De lo malo se puede ir a peor. Lo malo fue la derrota inesperada pero
no sorpresa contra Serbia, lo peor fueron las sensaciones de ayer
contra Gran Bretaña. Se ganó por talento, un eufemismo ya de moda desde
tiempos que está selección estaba entrenada por Pepu Hernández. Debe
quedar claro que antes la selección tenía sus partidos malos, como por
ejemplo contra Croacia en el Eurobasket de España, pero todas sus
carencias como colectivo eran sustituidas por el talento de todos o
bien por un sistema de juego que corre el riesgo de convertirse en la
referencia del libro de estilo de la selección española: el
paucentrismo. Balones a Pau.
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