Lakovic al
quirófano y durante dos meses se tendrá que contar de nuevo con
Barrett, jugador al que se le valorará su rendimiento a partir de la
Copa del Rey. Que se consolide en el equipo es otra cuestión, hoy por
hoy parece complicado aunque en el baloncesto una buena actuación en un
partido puede cambiar la vida de un jugador, que se lo pregunten a Rudy
en la final Olímpica contra Dwight Howard o a Basile la temporada
pasada en los cuartos de final contra el Maccabi de Tel Aviv ganándose
su renovación o a Ilyasova contra la Penya la temporada pasada. Mucho
tienen que cambiar las cosas para que Barret marque un punto de
inflexión. El está acostumbrado a jugar de una forma distinta a la que
juega el equipo de Xavi Pascual. Barret es mejor jugador de lo que
realmente demuestra más que sea realmente peor de lo que nos vendieron
a principio de temporada.
Irremediablemente se debe volver al plan inicial con Barrett y Sada.
Curiosamente ambos jugadores se sintieron más alibiados en un periodo
de lesión de Lakovic que coincidió con la visita de Atenas, y los
partidos contra el Montepascchi y Real Madrid en el Palau. Sada con
actuaciones sinderales, Barret avanzando paulatinamente en su
adaptación al baloncesto europeo. Ahora se enfrentarán en el momento
más importante de la temporada, mañana contra el Maccabi, en los
próximos días en la Copa del Rey. Hasta la fecha el Barça ha
contabilizado partidos excelentes, partidos indiferentes y partidos
lamentablemente mediocres. Pascual se queja en una entrevista a la
agencia EFE del criterio a la hora de redactar las crónicas. Un mal
ajeno puesto que el Barça es un ente expuesto a la alabanza como a la
crítica. Pascual echa de menos la presencia de críticas positivas hacia
el equipo, sin cuestionarse el por qué o si realmente lo ha
reflexionado no reconocerlo.
Al Barça, o a Xavi Pascual como entrenador, desde el entorno no se le
valora por los resultados. La prensa sí lo hace, como también el de
valorar el rendimiento de un jugador a partir de las estadísticas. No
son los únicos, Pascual muchas veces para valorar un partido en rueda
de prensa se remite a la numérica para justificarse. Existe un sector
del entorno, entre los que me posiciono -como muchos de vosotros que
acudís u os posicionais en esta plataforma- valorarmos las expectativas
del equipo con el criterio de saber lo que se quiere hacer, que se
dispone y como se debe actuar -desde nuestra subjetividad- para cumplir
con lo propuesto. Todo se resume en títulos, excelencia y una de las
mejores plantillas de Europa. A partir de ahí las exigencias en el
guión, a partir de ahí desgranemos la realidad.
El Barça lleva dos temporadas sin alcanzar un título, el último fue la
Copa del Rey a contrapronóstico. Con una plantilla inferior a la que se
dispone actualmente. El Barça hasta la fecha ha alcanzado dos finales
ACB consecutivas, y hace tres temporadas que no se llega a la Final
Four. Este es el contexto azulgrana. Unos lo podemos achacar a los
jugadores, otros al entrenador de turno y otros a la directiva. Cada
uno busca en su sentido de la culpabilidad un responsable. El contexto
de esta temporada se ha resuelto con una de las mayores inversiones en
la historia de la sección y con una de las plantillas más caras - lo
que no significa más completa- de la historia de la sección. Con este
contexto a partir de aquel entonces se le exige lo que las expectativas
generan: excelencia.
La excelencia se genera a partir de dos conceptos, planificación y
estilo de juego. El Barça carece de estilo, tiene argumentos que
cambian cada partido. Tiene muchos objetivos, ganar títulos y dar
espectáculo, por ejemplo. También se tienen muchas ideas. Un día se
parte del factor Sada, otro del
navarrosistema,
sea contra la Penya en Badalona, contra el Real Madrid en Vistalegre o
contra el Estudiantes en el Palau; otro día puede ser el balones al
pivot que reciba en el poste alto, sea Vázquez, Santiago o Andersen;
otro día se resumiría en el
Ilyasova búscate la vida,
otro día la aparición estelar en el triple de Lakovic o Basile y otro
día puede ser que sea el mismo Fran Vázquez el que marque las jugadas
ofensivas a la espalda de su marcador. Estas son las ideas ofensivas
del Barça, las defensivas giran en torno a un concepto altamente
fallido, la defensa zonal. Jamás en un equipo tan aristocrático en
Europa como el Barça había visto defender tan mal los lanzamientos
exteriores.
Es cierto que se han completado fases de buen juego, pero no ha
existido una evolución, un progreso metódico. No se está realizando una
mala temporada, pero este Barça está muy lejos de la excelencia y más
cerca de la irregularidad. De ahí las críticas no de la prensa pero sí
del entorno.
No de las peñas oficialistas del Palau como Dracs, Sang Culé o Penya Meritxell,
sino del aficionado que observa el baloncesto no por los resultados
sino por lo que percibe. El mismo aficionado que no resume los partidos
del Barça en
"que si no ganamos de
20, hemos jugado mal; si ganamos entre 10 y 15, hemos jugado por debajo
de nuestro nivel; entre 15 y 20, el otro equipo era malo y por encima
de 20, el otro equipo era desastroso". El mismo aficionado que
no comprende que se fiche a Barret, se prescinda de Lakovic y ahora se
lamente de su ausencia por enfermedad. El mismo aficionado que no
comprende como en el año en que más entrenadores top han habido en el
mercado este verano ha observado como se apostaba por un entrenador de
la casa dándole todo lo que se le ha negado a otros entrenadores de la
categoría de Maljkovic, Aíto, Pesic o Dusko Ivanovic.
Afortunadamente el entorno dispone de esa masa crítica, lo que
demuestra que este club no sólo tiene una hinchada alienizada sino
concienciada en sus propias inquietudes. Creo que va por ahí el
complejo de Pascual, un entrenador que todavía no ha sufrido ninguna
pitada hostil en el Palau. Ni tampoco a ningún medio que le acose en la
espalda sugiriendo su cese inmediato. Hasta la fecha no he encontrado
críticas periodísticas. Aunque si os puedo asegurar que a Pascual le
incomodan las críticas. Algún día os explicaré el porque.