Demasiada euforia
para un partido que era el primer match ball para evitar la liquidación
al proyecto 2008-09. Como me comentaba un buen amigo vía telefónica en la previa del partido, para la noche del jueves mucha gente se jugaba su puesto de trabajo. Miedo existía, dudas
también, soluciones pocas para luego acabar llenando páginas de
titulares eufóricos por una victoria de siete contra un equipo que le
ha ganado las disputas en finales ACB, Supercopa ACB y Copa del Rey.
Cuando hablo de todo ello lo hago sobre una base real, el tres a cero
habría escocido mucho en los aledaños del Palau Blaugrana, y tanto es
así que cualquier noticia positiva, como lo fue ayer la victoria del
Barça, se eleva a la categoría de noticia nacional. Cuando no lo es, el
Barça ha perdido el factor cancha, y lo de ayer puede ser una mera
anécdota si el Baskonia vuelve a su mentalidad la próxima semana.
De momento es para celebrarse que los jugadores se hayan conjurado para
no caer rendidos. La clave de la victoria fue el juego interior aunque
se cambia la clave de Andersen a Daniel Santiago. Clave el cierre del
rebote y el aplicar la intensidad antideportiva en un partido que fue
concibido no como una final sino como más bien el principio del
apocalipsis. La imagen dada por el Barça es de las que me despierta
simpatías, más populista y menos metódica. Una imagen mucho más fresca
que la de otros partidos. Una imagen mucho más sincera. Auténtica.Todo
ello ante un Baskonia que quiso competir durante los primeros minutos
pero que no quiso añadirse al convite intensivo de los azulgranas.
No hubo desgaste físico de los de Vitoria. Especulando para ganarse el
billete para Berlín en el Buesa Arena. El objetivo inicial era una
victoria pero un poco más de ambición y de atención en la segunda mitad
del partido habría servido para poder ofrecer un partido algo más
acorde a lo que será la eliminatoria. Esta falta de ambición puede
costarles cara a los de Vitoria, aunque a diferencia de los azulgrana,
ellos sí pueden permitirselo por sus jugadores. Han sabido ganarse
billetes de Final Four después de durísimas derrotas por 21 puntos de
diferencia en el Pionir de Belgrado también en play offs de cuartos de
final; también han sabido ganarse billetes de Final Four ganando al
Olympiakos en la Paz y la Amistad.
Cosa contraria son los azulgrana, de las últimas tres ediciones solo en
la primera, contra el Real Madrid, si se supo aprovechar de ese factor
cancha. Las otras dos temporadas se contó con el factor cancha a favor
del rival, hace dos temporadas contra el Unicaja, y la temporada pasada
en la Mano de Elías de Tel Aviv frente al Maccabi. El Barça en su
historia reciente no tiene adquirida una cultura victoriosa en los
cruces de play off. A diferencia de esas temporadas, el Barça tiene
ahora jugadores competitivos que saben jugar este tipo de partidos,
Lakovic -que jugó por galones- Santiago- que lo hizo por necesidades en
el poste bajo-, Navarro-que sabe lo que es ganar a
contrapronóstico-léase semifinales ACB contra el Baskonia hace dos
temporadas con el factor cancha en contra y de perder un play offs de
Euroliga después de sufrir un agresivo marcaje al hombre ordenado por
Scariolo y el mismo Andersen- descrita su experiencia ayer y que ha
sido el que más Final Four ha jugado de toda la plantilla, un total de
seis-. Son los cuatro nombres a tener en cuenta por sus decisiones y
sus actuaciones. A tener en cuenta y encomendarse a ellos para obrar lo
más difícil, ganarse el billete a Berlín.