Una historia con su inicio, su
desarrollo y su desenlace. Historia veraniega apasionante. Tórrido
culebrón propio de estas fechas por el gigante futbolero. Ríos de tinta
que hacía tiempo no se derrochaban hablando de un jugador de
baloncesto. A la memoría me viene Alberto Herreros. Una historia donde
se combinan un poco de poder, mucho de dinero, algo -o mucho- de ego
por todas partes, varios actores presentes, americanos con corbata,
madrileños que pregonan sus intenciones al viento, barceloneses que
callan, otorgan y observan acontecimientos, y un badalonés nacido en
Reus que hasta la fecha ha defendido un rol victimista cuando la
realidad lo desnuda como nunca hacen con los trileros. Pero hay más, un
chico de apenas 18 años, un entorno familiar dividido por los intereses
que buscan lo mejor para el niño prodigio. En definitiva una historia
ya repetida pero que este verano ha sido singular, apasionante y que
aunque su final ya estaba escrito, todavía no estaba leído. El chico
que comenzó como adultolescente acabó siendo el protagonista del
traspaso más elevado en la ACB. Casi cuatro millones de euros de
traspaso.
No era nuevo el interés del Barça, pero tampoco lo era
el interés de Ricky Rubio en recalar en el Palau. El jugador era y es
la ficha del puzzle que complicó Ilyasova con su marcha a la NBA. Hablo
de la ficha sub 22. Ficha que no se contemplaba con Djedovic puesto que
se le buscaba equipo para, cederlo a un equipo ACB, o bien mantenerlo
en el filial, recien ascendido a la LEB Oro, para que vaya alternando
minutos, escasos, con el primer equipo. Djedovic ya lanzó un órdago a
mitad de la pasada temporada señalando que quería jugar en la ACB en
esta próxima temporada. Manresa lo quiso y se lo llevó finalmente el
nuevo Xacobeo Blu Sens. Analizando la primera plantilla del Barça, si
de algo va sobrado es de exteriores, Basile, Lakovic, Navarro y Grimau
cierran las puertas al jugador más valioso -sin contar lo que le costó-
que tiene a día de hoy la cantera azulgrana. Djedovic sonó como moneda
de cambio por el traspaso de Josh Asselin. Manresa era el destino
ideal, cercano, con un entrenador metódico como Ponsarnau que le
enseñaría a ser jugador de baloncesto. Destino puente para regresar con
galones al primer equipo. Finalmente se lo llevó un conocido de estas
páginas José Angel Docobo presidente del Obradoiro y lo entrenará Curro
Segura.
Rubio, en mí opinión, era -y es- una opción interesante
en el Barça. Con su incorporación se resuelven dos problemas: la
mencionada ficha sub 22 y la eterna problemática de los bases en el
Palau Blaugrana. Una posición que desde la marcha de Jasikevicius y-
por qué no- de Nacho Rodríguez no ha sido cubierta temporadas más
tarde. Pepe Sánchez puso un poco de cordura a una posición tan
delicada, de hecho, gracias a la jerarquía del argentino el Barça no
caminó solo posterior al despido fulminante de Dusko Ivanovic. Pero
Pepe no tuvo continuidad. Se quiso hacer de Sada ese jugador
multifuncional desde la dirección, en la tribuna de prensa hablaban de
"factor Sada", aunque la realidad nos llevó a un Lakovic jugando
treinta minutos por partido y ganando para sorpresa de muchos, entre
los que se encuenta un servidor, la liga ACB. Liga en mano pero el
puesto de base continuaba volando la cabeza de la secretaría técnica
azulgrana.
La posibilidad incidía, pero se me advertía de la
dificultad. Nadie me negaba la posibilidad de que Ricky Rubio quisiera
continuar en Barcelona de quedarse en la ACB. Motivos personales más
que profesionales. De lo segundo, lo mejor era ir a las órdenes de
Messina. Alli sería algo más que un producto de mercadotecnia: crecería
como base. Según las informaciones de Quique Peinado, la familia es
consciente del riesgo de recalar en el Palau Blaugrana. En el Barça
tengo mis dudas; no de que triunfe, porque tiene clase para ello, sino
para convertirse en el mejor base de la historia reciente del
baloncesto español. Estando en el Barça Rubio no diferirá más allá de
José Antonio Montero o Rafa Jofresa. Jugadores que se pierden en la
historia azulgrana pero que ya en la Penya apuntaban serias maneras.
Grandes bases, que podrían haber sido legendarios, perdidos en el
imaginario colectivo.
Ricky decidió, que es lo que sugería
Villacampa a los medios. El jugador elige y el club negocia. Cumplió el
jugador filtrando lo que ya se sabía hacía más de seis semanas,
concretamente desde mediados de Julio, que desde la parte conservadora
de su entorno jugar en el Barça era la primera y mejor opción. Si a mí
como bloggero me llegó esta información, me imagino que a alguien de
cierto rango en la Penya también le llegaría. A Villacampa no le
debería haber venido de sorpresa. Y se afirma que la oferta que se
adapta a las exigencias de la Penya es de algo más de tres millones de
euros; la del Madrid. Sabíamos de la oferta fantasma del Barça, lo que
no sabemos es si fue el Barça el que puso la oferta inicial para subir
la oferta madridista. Lo que si podemos deducir es que si el entorno
del jugador no ha obrado bien, la Penya tampoco hace méritos para
pensar lo contrario con su actitud.
Se recrimina al jugador no
querer continuar en el club. Recriminación legítima. Aunque se debería
cuestionar si es el propio club a quién realmente no le interesa
mantener al jugador en sus filas. Que señale Villacampa que Rubio no
continuará en la Penya lo sabemos todos antes de que él lanzara el
comunicado. Económicamente el club ha hecho un gran esfuerzo esta
temporada con los fichajes de Valters, Mario Fernández, Tripkovic y
Alain Koffi. Centrándonos en los bases, el club con el sustituto de
Ricky pagará más de lo que le cuesta mantener en las filas al base del
Masnou. Su contrato era de 70.000€ anuales, actualizado a 240.000€, se
le exige que cumpla su contrato: pagar la cláusula si quiere marcharse.
La Penya quiere hacer uso de una posición de fuerza ilusoria. Todos
conocen la energía negociadora de un Jordi Villacampa que se ha tomado
este asunto como una cuestión personal. Quién más fuerza pretende, no
en vano es quién ha llevado este asunto a la opinión pública, tiene la
posición más débil. Tres millones para un club que el año pasado tenía
un presupuesto de seis millones de euros y que se quería reducir esta
presente temporada.
El calendario iba a favor de Ricky. Nadie se
imagina un éxito de la selección española en el Eurobasket, con el
jugador de protagonista y relegado a la grada. La prensa catalana, que
durante un tiempo ha mostrado un silencio extrañamente respetuoso -
recordemos episodios como el fichaje de Rudy cuando se marchó Navarro,
o como se rescató al de Sant Feliu, o la campanya
"gasolista" cuando Marc Gasol despuntaba en el Akasvayu-
no tardaría en insinuar que iba a dictaminar sentencia a favor del traspaso al Barça.
Nos encontramos con un Ricky Rubio que está siendo protagonista en la
selección española, el ruído aumentaba día tras día. El fin del mercado
se acercaba y a Villacampa se le podía torcer la situación si no
aceptaba la oferta azulgrana. Se subió la semana pasada a tres millones
y medio de euros más incentivos aún por confirmar para un contrato de
seis temporadas
De lo contrario se iba a ver obligado a aceptar una oferta mucho menor procedente de Minnesotta . El desenlace se oficializará esta semana.
Cláusula
de escape, futuro problema del Barça en un futuro. No olvidemos que el
Barça tiene muchas experiencias con jugadores que se han ido a la NBA
con contrato en vigor y casi nunca han sabido gestionarse bien. Se
habla de que cada año irá decreciendo. La cifrá estará basada en lo
pendiente de amortizar el fichaje. A partir de la tercera temporada
será de casi alrededor de 2,2 millones de euros, si se le restara los
500.000 que abona directamente la franquicia NBA, quedaría en 1.7
millones de euros. Este punto debe explicarse bien al socio azulgrana y
que no se repitan episodios como el de Juan Carlos Navarro que se
marchó a la NBA teniendo una cláusula de 10 millones de euros y volvió
al club azulgrana con un contrato muy mejorado sin que no haya
trascendido publicamente el coste económico por parte del escolta
azulgrana por marcharse a los Grizzlies con contrato en vigor con el
Barça.
Deportivamente, el Barça consigue un jugador con mucho
presente pero con un futuro aún más prometedor. Difumina los problemas
de la dirección que ha sufrido el equipo, podíamos decir que resuelve
la deficiencia defensiva exterior: con Grimau, Sada, Basile y Ricky
reúnes al póker de jugadores más intensos de la ACB. La intensidad
promocionará un mayor número de transiciones ofensivas. A todo esto
añadir que si bien el Barça, como cualquier equipo de baloncesto, se le
debe exigir un estilo de juego, con Ricky además incorpora un jugador,
que pese a no ser determinante, sí tiene virtudes que lo distinguen del
resto de bases de la ACB. Por lo que si el Barça consigue encontrar su
estilo diferencial, Ricky es la persona más adecuada para poner la
firma.