estaba diseñado para
correr al contraataque; lo que no estaba preparado, al menos en el
método inicial es volver al método de la temporada pasada. Volver al
ataque en estático, juego volcado en las manos de los escoltas, se
llame Navarro o se llame Roger Grimau, y que sea el azar quién oriente
los resultados del equipo.
Contra el Cajasol se repitió el guión de la temporada pasada en el Palau.
Faltó mucho orden, sobraron las individualidades. La temporada pasada
se perdió contra Comas, en esta se ganó contra Pedro Martínez. El Barça
dió muchas facilidades defensivas, léase el marcaje a Triguero aunque
anotara solo 9 puntos. Por no hablar de la vuelta a las dificultades
para defender a los aleros rivales, léase Michal Ignerski. El Cajasol
perdió por no tener el acierto que sí han tenido otros equipos. Al
Barça le sirvió de mucho el acierto exterior. Justo lo que Pascual
argumentaba cuando el equipo pasaba dificultades en otros partidos. El
desacierto en los tiros abiertos. Esta vez fueron Andersen e Ilyasova
que sorprendieron al jugar muy abiertos. Pero la realidad nos muestra
un equipo que sólo anotó 13 canastas, con muy pocas ideas y para colmo
incoherentes.
Ganar en Sevilla no es tampoco fácil. Aunque sea el colista. De hecho
la temporada pasada se perdieron los dos partidos jugados contra ellos.
Pero no es cuestión de discutir sobre resultados sino sobre el estilo
de juego del equipo. Un estilo de juego que no tiene nada que ver con
lo que se anunciaba prematuramente la temporada pasada. También es
cierto que no se juega en teoría de la misma forma a domicilio que en
el Palau. Una teoría que el Barça esta temporada está empañado en
discutirla. Juegan de la misma forma en el Palau o fuera de él. El caos
como estilo de juego. El caos como teoría, de nuevo en la retina del
aficionado azulgrana.