
Un año y una semana después, el Barça se fue de vacio de la Copa del
Rey. Dos días más tarde, comenzaron a efectuarse las primeras opiniones
sobre la derrota frente al TAU de Dusko Ivanovic. La prensa catalana
despertó una euforia desmedida por la victoria contra el Real Madrid en
la tarde de ese jueves. ¿Qué ocurrirá esta noche en el partido del
Palau si el Barça gana? ¿Se volverá a celebrar antes de tiempo una
victoria no decisiva antes de un importantísimo partido en Tel Aviv? Se
habló de favoritismo de un equipo que no ha ganado nada en dos años, se
pusieron etiquetas antes de tiempo, se celebró antes de hora una
victoria que hizo mucho más dura la siguiente derrota, la del sábado.
Se infravaloró a un rival que es el vigente campeón de la liga ACB,
último finalista de la Copa del Rey y que hasta la fecha se ha
presentado como el equipo más sólido de la temporada. Son unos cuantos
de los argumentos que se deben tener en cuenta para preparar un torneo
como la Copa del Rey. Más en un partido decisivo como el del penúltimo
sábado.
Quizás el mejor calificativo del Barça que se había podido leer hasta
la fecha es el del especialista en baloncesto de El País, Robert
Alvárez. Su reflexión en la crónica del sábado es totalmente demoledora "un equipo de pretendido poderío".
Humo en concreto, malversación del patrimonio deportivo en definitiva.
No olvidemos que la plantilla del Barça es la mejor de los últimos
cinco años, paralela a la construida para uso y disfrute de Svetislav
Pesic, un ejemplo de demostración de como un equipo construído a base
de talonario puede convertirse a la vez en competitivo, estética al
margen.
Ejemplos de lo contrario nos los relató Kantinu la semana pasada. Habló
de Paco Olmos y de su espectacular plantilla reunida en el Pamesa: con
Rigaudeau, Montecchia, Oberto, Tomasevic, Paraíso -uno de los mejores
jugadores nacionales de la época- o Abbio. Desde entonces el Pamesa
anda perdido, sin identidades ni algo en lo que creer. Semejante
situación la encontramos en el Real Madrid de Joan Plaza, capaz de lo
mejor en un equipo que giraba en torno a un bastión, Felipe Reyes, y
dos gregarios del bastión -Hervelle y Alex Mumbrú- para disputar tres
finales y ganar la ACB y la Copa Uleb; como también de lo peor, incapaz
de resolver las incompatibilidades de Reyes con uno de los mejores
pivots de Europa para poder crecer como equipo en la Euroliga.Sí, hablo
de Papadopoulos.
Se señalaba meses atrás, con victorias contundentes sobre rivales de
similar potencial, Montepascchi, Panathinaikos, Real Madrid. Para
muchos el Barça era un ejemplo, para la otros, la minoría, aguardábamos
a la Copa para evidenciar las carencias estructurales de este Barça. No
de plantilla, sibilino el trato que se hace a Barrett cuando nadie
exige a Pascual en el diseño de patrones de juego para la integración
del norteamericano. Barrett no merece ser el chivo expiatorio de una
mala planificación resuelta a partir del talonario. Barrett no ha
engañado a nadie, fiel a su estilo de juego; distinto sería enfocar a
los responsables de su contratación, más a un secretario técnico que se
convirtió en su carrera deportiva en un legendario base. No es sólo
Barrett el que no juega como todos desearíamos, Andersen tampoco es
decisivo, Lubos Barton da para mucho más que para ser el que haga el
trabajo de lavandería en el equipo, Santiago debería aportar mucho más
de lo que ofreció Kasun en las últimas tres temporadas. Hablemos claro
y sin miedo a renunciar a los tópicos. No es de recibo que el Barça,
después de la mejor inversión en el último lustro se resuma en el factor Sada, en el navarrosistema
y en la supuesta madurez de Fran Vázquez. Siendo más concreto, ningún
fichaje extranjero realizado por Chichi esta temporada está demostrando
su potencial, no solo Barrett.
Tiene razón Joan Creus en desdramatizar una derrota que fue trágica desde la óptica del entorno azulgrana. "No deja de ser una derrota".
Discrepo. Por derrotas como las del Palacio de los Deportes hará un par
de semanas, el club ha prescindido de entrenadores y el cambio un año
más tarde no ha mejorado la situación deportiva del equipo. El equipo
es mejor, es indudable, sobre el papel, aunque los resultados y el
ejemplo del TAU Baskonia se empeñen en desmentirlo continuamente. No
sólo por nombres, sino por palmarés de cada uno de ellos, jugadores que
han vivido momentos como este fin de semana, por victorias importantes
y por derrotas dolorosas. Proletariado de alto reconocimiento que
merece ser guiado por un capataz de similar o mayor trayectoria
deportiva. Pascual, reiteramos en lo dicho en anteriores ocasiones, es
la parte más débil del equipo, ya que no es capaz de ofrecer algo
alternativo a los discursos generados a partir de su inexperiencia. No
aporta cosas nuevas al baloncesto, menos al equipo. No existe un
registro de juego distintivo. Ni competitivo ni novedoso. Un proyecto
que está basado sólo en el
potencial del proletariado, y, dependiendo del momento, en algunos
partidos saldrá cara y en otros cruz, como toda ley deportiva. Pero no
se aleja de ser un proyecto necesitado de argumentos para creer en el
equipo hasta final de temporada. No es cuestión de generar campañas
vaciadas de contenido sino de generar confianza hacia un equipo.
Y en esas llegamos al partido de esta noche en el Palau. Después de ganar con suficiencia y autoridad un partido basado en el navarrosistema.
Cierto es que el Alba de Berlín ha mejorado su potencial respecto a
otras temporadas. Pero la imagen del equipo en Berlín no se aleja de lo
rudo y funcionarial. Lejos de un equipo con pretensiones. Hoy tocará
rescatar al equipo de las grandes ocasiones: de convertir al mártir Lakovic
en el paradigma de generador del caudal ofensivo del equipo. El partido
de hoy será complicado, pero el Barça se muestra mucho más inspirado en
el Palau Blaugrana. Será complicado, y para ello no me valen los
argumentos ofrecidos por Pascual en rueda de prensa de que se tienen
más opciones de ganar porque en los duelos en los que se han cruzado
esta temporada han ido por delante en la mayor parte del tiempo total.
Entre lo increible y lo surrealista. Tampoco es de recibo denunciar una
campaña que desestabiliza al Barça para que pierda su confianza en el
Palau Blaugrana. ¿Qué periódicos lee usted señor Pascual?
El partido importante, sin dejar de serlo el de esta noche, será el de
la próxima semana en Tel Aviv. No es lo mismo cruzarse contra el
Baskonia con el factor pista a favor de los alaveses que no contra el
Olympiakos con el factor pista a favor aunque cuenten con Giannakis,
Papaloukas, Vujcic, Halperim y compañía. Otro cruce entre Pascual e
Ivanovic, en el que salga victorioso el montentegrino puede enterrar la
temporada azulgrana. De víctima a verdugo y de verdugo a víctima. Ahora
es cuando comienza la temporada.