
Carácter
Baskonia para encontrar la coherencia perdida. Un histórico de la ACB como
entrenador del equipo blanco. Pablo Laso se trata de una apuesta arriesgadísima
y muy contradictoria del Real Madrid. El riesgo a veces puede ser un muy buen
compañero de viaje, por tanto se puede aceptar la designación de un entrenador como
un melón por abrir; ya funcionó con Plaza cuando se sustituyó a Bozidar
Maljkovic y está funcionando en otros equipos punteros de la ACB, Chus Mateo o
Sito Alonso al sustituir ambos a Aíto García Reneses en Unicaja y Penya
respectivamente, o Xavi Pascual al asumir las riendas de un Barça instalado en
la bronca permanente cuando se despidió a Dusko Ivanovic. De hecho es de
reconocer que el Real Madrid fue el pionero en la ACB en promocionar a
entrenadores en un principio de segundo nivel. Aunque lo interesante no reside
en la apuestas sino en la contradicción.
La
contradicción es el mismo criterio baloncestístico que rige el Real Madrid de
baloncesto desde hace ya unas cuantas temporadas. Más de dos décadas. Buscan reinar en Europa pero
no saben gobernar más allá del vestuario madridista. 17 entrenadores en los últimos 21 años, con nombres destacables
como George Karl, Zeljko Obradovic, Sergio Scariolo, Javier Imbroda, Julio
Lamas, Maljkovic y Messina. Pasando por
nombres como Joan Plaza, entrenador de
perfil bajo y muy discutido pero que tiene el honor junto a Obradovic de ser el
único entrenador capaz de resistir la presión durante tres temporadas seguidas
en los últimos 20 años, y de sumar un título europeo, la Copa ULEB en Charleroi;
o Clyfford Luyk símbolo madridista donde los haya, y en mí opinión, el único
equipo madridista que me ha seducido con Arlauckas, Sabonis, Kurtinaitis,
Antúnez y Biriukov como primeros espadas; o Emanuelle Molin sentenciado ya sin haberse
sentado para sustituir a Ettore Messina. Contradicción es el tener a dos
entrenadores como Ferrándiz y Lolo Sainz
, gobernando en el baloncesto español con mucha solvencia durante 20 años a no
saber que hacer desde entonces hasta día de hoy.
La
contradicción reside en el mismo momento que no se sabe hacía donde ir. En un
primero momento se intenta reconquistar a Jasmin Repesa, un futurible al
banquillo blanco desde hace ya cinco temporadas cuando entrenaba a la Fortitudo
de Bolonia, se fue a convencer a Svetislav Pesic a través de Arturo Ortega que es su
representante, de la misma manera que hace cinco años se buscaba convencer al
codiciadísimo Oktay Mahmuti; mientras se suspira por la sensación italiana
Simone Pianigiani cuya trayectoria en el Montepascchi le avala.
La
contradicción la encontramos en la repetición de escenas para evitar la cruda
realidad en una pregunta que se debería formular el madridismo ¿Qué representa
ahora el Real Madrid? Un equipo que combina
una historia exitosa con una
identidad inquebrantable. El rival a batir. Messina reconoció el sentirse
seducido por el peso histórico de la camiseta madridista sin entender nunca esa
identidad que hacia del equipo madridista como un equipo temido, odiado y a la
vez también respetado. Laso tendrá que encontrar lo que otros entrenadores con
mayor o menor prestigio no han conseguido, recuperar la coherencia para superar
la contradicción. ¿Por qué él?
Teorizando
sobre la elección se ha de tener en cuenta el contexto contractual de la
mayoría de entrenadores punteros del universo Euroleague. Todos o casi todos
con contrato en vigor. Todos o casi todos estaban más cerca de la fantasía
intangible que de la posibilidad real. La fantasía en mayúsculas fue
Obradovic: conocedor de la casa blanca,
el técnico con el que se consiguió la última Copa de Europa y actualmente el
Rey con 8 entorchados como técnico. Tantas como el Real Madrid. Principal
responsable de 5 de las 6 Euroligas ganadas el Panathinaikos, 11 ligas helenas
-9 de ellas de forma consecutiva-. Amigo personal de los dueños del equipo ,
los hermanos Giannakopoulos que le dan el poder y la libertad en la toma de
decisiones, lo último se vió con Batiste y el freno a su marcha al Barça, lo que podríamos resumir en una palabra
carente de significado tanto en la cúpula blanca como en el entorno mediático
más próximo a Concha Espina: confianza. Primer y grave inconveniente.
Luego tenemos
la cuantía económica. Obradovic cobra alrededor de tres millones de Euros netos
por temporada . Un millón de Euros neto más que Ettore Messina. Teniendo en cuenta la decisión de la cúpula
blanca de reducir el presupuesto para la próxima temporada 5 millones,
alrededor de un 20%, y partiendo de la base que Obradovic exigiría una
plantilla con muchas más garantías de la que dispuso Messina en estas dos
últimas temporadas. Segundo inconveniente.
Otro factor a
tener en cuenta, y del que nadie tiene en cuenta reside en la relación que
existe entre Messina y Obradovic. Desconozco si les une una amistad personal
pero sí me consta un respeto mutuo muy profundo, unidos por una sana rivalidad construida
año tras año para reinar en Europa. No sería de extrañar que Zeljko haya tomado
nota de lo sucedido con Ettore estas dos temporadas y partiendo de su condición
de héroe incuestionable en Atenas se
entiende su reflexión acerca de su futuro próximo "Mi sueño es superar al Real Madrid y estoy dispuesto a hacerlo
realidad. Mi sueño es hacer el Panathinaikos el mejor equipo de Europa, a lo
largo de la historia del baloncesto europeo. Este es mi sueño. Es por eso que trabajo
y espero que para vivir. En 1999 fui a Grecia y el Panathinaikos tuvo un
europeo".Tercer inconveniente. Punto Final.
Aparcado
Zeljko Obradovic como sueño húmedo madridista, impuesta la reducción de
presupuesto en el seno de la sección y una lucha en los despachos para imponer
su nombre, ergo para ostentar el poder: Juan Carlos Sánchez, responsable de la
sección de baloncesto, manejaba una terna de candidatos de la que destacaba
Jasmin Repesa, que se desvinculó de la
Benetton de Treviso para fichar por el Real Madrid a razón de 1,5 millones de
Euros por temporada; por otro lado José Angel Sánchez, Director General del
Real Madrid, hombre de confianza de Florentino, y al que se va aferrando como un clavo
ardiendo el invitado sorpresa, Javier Garcia Coll, exjugador madridista y que
ejerce de Director de Coordinación y al que todos apuntan como una persona influyente
que desde la segunda línea propuso a Pablo Laso. José Angel Sánchez, en guerra
de despachos con Juan Carlos Sánchez, tumbó la propuesta de este último por el
coste económico. En el último momento, justo el mismo día y antes que se
confirmara a Laso, Juan Carlos Sánchez intentó convencer a la cúpula blanca con
otro nombre, Moncho López cuya relación se mantiene desde que ambos
coincidieran en la FEB. Tumbada de nuevo la propuesta del directivo de la
sección y el enésimo amago de dimisión filtrado a la prensa; que no se va a
producir porque no entra en sus planes directos.
Pablo Laso es
el hombre de consenso y el que tiene que aportar ideas coherentes para superar
el criterio contradictorio del club en el que se encuentra. Se encuentra con
una plantilla con mucho futuro y con un peso específico de jugadores que tarde
o temprano se traducirá en la selección española. Cuentan con dos bases que
tienen que abandonar su espíritu juvenil para dar un paso a la madurez: Llull y
Sergio Rodríguez, también con uno de los referentes de la selección cuando
Navarro y Gasol finalicen sus carreras, Rudy Fernández, también con el
prototipo de alero alto que todo equipo puntero obsesiona tener, Carlos Suárez,
a la vez que suma a un integrante de la Generación de Oro y buque insignia del
madridismo de los últimos años, Felipe Reyes a la vez con uno de los jugadores
más prometedores del futuro del baloncesto nacional, Nikola Mirotic. Seis
jugadores españoles a los que hay que sumar lo mejor del futuro baloncesto
balcánico: Tomic, Begic y Velikovic, un jugador interesante de la selección
lituana, Pocius y un extracomunitario con trayectoria contrastada en la ACB,
Jaycee Carroll.
Se equivocará
el entorno madridista si le exigen resultados inmediatos a Laso. A una
plantilla con mucho futuro no se le puede exigir el rendimiento en el presente
más inmediato. La presencia de Rudy no es más un espejismo que difumina la
realidad de un equipo necesitado y obligado de estar presente en todos los
frentes a final de temporada. El reto de Laso no es el de ganar -se le exigirá-
sino el de recuperar la coherencia de la sección. El camino más que el fín. El
proyecto. Una coherencia perdida desde tiempos de Clyfford Luyk -el mejor juego
madridista y muy por encima del juego de Obradovic cuando ganaron la última
Copa de Europa-.Bien elegido que el histórico exjugador y exentrenador madridista lo acompañara en su presentación tal como figura en la foto. Hasta la fecha Laso ha ofrecido una trayectoria más dubitativa
que ilusionante. Con más críticas que aplausos -incluyendo su periplo de San
Sebastián-. No lo tiene fácil, pero tiene algo que carecía Joan Plaza: ha sido
jugador de élite -y con una larga trayectoria en la ACB-, conoce el club y su
historia. Faltará por ver si ese conocimiento será suficiente
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