Volvió Dusko al
Palau Blaugrana y se destapó el morbo. Volvió el sargento y se midieron
por segunda vez esta temporada el problema- la disciplina duskista-
contra la solución -Xavi Pascual a secas-. Ganó el TAU con una relativa
autoridad en un partido interesante. No se debe recurrir al tópico de
que Ivanovic le ganó -otra vez- la partida a Xavi Pascual. Fue un
partido interesante por ambas partes en las que ambos conjuntos
ofrecieron sus características, sus virtudes: genialidad ofensiva
azulgrana y disciplina táctica baskonista, pero también sus defectos:
negligencia defensiva y temeridad ofensiva por parte del Barça, cambie
a Navarro pongamos a Basile y encontraremos el mismo problema, y
relajación en exceso de un TAU después de la gran labor desarrollada.
Los baskonistas han perdido una oportunidad para dar un verdadero golpe de efecto ante su principal rival de esta temporada.
No se debería hacer sangre de esta derrota. Hacerlo sí sería de
oportunistas, más cuando el Barça ha superado con muy buena nota otros
compromisos, como ante el Panathinaikos, el Montepascchi y el Real
Madrid. Pero sí debe servir esta derrota, como también las otras
victorias, para dejar bien claro lo qué es el concepto que defiende el
Barça. Nadie hasta la fecha ha elogiado en ningún partido los
planteamientos de Pascual sino que el protagonismo se lo han llevado
los jugadores. Motivados por el concurso de Sada el Barça volvió a
crecer, por su clarividencia ordenando el caos pretérito del equipo.
Gracias a ello el Barça juega mejor, es cierto, pero su sistema
defensivo sigue siendo el mismo, la reiterada defensa zonal, y lo que
se encuentra es lo mismo, que el rival tiene muchas más posibilidades
para generar sus propios lanzamientos. Aunque tampoco fue el principal
motivo, sino más bien que el Barça no supo como leer el partido que
tenían en frente. Más en concreto los sistemas defensivos del TAU.
No es alarmante la derrota del Barça; debemos distinguir entre un mal
partido y uno irregular, y el del sábado fue más bien lo segundo, pero
la masa social azulgrana debe ser consciente de las credenciales de
este equipo. El Barça es aspirante a todo, incluso para ganar la triple
corona si se lo propone. Por potencial no encontramos plantillas
mejores que la azulgrana. Mejorable sí pero por potencial la del Barça
no debe sentirse inferior a nadie. Este es el factor ilusionante,
contra el desconcierto que se presenta en las posibilidades que puede
tener un equipo sí sólo depende del concurso de sus jugadores. Ivanovic
con su Baskonia ofreció a la afición del Barça lo que él pretendía con
un equipo de baloncesto. Que el conjunto se una a la causa del
entrenador. Eso no ocurre en el Barça, al menos desde mi humilde
opinión de opinador a la que muchos confunden como de periodista. La
causa del Barça son los jugadores, son ellos a los que debe el
aficionado del Barça rendir cuentas. Tanto si ganan, como si pierden.
Esta es la idea que defiende el Barça.
El cabo se cuadra cuando ve al sargento