
Hasta la
fecha Juan Carlos Navarro ha sido la estrella del FC Barcelona y el gregario de
lujo del mejor jugador de la historia del baloncesto español, es decir Pau
Gasol. Navarro siempre ha sido un jugador de talento infinito, ya desde que
debutó con el Barça con 17 años de la mano de Joan Montes. Fue una temporada
convulsa, Aíto dejó de ser entrenador del Barça y lo sustituyó un Manel Comas
que plantó la semilla del éxito del otrora Taugrés de Vitoria. Un Manel Comas víctima
de las urgencias de un club que aspiraba a ganar la Final Four que se celebraba
en el Sant Jordi ese año; su locuacidad para dar titulares y su don de gentes
no resultaron: fracasó y duró apenas unos partidos; le sustituyó el siempre eterno interino del
Palau, Joan Montes, conocedor de la cantera azulgrana y pensó en aquel momento
en un adolescente de apariencia frágil conocido ya por hacer lanzamientos de
dos metros con una parábola perfecta hasta llegar a la canasta. Era la bomba
Navarro.
Esa temporada
el equipo -que en la temporada anterior ganó la liga ACB y se llegó a la final de la Final Four
después de una final dramática en la que el Olympiakos de la mano de un David
Rivers genial-hizo una de las temporadas más ridículas de la sección, quedó tan
bajo que aspiró a jugar la Copa Korac. Volvió Aíto y se instaló de nuevo la
calma, fue en esa temporada la de la integración en la élite, más adelante el
equipo sufrió una auténtica revolución, llegó Jasikevicius que sustituyó a
Djordjevic, volvió Karnisovas que sustituyó a Gurovic, y se fichó a Ronny
Seikaly como jugador franquicia. Fue la temporada de ascensión meteórica de Pau
Gasol, Navarro simplemente era un jugador de talento que vivía protegido a la sombra de jugadores sobrenaturales.
Cada año era mejor jugador, pero nunca conseguía ser un referente. Ni cuando se
marchó Gasol, ni cuando se marcharon Jasikevicius primero y Bodiroga después.
Navarro era un buen jugador, un referente anotador, podíamos decir que era una
de las estrellas, pero no era el líder.
Llegaron
muchos jugadores para cumplir con ese rol que a Navarro se le reclamaba.
Shammond Williams -primera temporada de Dusko-, base anárquico pero que le
encantaba ser el protagonista, muy irregular pero el solito llevo al equipo a
la Final Four de Praga. Llegó
Lakovic, uno de los líderes emergentes del Panathinaikos, pero a cada
temporada su liderazgo menguaba cada vez más,
llegó Pepe Sánchez ; Navarro ya en
esa temporada 2006-07 estaba desquiciado, sufrió los dos partidos más duros de su vida,
los dos frente al Unicaja de Scariolo, en especial en un partido de cuartos de final de
Euroliga contra un muy mediocre equipo que se clasificó para la Final Four en
un triple en el último segundo de Cabezas. Ese
partido fue una emboscada al jugador por parte precisamente de Scariolo,
ordenando faltas sibilinas, algunas rozando lo antideportivo y con la tolerancia
del árbitro griego Pitsikas. El otro partido fue un 29 de abril, Navarro
hizo un rotundo 0 en puntos, la
pizarra de Scariolo volvió a funcionar pero esta vez el Barça ganó. En medio de
estos dos episodios pudimos
observar a un jugador desatado, cizañero que ya tenía ganas de hacerse respetar
y al que se le pudieron leer los labios diciéndole de todo a Robert Archibald por
un codazo que le propinó el escocés en un partido contra la Penya. Tres episodios
que resumen una temporada. Se rumoreaba ya la salida del Barça.
Hubo muchas
razones para marcharse, se hablaba de Dusko Ivanovic pero un servidor siempre
le apuntaba a él. Siempre rodeado de buenos jugadores pero incapaz de liderar a
un equipo. Siempre escondido protegido de la crítica. Cómodo en su rol. Era inconcebible que un
jugador como Roger Grimau,
al que siempre definí como el jugador político, tuviera más ascendencia que
él. Navarro era la estrella pero muchos insistían que era el líder, cuando
nunca lo fue. Gestionó muy mal su salida del Barça, tenía una cláusula de 10
millones de euros, se marchó a la NBA siendo el jugador que menos cobraba de
toda la competición estadounidense. Y sin dominar el inglés. Aspiraba a ganarse
un contrato superior, tenía a Pau Gasol a su lado para integrarlo pero al de
Sant Boi le llegó la oportunidad de su vida desde los Lakers. Su año en Memphis se resume en el jugador que
batió el record de triples de un novato y su
participación en el All Stars de Nueva Orleans. A nadie le interesó ese
genial escolta de apariencia frágil. Y Navarro tenía que pagar al Barça.
Volvió como
el hijo pródigo que se arrepiente de independizarse. Estuve presente en esa
rueda de prensa. Renovó
su amor eterno al Barça con un contrato de 5 temporadas, el contrato más
alto de la ACB donde se le descontaría la cantidad que le adeudó al Barça por
irse con contrato en vigor a la NBA. Creus lo rodeó de jugadores diferenciales,
Andersen, Daniel Santiago y una temporada más tarde llegó Pete Mickeal, el
último líder del Palau. Siempre fue el jugador franquicia, el referente
anotador, el mejor jugador, pero hasta día de hoy nunca fue el líder del
equipo. Es más, con la ausencia de Pete Mickeal por lesión y por enfermedad la opinión pública se centró en
Ricky Rubio.
Primero fue
Rodrigo de la Fuente y luego más adelante fue Roger Grimau. Ahora Juan Carlos
Navarro será el capitán del Barça. El jugador más veterano, el canterano con
mejor palmarés en la historia de la sección de baloncesto del Barça.
Seguramente junto a Gasol, el mejor jugador de la historia del baloncesto
español. En una semana de la mano de Scariolo, el técnico que incidió en ese annus horribilis del 2007 y que no contó
con Suárez para que ni Rudy ni Navarro se viesen amenazados en sus status
repartiéndose minutos, ha dado el paso que se le exigía temporadas atrás. Fue
el líder, dejando a Pau Gasol en un segundo plano. El Barça, Xavi Pascual y sus
compañeros lo esperan. Llegó a Lituania como la estrella del Barça, esta semana
vuelve como reconvertido líder. Lo que no habían conseguido ni Pesic, ni Dusko Ivanovic ni
Xavi Pascual -que lo citó como líder en la Copa del Rey de esta temporada pero
el importante fue Anderson-, por eso, ante el tamaño de lo conseguido,
felicidades Scariolo.
Juan
Carlos Navarro ¿el líder?
Se
busca líder: razón El Palau
La
semántica del líder
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